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Ciclo del Agua: Con este nombre se conoce el
proceso que sigue el agua en la naturaleza, a partir de la evaporación de mares
y océanos. El vapor asciende hacia las capas altas de la atmósfera, donde se
condensa y forma las nubes. El descenso térmico provoca la precipitación del
agua, que discurre por la superficie terrestre, se infiltra en el terreno o bien
se evapora, pasando de nuevo a la atmósfera. Tanto las aguas superficiales como
las subterráneas retornan a los océanos; de esta manera, el ciclo vuelve a
comenzar una y otra vez
El equilibrio entre la hidrosfera
y la atmósfera
La
hidrosfera es el conjunto de las partes líquidas del globo terrestre, que ocupan
alrededor de 1.400 millones de kilómetros cúbicos. La inmensa mayoría, en torno
a un 97%, se encuentra formando parte de los mares y océanos; un 2% está
contenida en los casquetes polares y en los glaciares, alrededor del 0,99%
corresponde a aguas subterráneas y apenas un 0,01 % a ríos y lagos.
El ciclo del
agua se inicia con la evaporación, con el consiguiente trasvase de agua
—procedente en su mayor parte de los océanos— hacia la atmósfera, y culmina con
las precipitaciones, que la devuelven a la hidrosfera. Un alto porcentaje —40%—
del agua que no retorna al mar ni a los ríos, lagos o glaciares es absorbido por
las raíces de las plantas, desde cuyas hojas se reintegra parcialmente a la
atmósfera en forma de vapor.
Otra parte importante pasa a integrar un complejo
sistema de circulación subterránea; desde los acuíferos y fuentes volverá a
alimentar a los ríos, que, a su vez, desembocarán en los mares. De esta manera,
el agua que pasa de la hidrosfera a la atmósfera retorna a ella en un proceso
continuo que asegura un equilibrio.
Aguas continentales y aguas
marinas
Integran las aguas continentales del planeta aquellas que, siendo en su mayoría
dulces, se sitúan sobre tierra emergida (ríos, lagos, glaciares) o bajo la
superficie (aguas subterráneas); por su parte, las aguas marinas ocupan tres
grandes cuencas oceánicas (atlántica, pacífica e índica), así como otras de
tamaño más reducido —las de los mares Mediterráneo, Negro y Báltico y las de los
denominados mares marginales: el del Norte y el Caribe—. Es importante señalar
que la principal distinción entre mares y océanos, además de las dimensiones
—mayores en el caso de los segundos—, radica en la constitución de sus fondos
respectivos; el fondo marino está formado por corteza continental, similar a la
de los continentes, mientras que el fondo oceánico presenta notables diferencias
en cuanto a sus materiales, espesor o particularidades físicas.
Mares y océanos
Las
peculiaridades fisicoquímicas que diferencian las cuencas marinas son la
salinidad, temperatura, la densidad y la proporción de gases. La salinidad media
del agua marina se sitúa en torno al 3,5% —35 g de sales por cada 1.000 g de
agua—. Junto a s condiciones meteorológicas, la presencia de ríos, con el
consiguiente aporte de agua dulce, incide de manera directa en la salinidad. Por
otra parte, el aumento de temperatura determina una intensa evaporación, proceso
que elimina el agua y deja les en solución. Como resultado, la salinidad
experimenta un incremento si no existe un régimen abundante de precipitaciones
para compensar. Estrechamente vincula a la salinidad se encuentra la densidad: a
mayor salinidad, mayor densidad. Las variaciones térmicas en el agua marina se
dan, sobre todo, en la zona superficial, puesto Que derivan directamente de la
insolación. Los mares y océanos actúan como termorreguladores: enfrían el aire
durante el día y en época estival, y lo calientan en invierno y durante la
noche. Los principales gases que se encuentran disueltos en el agua arma son el
nitrógeno, el oxígeno y el dióxido de carbono. Este último lo consumen s algas
verdes en la fotosíntesis, liberando oxígeno como desecho. Por su parte, el
oxígeno es aprovechado por numerosos animales que, en un proceso inverso, desean
dióxido de carbono.
Los glaciares
En
latitudes polares y subpolares, así como en cotas elevadas de grandes cadenas
montañosas —siempre en el límite de las nieves perpetuas—, se forman inmensas
masas de nieve que se desplazan como resultado de su propio peso; son los
glaciares. A medida que se superponen sucesivas capas de nieve, la masa se hace
más compacta, hasta que el hielo acaba por sustituir por completo a los copos.
En altitudes que superan el mencionado límite de las nieves perpetuas se
localiza la cuenca colectora o de alimentación del glaciar, donde se acumula de
manera continua la nieve La zona de erosión o cuenca ablatoria es aquella donde
se produce la fusión. Dependiendo del equilibrio entre alimentación y ablación,
el glaciar aumenta o disminuye su tamaño.
