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EL SOCIALISMO:
Marx, en colaboración con Engels escribió dos obras importantes, donde trató de
describir y analizar el sistema económico capitalista. Son La Critica a la
Economía Política , y sobre toso El Capital. En líneas generales, su análisis es
el siguiente: el capital es trabajo acumulado por los asalariados, al apropiarse
los dueños de los medios de producción de la plusvalía que aquellos producen. La
acumulación de capital permitió el desarrollo de las industrias modernas, pero
al mismo tiempo
provocó la aparición de contradicciones dentro del sistema capitalista, al que
algún día pondrán fin: se incrementa el número de trabajadores y disminuye el
número de capitalistas; la competencia hace que se arruinen las empresas más
débiles, formándose monopolios que cada vez concentran más capitales, y sufren
crisis periódicas de superproducción, al intentar aumentar constantemente sus
beneficios sin que aumente paralelamente la capacidad de consumo en las masas.
El
marxismo, además de un método de análisis del capitalismo, pretendió ser
también, y fundamentalmente, una teoría política para cambiar la sociedad.
Las
obras teóricas de Marx que tuvieron mayor difusión fueron las de agitación como
el Manifiesto comunista, editado en 1848. Marx afirmaba que el capitalismo crea
inevitablemente las fuerzas que causarán su destrucción. La clase obrera, cada
vez más numerosa, dominada económica y políticamente, tendrá que destruir el
orden de la burguesía a través de una revolución socialista. Con la revolución,
los trabajadores tendrán que someter a una pequeña parte de la población —la
burguesía— para poder construir una nueva sociedad sin explotadores ni
explotados. A esa dominación sobre la burguesía Marx la llamó “dictadura del
proletariado”, y para hablar de ella puso como ejemplo la experiencia de poder
popular en París en 1871 durante la Comuna.
Estatutos de la Primera
Internacional
Art. 1° Se establece una asociación para procurar un punto central de
comunicación y de corporación entre los obreros, de diferentes países, que
aspiran al mismo objetivo, a saber: el concurso mutual, el progreso y la total
liberación de la clase obrera.
Art. 2°: El nombre de esta asociación será: Asociación Internacional de
Trabajadores.
Art. 3°: En 1865 tendrá lugar, en Bélgica, la reunión de un Congreso General.
Este Congreso deberá dar a conocer a Europa las comunes aspiraciones de los
obreros, concluir el reglamento definitivo de la Asociación Internacional,
examinar los mejores medios para asegurar el éxito de su trabajo y elegir el
Consejo General de la Asociación. El Congreso se reunirá una vez al año.
Art. 4°: El Consejo General radicará en Londres y constará de obreros que
representan a las diferentes naciones que formen parte de la Asociación
Internacional. (...)
DROZ: Historia del Socialismo.
Págs. 30-31.
La
Primera Internacional y la Comuna
En
1864 se fundó en Londres la Asociación Internacional de Trabajadores, formada
por sindicatos ingleses y franceses de obreros especializados, buscando en ella
más una asistencia mutua de tipo sindical que un programa de acción política de
tipo colectivista, a pesar de que Marx fue su principal impulsor y quien redactó
el mensaje inaugural: “La Internacional es prohibida en la mayor parte de los
países y aunque divisiones internas entre anarquistas y marxistas le restan
mucha fuerza, aun así consiguió cierta extensión, no solamente en Europa, sino
también en Estados Unidos”.
En
París, en 1871, se produjo una insurrección obrera que consiguió controlar la
ciudad durante más de un mes.
La
Comuna fue una sublevación espontánea contra los elementos conservadores que
habían triunfado en las elecciones, a pesar de haber sido los responsables de la
derrota, los sufrimientos del asedio de la ciudad y la capitulación frente a los
prusianos.
El
manifiesto de la Comuna fue un auténtico proyecto para crear un Estado
socialista formado por municipios comunes— libres y autónomos, federados entre
sí a nivel nacional e incluso internacional. Se adoptó la bandera roja como
enseña, se decreté la separación de la Iglesia y el Estado, y se realizó una
avanzada legislación social que reglamentaba el trabajo.
