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La
Historia argentina se inicia con los viajes de los adelantados español.. por las
costas meridionales de América, la fundación de las primeras ciudades y la
formación del Virreinato del Río de la Plata, para llegar a la heroica gesta de
la Independencia, abarcar seguidamente el complejo proceso de organización
nacional, el afianzamiento de la democracia en lucha contra los intentos
absolutistas y los esfuerzos por vencer los escollos del atraso y encarrilar al
país por el camino del progreso.
Los
primeros gobernantes de las nuevas colonias en las islas y el continente
tuvieron a menudo el titulo de Adelantado. Este cargo existía en
Castilla desde
la época medieval. En tiempos de Alfonso X su beneficiario fue una especie de
delegado real. Durante la Reconquista se crearon adelantados de frontera.
El
oficio cayó después en desuso, pero el titulo persistió. Con el descubrimiento,
resurgió en el Nuevo Mundo: estas regiones de ultramar eran la nueva frontera de
Castilla. Se otorgó para América por una o dos generaciones y a veces a
perpetuidad.
Al
adelantado correspondía el gobierno del territorio sometido; gozaba de ciertos
privilegios especiales, como el de recibir determinada suma proveniente de las
rentas de la provincia, la asignación de una extensa hacienda dentro del
territorio y, a veces, el monopolio de los derecho de tráfico y pesca, y
la exención vitalicia de varios impuestos como la alcabala y el almojarifazgo.
El
adelantado tenía autoridad para nombrar ciertos funcionarios municipales y
eclesiásticos y el privilegio de asignar encomiendas de indios entre sus
soldados y colonos. El cargo subsistió durante el siglo XVI. La mayoría
sobrevivió sólo unos pocos años a su nombramiento, debido a la peligrosidad de
las empresas que debieron encarar.
Juan
Ponce de León fue el primero a quien la Corona concedió, en 1512 el título de
adelantado como recompensa por su proyectada exploración de la tierra de Bimini
(región de La Florida en EE. UU.).
De
las setenta y mas persona que en el siglo XVI firmaron contrato para colonizar
nuevos territorios, el título fue otorgado a a algo menos de la mitad.
Alcabala
y almojarifazgo: El primero era un impuesto a las ventas de bienes de todo
tipo: muebles, inmuebles y semovientes, aplicado en Castilla desde tiempo muy
antiguo. El segundo era otro impuesto, que se aplicaba sobre el comercio de la
metrópoli con el extranjero. incluidas las colonias españolas.
Mendoza y Garay
A
pesar de que las expediciones enviadas al Río de la Plata habían tenido
resultados poco felices, estas tierras seguían tentando el interés de los
conquistadores por su condición de entrada hacia la Sierra de la Plata. En 1534,
el rey de España, preocupado por las incursiones de los portugueses, nombró
primer adelantado del Río de la Plata a don Pedro de Mendoza, a quien ordenó
que, además de conquistar y tomar posesión de las tierras que hallase, fundara
tres fortalezas.
Pedro de Mendoza
Mendoza
era un hidalgo nacido en Guadix, Granada, que contaba a la sazón unos treinta y
cinco años. Realizados los preparativos del viaje, partió el adelantado en
agosto de 1535, con once barcos y unos mil trescientos hombres. Llegado al Río
de la Plata a comienzos del año siguiente, levantó en su margen derecha una
fortaleza a la que llamó Puerto de Nuestra Señora de Santa María del Buen Aire
(3 de febrero de 1536).
Al
poco tiempo, los habitantes de aquella modestísima población empezaron a padecer
el azote del hambre y los ataques de los indígenas, quienes, tras un comienzo
amistoso, se habían vuelto hostiles y se negaban a proporcionarles ayuda y
alimentos. Mendoza envió entonces a su hermano Diego hacia la región del Delta
al frente de un grupo de trescientos hombres en busca de víveres, pero los
aborígenes los atacaron. En el combate que se denomina de Corpus Christi -por la
celebración religiosa de ese día, 15 de junio- los españoles lograron imponerse,
pero a costa de la vida de varios de sus mejores capitanes, entre ellos el
propio Diego Mendoza.
