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JUAN BAUTISTA ALBERDI
PENSAMIENTO POLÍTICO  DE JUAN B. ALBERDI, "CHACHO" PEÑALOZA Y FELIPE VARELA

Alberdi Juan Bautista Pensamiento Politico Bases y Puntos de Partida

 

  

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Chacho Peñaloza Juan Bautista Alberdi Felipe Varela Esteban Echeverria Domingo F. Sarmiento Bartolomé Mitre

 

Alberdi Juan Bautista Pensamiento Politico Bases y Puntos de Partida

 
     
 

JUAN BAUTISTA ALBERDI: Cuando Urquiza reunió en Santa Fe al Congreso que sancionaría la Constitución de 1853, sus integrantes comenzaron a buscar modelos para redactarla. Si bien había una idea bastante concreta de lo que se quería, faltaba el aspecto operativo, práctico. Entonces llegó a sus manos un librito que había preparado Alberdi, abogado argentino radicado en Valparaíso que, alejado de Buenos Aires unos veinte años antes por disidencias con Rosas (aunque nunca fue perseguido), había cumplido en Chile una labor profesional muy destacada.

En su libro, Alberdi proponía un proyecto de Constitución y el fundamento teórico de este nuevo país que iba a emprender su marcha, dejando atrás la larga dictadura de Rosas y la larga época de las guerras civiles, y preparándose para tener otro papel y otras funciones, incluso en el resto del mundo.

 ¿Qué decía Alberdi, en síntesis?, el gran historiador argentino Félix Luna lo expresa así: "Para resumirlo con palabras mías: hagamos una Constitución donde se dé toda clase de garantías a las personas que quieran venir aquí a trabajar, a ejercer sus industrias, a educar y a educarse, a transmitir sus ideas. Es decir, una Constitución que garantice la creación de una sociedad próspera. Pero en cambio no seamos tan liberales cuando se trata de política. No existe un electorado o una ciudadanía. La Argentina no tiene, todavía, ciudadanos. Los argentinos nativos no tienen aún hábitos de trabajo, respeto por la autoridad. No tienen nada de aquello que hace posible un gobierno regular.

¿Qué tenemos que hacer entonces? Fomentar la inmigración. Que vengan muchos extranjeros, si es posible anglosajones, y se vayan mezclando con la población nativa. Entonces, cuando con los hijos o los nietos de esos inmigrantes fragüe un nuevo tipo de hombre, un nuevo tipo de argentino, será el momento de darle no solamente las libertades civiles, sino también las políticas. Mientras tanto, que gobiernen los más aptos, los mejores —nosotros—, llevando las cosas de modo tal que con inversión extranjera, con tendido de ferrocarriles, con la explotación racional de la pampa, poco a poco se vayan creando condiciones que hagan posibles formas republicanas con un contenido también republicano. Mientras tanto, mantengamos sólo la forma de la república.

En última instancia, este era un pensamiento bastante realista, comparable, si se quiere, al que Rosas expuso en la Carta de la Hacienda de Figueroa. Y, sin que nadie lo dijese de manera directa, fue el pensamiento que se puso en marcha en la época de Mitre y, más aun, en la de Roca, a partir de 1880. Es decir: hagamos un país próspero, tratemos de que tenga inserción dentro del mundo contemporáneo, abramos la frontera a los inmigrantes, a los capitales, a las ideas, y por ahora posterguemos un poco lo político, porque todavía no están dadas las condiciones para una república perfecta."

Documento: El pensamiento de Alberdi

El pensamiento de Alberdi —que, entre otras cosas, sentó las bases de la Constitución Nacional una gran preocupación por el aspecto sociológico de un proyecto de construcción de “El problema del gobierno posible en la América antes española no tiene más que una solución sensata, ella consiste en elevar nuestros pueblos a la altura de la forma de gobierno que nos ha impuesto la necesidad; en darles la aptitud que les falta para ser republicanos; en hacerlos dignos de la república, que hemos proclamado, que no podemos practicar hoy ni tampoco abandonar; en mejorar el gobierno por la mejora de los gobernados; en mejorar la sociedad para obtener la mejora del poder, que es su expresión y resultado directo. [...] ¿Cómo hacer, pues, de nuestras democracias en el nombre, democracias en la realidad? ¿Cómo cambiar en hechos nuestras libertades escritas y nominales? ¿Por qué medios conseguiremos elevar la capacidad real de nuestros pueblos a la altura de constituciones escritas y de los principios proclamados? Por los medios que dejo indicados y que todos conocen; por la educación del pueblo, operada mediante la acción civilizante de Europa, es decir por la inmigración, por una legislación civil, comercial y marítima adecuadas; por constituciones en armonía con nuestros tiempos y nuestras necesidades; por un sistema de gobierno que secunde la acción de esos medios.

[...] ¿Qué nombre daréis, qué nombre merece un país compuesto de doscientas mil leguas de territorio y de una población de ochocientos mil habitantes? Un desierto. ¿Qué nombre daréis a la constitución de ese país? La constitución de un desierto. Pues bien, ese país es la República Argentina; y cualquiera que sea su constitución, no será otra cosa que la constitución de un desierto.

Pero, ¿cuál es la constitución que mejor conviene al desierto? La que sirve para hacerlo desaparecer , que sirve para hacer que el desierto deje de desierto en el menor tiempo posible, y se convierta en un país poblado. Luego éste debe ser el fin político, y no puede ser otro, de la constitución argentina y en general de .:-das las constituciones de Sudamérica.

Las constituciones de países despoblados no pueden tener otro fin serio y racional, por ahora y por muchos años, que el dar al solitario y abandonado territorio la población de que necesita como instrumento fundamental de su desarrollo y progreso. [...] Es, pues, esencialmente económico el fin de la política constitucional y del gobierno en América. Así, en América, gobernar es poblar. Definir de otro modo el gobierno es desconocer su misión sudamericana. [...] La cuestión argentina de hoy es la cuestión de América del Sur, a saber: buscar un sistema de organización conveniente para obtener la población de sus desiertos, con pobladores capaces de industria y libertad, para educar sus pueblos, no en las ciencias, no en la astronomía [...] sino en la industria y en la libertad práctica. [...] Para poblar el desierto, son necesarias dos cosas capitales: abrir las puertas de él para que todos entren, y asegurar el bienestar de los que en él penetren: la libertad a la puerta y la libertad dentro.”

Juan Bautista Alberdi. Bases y puntos de partida
para la organización política de la República Argentina. Valparaíso, 1852. Citado en: Tulio Halperin Donghi.
Proyecto y construcción de una nación (Argentina, 1846-1880). Caracas, Ayacucho. 1980.

 
 
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