LA AGRICULTURA PRIMITIVA

Antiguos Inventos y Descubrimientos

-8000 LA AGRICULTURA PRIMITIVA:

Los Primeros Avances Técnicos en la Historia de la Humanidad

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Hacia el milenio -XII, los glaciares del hemisferio Norte retroceden a causa de una elevación general de la temperatura. Bosques frondosos, poco propicios para grandes cacerías, suceden a la tundra, terreno privilegiado de los bisontes y caballos. Los rebaños de renos suben hasta la frontera de los hielos. Ahora el hombre sólo puede cazar ciervos, corzos y jabalíes, que dan menos carne. Ha de adaptarse a las nuevas circunstancias para sobrevivir. Algunas comunidades humanas seguirán a los renos en su migración y poblarán el extremo norte de Europa. Otras se instalarán al borde del agua, en el mar o a lo largo de los ríos, para vivir de la pesca. En este momento es, sin duda, cuando empieza en nuestras regiones la sedentarización de la especie humana.

Los seres humanos llevaban una vida nómada. Mientras la caza constituyó la fuente principal de alimento, hubieron de estar dispuestos a seguir las manadas migratorias. Aun en el caso de que vivieran de plantas y de animales no migratorios, una tribu establecida demasiado tiempo en un mismo lugar acabaría por agotar sus posibilidades alimentarias, y se vería obligada a trasladarse en busca de pastos frescos.

Incluso cuando los seres humanos se convirtieron en ganaderos, continuaron siendo nómadas, pues debían conducir sus rebaños de vez en cuando a los nuevos pastos impelidos por los cambios de estación o por el agotamiento de los recursos.

Sin embargo, hacia 8000 a. J.C., en la misma región donde se domesticó por vez primera a los animales, acaeció algo nuevo, que anunciaba un cambio de magnitud superior a cualquier otro desde que se empezó a usar el fuego.

Lo que sucedió fue que se domesticaron» las plantas. De algún modo, a los seres humanos se les ocurrió plantar deliberadamente semillas, aguardar a que crecieran, regarlas y esperar su maduración, al tiempo que procedían a la destrucción de las plantas competidoras. Luego, aquellos vegetales se recolectaban y se servían como alimento.

Era un trabajo tedioso y agotador, pero el resultado fue, sin duda, que así podía obtenerse gran cantidad de alimento, mucho más que cazando y recolectando, o incluso más que practicando la ganadería, pues la vida vegetal es más fecunda que la animal.

El advenimiento de la ganadería y la agricultura, en particular esta última, significó que un área determinada de tierra podía sustentar una población más numerosa que antes. Hubo menos hambrunas, sobrevivió un mayor número de niños, y la población se incrementó.

La agricultura dio comienzo en el norte del Irak, donde crecían el trigo y la cebada silvestres, y estos cereales fueron los primeros «domesticados». Los granos se molerían para obtener harina, la cual puede almacenarse durante meses sin echarse a perder, y se convierte, tras la cocción, en un sabroso y nutritivo pan.

Pese al incremento del suministro alimentario, los granjeros debieron de ser muy conscientes de su tarea, que equivalía a una forma de esclavitud que el recurso a los animales apenas mitigaba. El relato bíblico del jardín del Edén pudo deberse a unos agricultores que evocaban con nostalgia una especie de «edad dorada» en que los humanos cazaban y recolectaban libres y en relativa ociosidad, y se interrogaban sobre qué sucedió para que se vieran arrancados de semejante Elíseo, y se les forzara a ganar el pan con el sudor de su frente.

A los dos primeros hijos de Adán se les asignaban las funciones de pastor —Abel— y agricultor —Caín—. Los agricultores incrementaban su número antes que los ganaderos, y podemos imaginar muy bien que las superficies dedicadas al cultivo se extendían y se afianzaban, invadiendo espacios que previamente habían utilizado con toda libertad los pastores. (Lo mismo ocurrió en el Oeste norteamericano, cuando los granjeros se asentaban en un terreno y cercaban sus parcelas, para desconcierto de los cowboys nómadas.) No es, pues, de maravillar que la Biblia pinte a Caín como el matador de Abel.

Ante todo, la agricultura condenó a los seres humanos a una existencia sedentaria. Una vez establecida una explotación, ya no cabía el nomadismo. Los agricultores debían permanecer en su alquería, la cual estaba fijada en un lugar concreto.

