La evolución
del acero inoxidable es un tanto complicada: aquí sólo ofrecemos un resumen
basado en el trabajo de Harry Brearley. Nació en 1871 en Sheffleld,Yorkshire,
donde su padre estaba empleado como hornero en Firth, la fábrica de acero.
Empezó a trabajar a los doce años como ayudante y más tarde como aprendiz en los
laboratorios. Estudiando en la escuela nocturna fue ascendiendo y en 1907 fue
nombrado director del laboratorio de investigación que compartían Firth y Brown
Bayley, las dos empresas acereras de Sheffield.
En 1912
investigaba la corrosión en rifles oxidados. Ya se habían realizado
investigaciones sobre tales propiedades. Las aleaciones consisten en mezclas de
metales diferentes, cada uno de los cuales proporciona una cualidad útil. El
acero inoxidable incluye cromo en su aleación, pero por lo menos un 12% del
acero debe ser cromo y hasta un 1% carbono para que aparezcan las cualidades
inoxidables.
El francés
Léon Guiflet publicó en 1904 un estudio detallado de tales aleaciones pero no
apuntó la cualidad de la resistencia a la corrosión. En 1909, Portevin también
pasó por alto estas cualidades, mientras que en un artículo de Giesen de 1909 ya
aparecen las proporciones exactas usadas por Brearly en su patente. Los alemanes
Philipp Monnartz yWilhelm Borchers descubrieron y explicaron las cualidades de
la anticorrosión. Obtuvieron la patente DE 246035 para una aleación del 10% de
cromo y entre un 2% y un 5% de molibdeno.
Brearley
realizó su aleación en un horno eléctrico con un 12,8% de cromo. Después de un
tratamiento térmico, el metal resultante resistía la corrosión, pero el gobierno
no estaba interesado en usar el material. Brearley sugirió a su empresa
utilizarlo para la fabricación de cuberterías y pidió a un artesano local que le
hiciera unos cuchillos, puesto que los de acero, que se oxidaban al limpiarlos,
eran un problema.
Uno de los
directores de la sección de cuberterías le dio el nombre de stainless steel
(acero inmanchable) tras comprobar que el vinagre no dejaba manchas en el
material. Firth no quería la patente y resistió los deseos de Brearley, lo que
explica la falta de una patente británica. Brearley abandonó la empresa y se fue
a la rival Brown Bayley como director de fábrica.
Mientras
tanto, Elwood Haynes, de Indiana, investigaba el mismo campo. Su mujer le había
pedido que fabricara una cubertería que no se oxidara. De forma independiente,
descubrió la aleación de cromo y acero, y presentó la patente antes que Brearley,
pero le fue denegada porque «estas aleaciones de cromo y acero no son nuevas».
En 1919
obtuvo una patente, US 1299404, para un «artículo de hierro forjado». Maurer y
Strauss, de la gran firma alemana Krupp, trabajaban en otra variedad de la
aleación que produjeron en 1912. Añadiendo níquel consiguieron obtener otras
propiedades útiles. Harry Brearley murió en 1948 en Torquay, Devon.