Hace mucho
tiempo que se sueña con usar la luz del Sol para generar energía y el hecho de
que los países cálidos suelan ser pobres y necesiten energía barata es un
aliciente adicional. Desgraciadamente, la energía solar ha tenido muchos
problemas para llegar a buen término, debido a que la luz del Sol es de baja
intensidad a lo largo de la superficie del planeta y porque los métodos para
obtener la energía son caros.
Por ejemplo,
resulta caro proporcionar los medios para que un dispositivo siga al Sol durante
el día. Esto sin contar con el problema de que de noche no hay rendimiento. Las
células solares convierten la luz del Sol en electricidad. Al principio se
pensaba que las células debían estar fabricadas de manera muy precisa y formal,
hasta que se descubrió por accidente que unas células distorsionadas producían
mucha más energía. Los rayos del Sol rebotaban varias veces antes de que se
reflejaran.
El modelo US
5833176 se diseñó para ser utilizado en el espacio exterior, donde no existen
los problemas de la nocturnidad. Un uso más común es para la iluminación en las
paradas de autobús y en otros lugares donde no hay suministro eléctrico.
Un colector
solar usa metal ennegrecido y agua u otro tipo de líquido que circule por debajo
para recolectar el calor. La mitad de hogares israelíes tienen ahora
dispositivos de este tipo para obtener agua caliente. La patente US 5586548 es
para un colector que flota en una piscina,y la FR 2578312 consta de unos enormes
barriles de agua que forman una parte o toda la pared de una casa y recogen
calor durante el día. Al anochecer se cierra un panel para que la pérdida de
calor se dirija al interior de la casa. Se ha probado la misma idea para techos.
Este sistema es bueno para lugares donde hace calor de día y frío de noche, pero
estropean un poco el paisaje.
Aparte de
estos métodos tan «activos» para recolectar la energía solar, unos diseños
pasivos incluyen grandes ventanales orientados hacia el sur, y el uso de suelos
embaldosados dentro de invernaderos para recoger calor. Estos materiales son
«pasivos», lo que significa que absorben y retienen el calor lentamente; a
diferencia de la madera, que tiene el efecto contrario. Tanto en los sistemas
activos como en los pasivos se pueden utilizar ventiladores para enviar el calor
sobrante a unos sótanos llenos de rocas desde donde el calor puede ascender por
la noche.
En la página
siguiente se muestra un invento para un horno solar. Los paneles laterales
reflejan el calor hacia la cámara que tiene una puerta de vidrio ahumado. Los
críticos mantienen que cocinar de esta forma supone el doble de tiempo que con
los hornos convencionales, y que no funciona de noche o si el día se nubia. Son
excelentes en los desiertos, donde no hay electricidad y poca madera para
encender un fuego.
Los
dispositivos reflectantes para aumentar la intensidad del Sol pueden ser
modestos, como el de la ilustración, o mayores como el US 5460163, que utiliza
un espejo en forma de cubeta con un tubo para generar vapor en la base, o
enorme, como el que hay en Mont Louis en Francia, en el cual numerosos espejos
siguen el movimiento del Sol y dirigen la luz hacia un horno central.