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Los orígenes de la agricultura El
descubrimiento por parte de los humanos de que otras especies podían ser
domesticadas y utilizadas para su propio beneficio fue el paso más crucial hacia
la civilización moderna. El retroceso del hielo en el oeste de Asia y Oriente
Próximo había dado paso a vastísimas expansiones de pastos, en las cuales
abundaban sobre todo variedades comestibles de trigo almidonero y escauda.
Tales
pastizales atrajeron a multitud de mamíferos de pastoreo, como cabras, gacelas,
reses y caballos, animales que la población humana supo aprovechar. Ya en el año
10000 a. C., los pobladores de esta zona de la orilla este del Mediterráneo
comenzaron a domesticar animales y a sembrar
cereales de forma selectiva.
Empezaron a reunir rebaños de cabras y ovejas, de las cuales no solo obtenían
carne, sino también lana y leche; a ellas siguió la cría de cerdos y vacas.
Luego
vino el cultivo de cosechas como judías, lentejas y guisantes, cuyo éxito amplió
la siembra. Hacia el año 4000 a. C., la agricultura había sustituido a la caza
como fuente principal de alimento en todo el mundo, salvo en las islas del
Pacífico y en la tundra del Ártico. Puesto que la agricultura ofrecía
provisiones seguras de alimento en una zona, los humanos pudieron prescindir de
emigrar de región en región y, al asentarse en un lugar, pudieron construir
comunidades más extensas y sólidas.
El cultivo de plantas:
Distintas partes del mundo se beneficiaron del cultivo de
alimentos básicos. En Oriente Próximo, el llamado Creciente Fértil, los
principales cereales eran el trigo y la cebada. Descendiente de la escanda
silvestre, el trigo se cultivó de forma selectiva para que sus espigas
estuvieran sustentadas por tallos más fuertes y sus semillas adquirieran un
mayor tamaño.
Aquellas cosechas de grano se molían para obtener harina, que la destinarse a
varios usos culinarios, de los que el principal era la elaboración del pan,
también se cosecharon frutas como higos, olivas dátiles. En los confines
orientales de Asia y en China ,los cereales básicos eran el mijo y el arroz, e
crecían particularmente bien en suelos arados. En América del Sur y Central se
cultivó para producir variedades más grandes vigorosas, así como calabazas,
patatas y tomates.
La domesticación de animales:
En todo el mundo, el ser humano empezó a cuidar de los animales
con múltiples fines, además de por su carne. Las vacas, cabras y ovejas
resultaban útiles por su leche; las ovejas, las llamas y las alpacas
proporcionaban lana, y las vacas y los bueyes proporcionaban pieles. En Oriente
Próximo, los hombres venían usando perros para cazar desde el año 11000 a. C., y
posteriormente utilizaron otros animales para aumentar la productividad. Se
emplearon vacas y asnos para tirar de arados y carros, y camellos y yaks
para transportar pesadas cargas.
El caballo se convirtió en un medio de transporte. En América, la domesticación
de los animales no se prodigó tanto como en otras zonas del mundo, sobre todo
debido a que los animales existentes allí tendían a ser más difíciles de
controlar y la caza siguió siendo un ejercicio más provechoso que la ganadería.
Fuente Consultada: Atlas de Historia del
Mundo
Enciclopedia Encarta - Enciclopedia Electrónica - Wikipedia
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