Con
anterioridad, y cumpliendo órdenes del adelantado, su segundo, el capitán Juan
de Ayolas había partido con trescientos expedicionarios remontando el río
Paraná, y había levantado su real (campamento o pequeño poblado) que llamó
Corpus Christi, cerca del río Coronda. A su regreso a Buenos Aires, Ayolas
invitó a Mendoza a conocer las tierras que él había recorrido. El adelantado
partió hacia ellas y tras una corta residencia en Corpus Christi, se trasladó
más al Sur, donde levantó, a fines de setiembre de 1536, el fuerte Nuestra
Señora de la Buena Esperanza. Poco después, y mientras Ayolas remontaba el
Paraná y el Paraguay, Mendoza, que se sentía muy enfermo, regresó a Buenos Aires
y, en vista de que sus dolencias empeoraban, resolvió volver a España. Luego de
designar a Ayolas su sucesor en la conquista, el 22 de abril de 1537, se alejó
para siempre.
Rio
arriba -por el Paraná primero y luego por el Paraguay-, Ayolas había llegado
entretanto a un lugar que llamó La Candelaria. Dejó allí parte de sus hombres al
mando de Domingo Martínez de Irala, y partió hacia la ambicionada Sierra de la
Plata, en busca de riquezas, pero cuando ya regresaba con un espléndido botín,
cayó en una emboscada de los indios y fue muerto con todos sus compañeros. Irala
emprendió entonces el retorno aguas abajo y se detuvo al llegar al fuerte de la
Asunción que Juan de Salazar -otro de los acompañantes de Mendoza- había
levantado el 15 de agosto de 1537 en la margen izquierda del río Paraguay.
Instalado en Asunción, Irala tomó el mando en reemplazo del infortunado Ayolas.
Transcurridos algunos años, decidió concentrar en dicha población a todos los
españoles y, para ello, ordenó el traslado dé los pocos habitantes que aún
quedaban en Buenos Aires y mandó quemar la población. Corría el año 1541. El
primer intento de conquista y colonización en la región del Río de la Plata
había fracasado.
Juan de Garay
Cuarenta
y cuatro años después volvería a alzarse otra Buenos Aires a orillas del
estuario. La empresa estuvo a cargo de Juan de Garay, nacido en Villalba de
Losa, Burgos. Garay residía en Asunción y había fundado en
1573 la ciudad de
Santa Fe.
En los primeros meses de 1580 salió de Asunción con un grupo de poco
más de sesenta personas, entre las cuales había una sola mujer, Ana Díaz. Una
parte de los expedicionarios descendió por el río, y otra parte lo hizo por
tierra. Además de víveres y armas, los fundadores traían herramientas de
trabajo, semillas de diversas plantas y unas mil setecientas cabezas de
ganado.
(ver el caballo en
Argentina)
Elegido el lugar de la fundación -un poco más al norte del sitio en que se había
emplazado la anterior Buenos Aires- Garay procedió a dividir el terreno en
doscientas cincuenta manzanas, separadas por calles que se cortaban en ángulo
recto. Señaló los solares destinados a la plaza, a la iglesia, al Cabildo, al
hospital y al fuerte; distribuyó las manzanas donde se edificarían las viviendas
de los pobladores y, fuera de la parte urbana, dividió la tierra en parcelas más
grandes y las destinó a chacras y huertas. Efectuados es tos trabajos, el 11 de
junio de 1580 se realizó la solemne ceremonia de la fundación de ciudad, a la
que se llamó de la Santísima Trinidad y puerto de Santa María de los Buenos
Aires
(Ampliar: La Conquista del Mar Dulce de Solís)
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