Una vida sedentaria tiene sus riesgos. Mientras los seres humanos fueron cazadores y recolectores o, incluso, pastores, el peligro podía ser evitado. Si una tribu hambrienta merodeaba por los alrededores, con el propósito de apoderarse del alimento que pudiera encontrar, la tribu que la había precedido podía huir, si consideraba que luchar resultaba demasiado peligroso.

Hace alrededor de 8000 años los hombres comenzaron a plantar semillas y a domesticar animales en lugar de ser sólo recolectores de frutos y cazadores. Los primeros asentamientos agrícolas estuvieron probablemente en Turquía y en Palestina. El cultivo de las tierras pronto se extendió a Egipto y a Irak donde se utilizaron los grandes ríos que suministraron agua a la tierra. Luego se desarrollaron sistemas agrícolas en China y en las Amé-ricas y se expandieron a la mayor parte del mundo donde había suficiente agua y clima no muy riguroso.
Las plantas más útiles tales como el TRIGO, la CEBADA y el ARROZ fueron sembradas por los primitivos agricultores. Éstos las sembraron en muchas partes del mundo y las adaptaron a las condiciones locales. También los animales como el CABALLO, la VACA, la OVEJA, el CERDO y las AVES DE CORRAL se incorporaron a granjas muy alejadas de su lugar de origen, Luego, a lo largo de miles de anos se criaron variedades especiales de animales que dieron buenos resultados en sus nuevos asientos. Éstas llegaron a ser las muchas razas de ganado.

En cambio, los agricultores no podían huir, al menos sin abandonar sus granjas y ver malogrado el trabajo de toda una vida, y verse ellos mismos condenados a la inanición. Cuando la población hubo crecido gracias a la agricultura, acabó por no poder hallar suficiente alimento para sustentarse, salvo continuando con las labores agrícolas, lo que equivalía a emprender un camino sin retorno posible.

Así pues, los agricultores se vieron obligados a prepararse para luchar a toda costa, y se reunieron a fin de prestarse protección mutua. Encontrarían un lugar apropiado en una elevación del terreno (desde la cual podían arrojar con facilidad proyectiles hacia abajo, mientras que el enemigo tendría que dirigirlos hacia arriba, con lo que perderían parte de su efecto) con suministro de agua asegurado (se puede permanecer sin alimento cierto tiempo, pero no sin agua). Allí construirían sus casas y rodearían éstas con una muralla protectora. El resultado seria una ciudad, y sus habitantes serian, pues, ciudadanos.

En el norte del Irak, por ejemplo, cerca del lugar donde se iniciaron la ganadería y la agricultura, quedan restos de una ciudad antiquísima, fundada tal vez en el 8000 a. J.C., en el lugar llamado Jarmo. Se trata de una colina baja, en la que a partir de 1948 el arqueólogo norteamericano Robert J. Braidwood comenzó a excavar cuidadosamente. Encontró restos de casas de delgadas paredes hechas de barro apisonado, y divididas en pequeñas habitaciones. La ciudad debió de albergar entre cien y trescientas personas, pero otras ciudades no tardaron en incrementar su tamaño.

La agricultura permitió a quienes se ocupaban en esta actividad producir más alimento del que precisaban sus familias. Esto significó que las gentes podían dedicarse a otras tareas aparte cultivar la tierra —por ejemplo, a la artesanía o el arte— y comerciar con sus productos a cambio de algo del excedente de otro agricultor. Por vez primera, los seres humanos hallaron tiempo para pensar en algo que no fuera la próxima comida. Por añadidura, la estrecha convivencia urbana facilitó los intercambios, y las innovaciones e ideas de uno podían ser transmitidas rápidamente a los demás.

Como resultado de ello, el advenimiento de la agricultura y de las ciudades significó asimismo el inicio de un nuevo y más complejo género de vida que llamamos civilización (de una palabra latina que significa ("habitante de la ciudad»). El área civilizada era pequeña al principio, pero fue extendiéndose hasta ocupar virtualmente, en nuestros días, el mundo entero.

AMPLIACIÓN DEL TEMA:
Fin de los nómadas en Europa: Mientras que la caza mayor ofrecía a la comunidad subsistencia durante muchos días, y bastaba con seguir a los animales para obtenerla, la pesca sólo ofrece recursos que es necesario renovar cada día. Los hombres se ven pues, obligados a explotar toda la riqueza de la tierra en la que viven, y, sobre todo, a utilizar al máximo lo que les puede aportar la vegetación. Y precisamente en este punto es donde se produce una auténtica revolución, de la que partirá nuestra historia: la aparición de la agricultura. Podemos imaginar cómo se descubrió el cultivo de las plantas.

