Aparentemente, los dioses egipcios son muy numerosos. En realidad, cada una
de las grandes divinidades tuvo su época de plenitud, de acuerdo con las
investigaciones realizadas por los teólogos de los grandes santuarios que,
más allá de los rostros móviles del cielo, buscan la unidad de la Creación.
Lo que Egipto busca a través de sus cultos y sus liturgias es el
descubrimiento de un principio único que sea el organizador del mundo y el
inspirador de toda forma de vida, del dios del que proceden todos los demás
dioses.
Amón y Atón: dos dioses opuestos Sobre la
naturaleza de este dios primero surgirán violentos conflictos que anuncian el
final del esplendor egipcio. En el s. XIV antes de nuestra Era sube al trono de
Tebas un joven soberano, Amenofis IV, que desde el principio se enfrenta con el
clero, a causa, precisamente, de esta imagen de la divinidad suprema. Amón era
el dios que en ese momento predominaba en la liturgia. (imagen: Dios Amón)
Había
ido ocupando el lugar de los demás dioses poco a poco y representaba la forma
evolucionada del pensamiento egipcio: era la energía original que se encontraba
fuera de todo conocimiento humano. «Forma única que ha creado todo lo que existe;
Uno, que es único, creador de todos los seres; los hombres proceden de sus ojos,
y los dioses de su boca»,
nos dice un himno que glorifica a Amón.
Este
dios incognoscible desempeñará un papel importante en la teología judeocristiana
y en el Islam. A Amón, dios de lo lejano e inaccesible, Amenofis IV opone Atén,
dios de la luz, identificada con el disco solar. Al cambiar de capital para huir
de Tebas, donde el culto de Amón había conocido su máximo esplendor, Amenofis IV
adopta el nombre de Akhenatón.
El fracaso de Akhenatón En esta ciudad,
llamada Akhetatón, Akhenatón establece una liturgia totalmente
nueva, y alrededor del culto de Atén se desarrolla una corriente de pensamiento
de la que saldrán algunos de los himnos religiosos más hermosos que nos ha
legado Egipto. En realidad, la revolución de Akhenatón sólo profundiza, bajo
formas distintas, el pensamiento monoteísta que aparece en el culto de Amén.
Pero este rey revolucionario es más poeta y filásofo que político.
En el
semirretiro que comparte con la reina Nefertiti en Akhetatón, se ocupa, sobre
todo, en componer al dios solar poemas y cantos que representan el aspecto más
refinado de la sensibilidad egipcia. Está indefenso contra un doble peligro: el
pueblo, que le sigue a duras penas en su itinerario religioso, se rebela, y los
hititas invaden las tierras de Siria. Akhenatón no quiere enviar a los egipcios
a morir para defender unas colonias cuya posesión puede considerar injusta Atón.
A partir de ahora, el trono lo ocupa un santo, no un mv. El poder egipcio, cuya
riqueza procedía en parte de los tributos que recibía del extranjero, se hunde
en poco tiempo.
El último gran faraón Akhenatón: muere
a los treinta años.Dos años después sube al trono su heredero, con el nombre de
Tutankhamón (imagen izq.) , que restaura él culto a los antiguos dioses y devuelve al país
parte de su prosperidad. Después de él gobierna el último de los grandes
faraones, Ramsés II, que es indudablemente el faraón que menciona la Biblia.
Lleva a cabo numerosas expediciones a Nubia y Palestina tratando de encontrar
los recursos necesarios para la nueva expansión del Imperio. Prospera nuevamente
el comercio y la arquitectura alcanza un auge excepcional (los templos de Abú
Simbel son testimonios de esta época). Pero pronto surge un poder que se muestra
tan fuerte como el suyo: el del clero.
La
decadencia de Egipto Después de Ramsés II, que tiene a los sacerdotes como
aliados, el poder religioso se alianza sobre la monarquía. El sumo sacerdote se
apodera del trono y se inicia la decadencia. Ante la expansión de Libia en el s.
X, de Etiopía en el s. VIII , de Asiria en el s. VII y de Persia en el s. VI,
Egipto cae poco a poco en una decadencia total, hasta que en el 332 a. C.,
Alejandro lo convierte en una provincia del Imperio macedonio.
¿Por qué se rechaza el culto a Amón? Los
faraones del Imperio Nuevo, amán un lugar privilegiado: no es solamamente
uno de los dioses más venerados, al que han dedicado un inmenso templo en Tebas
Sin: que, según la leyenda, era el padre de todos los faraones, puesto que
sustituye al faraon en a fecundación de la reina y otorga al heredein real un
origen divino. Según un egiptologo contemporáneo, Amenofis IV no puede
vanagloriarse de esta filiación pues como su madre era de origen plebeyo, el
dios Amon no la consideró digna de recibirlo. Entonces el jpven príncipe tuvo
que justificar su poder real de otro modo.
(imagen: Templo Abú Simbel)
¿Cuál es el origen del nombre Akhenatón? Al
rechazar la primacía de Amón Amenofis IV resalta a Alón, el globo solar,
representante del demiurgo. A diferencia de Amón, este dios no sustituye al rey
en la concepción del hijo, sino que da vida a la pareja para que a cambio, el
rey y la reina propaguen su culto y sus principios. Amenofis cambia su nombre
por el de Akhenatón, "el que es útil al globo solar" y construye un templo
dedicado a Atón, al este del de Amón.
¿Quién fue Tutankhamón? Mucho tiempo después
de que naciera Akhenatón, Amenofis III tuvo otros hijos, el último de los cuales
fue Tutankhamón. Cuando murieron sus padres se hizo cargo de él Nefertiti, la
esposa de Akhenatón, que vivía retirada al norte de la capital. Y allí fueron,
después de la tan esperada desaparición del herético soberano, los sacerdotes de
Amán a ofrecerle el trono real. El nuevo faraón, que subió al trono a los once
años de edad, tomó el nombre de Tutankhamón, afirmando con ello la vuelta al
culto de Amón.
¿Cómo fue su reinado? Demasiado joven para
ejercer él solo el poder, le rodeaban dos consejeros: un visir, Av. y un
general, Horemheb. Hizo construir numerosos edificios, pero cuando murió, a la
edad de veinte años, aún no estaba acabado su templo funerario. Después de las
ceremonias de embalsamamiento y purificación, había que encontrar una tumba;
aquella en la que estaba inhumado no parecía una tumba real, al menos por sus
dimensiones. Y quizá por esta rezón nadie la violó a lo largo de más de tres mil
arios, hasta un día de noviembre de 1922. en que el arqueólogo americano
Howard
Carter y el mecenas inglés lord Carnavon entraron ero ella.
¿Por qué es tan
célebre Ramsés II?
La
duración de su reinado ya es de por si excepcional, pero, sobre todo, a lo largo
de estos sesenta y siete años se reveló como un gran jefe guerrero y
diplomático. Firmó, por ejemplo, con el imperio hitita, el otro "Grande", de la
época, un tratado de reparto de Siria que mantuvo la paz en la región durante
cuarenta años. En el aspecto económico estimuló la explotación de Nubia, al sur
del país que aportaba oro, madera y ganado, y mandó también construir allí los
dos templos de Abu Simbel.