La
Comuna de París tendría una enorme resonancia en el mundo, tanto entre el
dividido movimiento obrero, que por primera vez veía la realización práctica de
sus programas, como entre las burguesías y los gobiernos europeos, que se
disponían a tomar medidas represivas en previsión de hechos similares.
La
Comuna, totalmente aislada y sin ningún apoyo exterior, fue aplastada después de
una terrible represión del ejército francés; se calcula que el número de
ejecuciones ascendió a unas 20 mil. Con ello también la Internacional en el
Congreso de La Haya, de 1 872, entró definitivamente en crisis, tanto por los
enfrentamientos internos como por su fracaso en acudir en ayuda de la Comuna de
París o en no haber logrado evitar la guerra franco-prusiana, que fue un
preludio del fracaso similar del movimiento obrero europeo de 1914.
La
división en el movimiento obrero y la Segunda Internacional
El
movimiento obrero se desarrollé a partir de la crisis de la Asociación
Internacional de Trabajadores (AlT) en direcciones opuestas.
La
transformación de la sociedad europea en el último tercio del siglo XIX, el
sufragio universal, el desarrollo de las organizaciones obreras y los escasos
avances sociales, hicieron posible el auge de los partidos socialistas.
Las
tendencias más importantes en que se dividió el pensamiento socialista son: la
revolucionaria, de inspiración marxista, que rechazaba la colaboración con los
partidos burgueses; La anarquista, que rechazaba toda posible participación en
la vida política (“el voto sirve para cambiar de amos, no para dejar de ser
esclavos”); y los reformistas, que eran partidarios de colaborar con los
partidos burgueses más progresistas para ir obteniendo mejoras parciales:
“Pierden importancia los grupos mutualistas, seguidores de Proudhon, que
buscaban una difusión de las cooperativas obreras como base para una nueva
organización de la sociedad; Los proudhonianos acaban identificándose dentro de
las múltiples corrientes anarquistas”.
En
Alemania se fundó el Partido Socialdemócrata en 1 869. Y en él coincidieron
posturas marxistas y seguidores de Lasalle, quien esperaba la solución de los
problemas obreros a través del sufragio universal, del cooperativismo y de la
ayuda estatal. El Partido Socialdemócrata de Alemania (PSA) sufriría una fuerte
represión, impuesta por Bismarck, que los mantuvo en la ilegalidad, suprimiendo
la prensa y Los sindicatos obreros. Cuando reapareció en 1 890, salió
fortalecido, triunfando en él, al menos temporalmente, la línea marxista
defendida por Kaustky, aunque utilizaría fundamentalmente la vía parlamentaria
para exponer sus reivindicaciones.
En
Gran Bretaña ¡os trabajadores permanecieron, por lo general, fieles a la
ideología apoliticista de las Trade Unions, tratando más bien de influir en los
partidos parlamentarios tradicionales que de llevar una acción política
autónoma. Los partidos “laboristas” (lndependent Labour Party, en 1893 y el
Labour Party, en 1906) mantuvieron la posibilidad de llegar al socialismo
mediante reformas parciales y la colaboración con el Partido Liberal.
Los
marxistas intentaron conseguir la unidad del movimiento obrero a nivel
internacional, por encima de todas las tendencias. En 1889, cuando se
conmemoraba el centenario de la Revolución Francesa, se reunió un congreso
obrero en París, que dio lugar a la Segunda Internacional. Entre sus primeras
resoluciones estaba señalar el 1 de mayo de cada año como día internacional para
exigir la jornada laboral de ocho horas mediante manifestaciones y huelgas. Se
adopta esta fecha, en 1 886, como recuerdo del asesinato de cuatro trabajadores
en Chicago cuando solicitaban la reducción de la jornada Laboral.
La
sede permanente de la Internacional se fijó en Bruselas. Ni la expulsión de los
anarquistas en 1896 ni la condena del reformismo en 1904 lograron consolidar la
unidad interna de la Segunda Internacional, que se desintegraría como
consecuencia de la Primera Guerra Mundial.
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