De las plantas silvestres a las cultivadas: A partir del momento en que el hombre se instala en un lugar fijo aparece el reparto de tareas. Los hombres van a cazar y a pescar, mientras que las mujeres se ocupan de la casa, una simple choza de madera y de caña, o un refugio de piedra, según los países. Alrededor de la vivienda, cerca del bosque, abundan los frutos silvestres y las gramíneas. Cerca de la choza se acumulan y descomponen los detritus: las cenizas, las hierbas secas que han servido de cama, los huesos de los animales devorados o los excrementos animales y humanos. Poco a poco, las mujeres, que no dejan de buscar en las plantas un eventual alimento cuando escasean la caza y la pesca, observan que se pueden cultivar gramíneas sobre estos detritus y que incluso allí crecen mejor que en otro sitio. A partir del grano silvestre, han descubierto, empíricamente, el grano cultivado.

Hervidos y tortas: Este cultivo espontáneo, se va a convertir en organizado, ya que también influirán otros descubrimientos. Primero se observa que los granos se conservan bien si se cuidan de un modo especial, sobre todo si se protegen de la humedad. Luego se descubre que son más nutritivos y agradables cuando están cocidos. Así es como nace el hervido, la sopa. Pero también se observa que el grano se puede utilizar de otra manera: machacado, da harina que, mezclada con un poco de agua, se puede cocer sobre una piedra caliente. Esta es la primera torta, precursora del pan. Evidentemente, el paso del grano a la sopa y al pan es producto de un largo proceso durante el cual el ser humano debe dominar la naturaleza y las técnicas que descubre.

¿Qué es el «Creciente fértil»?: El hogar agrícola más antiguo es, probablemente, el del Próximo Oriente. Hacia 10.000 años antes de nuestra Era existían hermosos bosques y verdes praderas. Contemplando un mapa observaremos un arco que va desde el Golfo Pérsico a Palestina: es el Creciente fértil, cuyos habitantes se sedentarizaron desde finales del Paleolítico. En Palestina se han encontrado restos de habitat agrupado. Las aldeas vivían de la caza y de la pesca, y ya practicaban la recolección de cereales silvestres, como la cebada silvestre. La agricultura está próxima.

¿Cuáles fueron los primeros cultivos?: A través del análisis se puede saber si una planta neolítica es silvestre o doméstica, aunque no con mucha exactitud, pues se ignoran los siglos que necesita una planta silvestre cultivada para adquirir el aspecto de una planta doméstica. En cualquier caso, el paso de una a otra se realizó hacia los 8.000 años a. C. por lo que respecta al trigo, en el Próximo Oriente; 7.000 en el caso del centeno, el mijo y los chícharos; 4.300 en el del arroz, en Indochina, y 6.000 en el del maíz, en México.

¿Cuál es el origen del maíz doméstico?: El maíz doméstico fue un factor esencial para el tránsito a la vida sedentaria en América Central, pero durante mucho tiempo se ha ignorado su origen. Daba la impresión de que no tenía antepasados silvestres, pues a causa de su envoltura no puede germinar ni dispersarse sin ayuda del nombre. El descubrimiento de un maíz silvestre que tenía 7.000 años, cerca de México, permitió comprenderlo: el maíz silvestre podía reproducirse. La hibridación ha dado lugar al maíz doméstico estéril.

¿Cómo se cultivaba en el Neolítico?: En primer lugar, hay que preparar la tierra: la herramienta neolítica, junto con el fuego, permite el desbrozado. Luego hay que cavar el suelo para el grano, operación que se hacía probablemente con un bastón excavador, antes de que apareciese la azada de cuerna de cérvido. Los cereales se cortaban con útiles de sílex y se aplastaba el grano en muelas de piedra. Con estos medios, en el 6.000 a.C., una familia de Anatolia podía vivir un año dedicando sólo tres semanas a la recolección.

Los agricultores medievales descubrieron que el mismo cultivo repetido año tras año agotaba los alimentos de las plantas contenidos en el suelo. Este descubrimiento dio lugar a los sistemas de cultivos rotativos. En Europa medieval se usó el de tres años con dos siembras de CEREALES seguidas de un año de descanso en el cual la tierra se limpiaba de malezas y se recobraba. La carne de los animales destinada a alimentación humana se salaba pues debía guardarse durante el invierno. El uso del pesado arado cubierto de hierro permitió el cultivo de los suelos arcillosos.

Fuentes: Historia y Cronología de la Ciencia y los Descubrimientos de Isaac Asimov
Enciclopedia Encarta - Enciclopedia Electrónica - Wikipedia

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