Ríos y arroyos
La
principal diferencia entre estos dos tipos de cursos de agua es el carácter
permanente de los ríos, frente a los arroyos, de régimen intermitente. El
nacimiento de un curso fluvial es el manantial, el punto por donde el agua
subterránea aflora a la superficie; el camino natural por el que discurre
origina el cauce o lecho. El final del recorrido puede ser otro río o un lago
—para el caso de los afluentes— o, directamente, la desembocadura en el mar. El
territorio que aporta agua a un curso determinado constituye su cuenca
hidrográfica. El caudal, que se expresa en m3/s, es el volumen de agua que
atraviesa la sección transversal del lecho en un tiempo dado. Las diferencias de
caudal a lo largo de un año —un dato en estrecha dependencia de las variaciones
de precipitaciones y temperatura— determinan el tipo de régimen fluvial.
Lagos
Aproximadamente un 2% del agua que cubre las áreas continentales se encuentra
acumulada, de manera natural o artificial, en zonas separadas de mares y
océanos, formando lagos. Los lagos pueden constituirse por la llegada de
afluentes, como resultado del aporte de aguas subterráneas o de precipitaciones
o bien por filtración de aguas marinas. A su vez, un lago pierde agua por la
existencia de un curso saliente, por evaporación o por infiltraciones en la
superficie del terreno. Tras su formación, el lago evoluciona hasta convertirse
en un estanque de aguas inmóviles y poco profundas; a continuación, el estanque
se transforma en un área pantanosa, con abundancia de charcos y especies
vegetales. El lago finaliza su ciclo vital convirtiéndose en una llanura
enormemente fértil, debido a la riqueza orgánica de los aportes sedimentarios.
La formación de las nubes: el
proceso de condensación
Cuando, como consecuencia de un exceso de vapor de agua contenido en el aire, SC
supera el punto de saturación, tiene lugar la condensación, paso del estado de
vapor al líquido. Es este un fenómeno directamente relacionado con la
disminución de temperatura del aire, que va acompañada de un descenso de su
proporción de vapor. En una masa de aire que asciende se verifica una
disminución de temperatura que puede alcanzar el denominado punto de rocío, en
el que el vapor se transforma en líquido Las nubes están formadas por una
ingente cantidad de gotas de agua —O diminutos cristales de hielo, en función de
la temperatura—, que surgen como resultado de la condensación, cuando una masa
de aire asciende.
Las Precipitaciones
Cuando en el interior de una masa de aire se forman gotitas de agua que,
paulatinamente, van uniéndose a otras, aumentando el peso y el tamaño de este
tipo de porciones, llega un momento en que se precipitan, en un principio en
forma de lluvia. Cuando la condensación se verifica en condiciones de baja
temperatura, se arman diminutos cristales de hielo que, al unirse, originan
copos de nieve. El granizo se produce cuando las gotas de lluvia que son
transportadas por el aire en altitud elevadas, dentro de los cumulonimbos, se
congelan. Está constituido por granos hielo de apariencia redonda, compuestos, a
su vez, por cristales de hielo que creen unos dentro de otros.
Alteraciones del ciclo del agua
El
ciclo del agua sufre alteraciones debidas en parte a propia naturaleza y en
parte a la mano de las personas. Así, fenómenos naturales, como la erosión
eólica, afectan a las aguas superficiales. Sin embargo, no es menos cierto que
acciones como la tala incontrolada de bosques, la contaminación del agua y la
polución atmosférica, de origen claramente antropogénico, influyen de manera
considerable en la modificación del proceso.
Además, el cambio climático que de forma inexorable se está produciendo en el
planeta, en buena medida a causa de lo dicho con anterioridad, trae como
consecuencia graves efectos que alteran el ciclo del agua. Entre ellos cabe
mencionar la desertificación de zonas anteriormente cubiertas de vegetación, el
aumento del nivel de agua del mar por deshielo de los casquetes polares, debido
al incremento de la temperatura, o la modificaci6n del régimen de lluvias en las
distintas regiones del planeta.
Para Saber Más....
En las regiones polares de nuestro
planeta, tanto en el Norte como en el Sur, existen dos duros e inmensos cascos
compuestos de tierra y hielo. Vistos desde el Espacio, se parecen a los cascos
que usan los militares o los jugadores de beisbol para proteger sus cabezas. Por
eso, se llaman casquetes polares.
El continente de la Antártida,
ubicado en el Polo Sur, tiene una especial importancia para el planeta. Parece
increíble, pero el 70% del agua dulce del mundo está en la Antártida. ¡Ese
lejano continente, donde la temperatura puede llegar a 90 grados bajo cero,
tiene más agua que África, América, Asia, Europa y Oceanía juntas! Sólo que el
agua en esas condiciones no se puede usar porque está congelada.
Por su parte, el casquete del Polo
Norte es como una gran balsa de hielo, porque flota sobre el mar sin estar
sujeto a ningún continente. A veces se derrite y produce peligrosas montañas de
hielo (llamadas témpanos) como la que golpeó y hundió al famoso barco Titanic.
Hay personas que quieren derretir
el hielo de la Antártida y llevar agua dulce a algunos países con problemas de
sequía. ¡Esta acción puede traer terribles consecuencias para el mundo! ¿Por
qué? Porque la cantidad de agua que hay en los casquetes polares es tan grande
que, si se derriten, el nivel de los mares y océanos subiría mucho, produciendo
olas gigantescas, maremotos, inundaciones y otros desastres.
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