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1905 El articulo de Einstein sobre
el efecto fotoeléctrico
Breve Descripción del
Fenómeno
Cuando Einstein recibió el Premio
Nobel en 1921, fue su explicación sobre el efecto fotoeléctrico y no su artículo
sobre la relatividad especial lo que se citaría. Quizá fuera debido en parte a
la negativa de los científicos a aceptar la teoría especial después de tan poco
tiempo. Aún así, su análisis del efecto fotoeléctrico en su artículo “Heurística
de la generación y conversión de la luz” es de por sí un trabajo revolucionario.
Al explicar un efecto
que contradecía las creencias de
su tiempo sobre la naturaleza de la luz, Einstein contribuyó a la visión global
de hoy en día sobre el mundo subatómico, que no sólo el hombre de la calle, sino
incluso los propios físicos tienen problemas en imaginar.
Para los contemporáneos de
Einstein, el efecto fotoeléctrico era un fenómeno extraño, aunque común: las
láminas de algunos metales. al ser expuestas a una luz de determinada longitud
de onda, emitían electrones. Hoy en día abunda la utilización práctica de este
efecto, en ascensores, puertas de garaje, cajas de los supermercados. En
definitiva, un haz de luz atraviesa un espacio e ilumina una lámina metálica en
el lado opuesto. lo que hace que la lámina emita electrones. La emisión de
electrones se comprueba. y se cierra un circuito que hace que la cinta
transportadora en la caja se mueva. Cuando algo obstruye el camino de la luz,
una barra de pan, por ejemplo, entonces la emisión de electrones se detiene, el
circuito se abre. la cinta se detiene de pronto y se cae nuestro cartón de
leche...
La parte más extraña del efecto
fotoeléctrico no era si la luz tenía suficiente energía para desprender
electrones, sino cómo sucedía este fenómeno. Cuando los físicos comenzaron a
medir la energía cinética de los electrones emitidos con distintas frecuencias e
intensidades de la luz, se encontraron con que los resultados contradecían todas
sus suposiciones.
Predicción:
al hacer la luz más brillante (es decir, al aumentar su intensidad) se emitirían
la misma cantidad de electrones, pero cada electrón tendría mayor energía.
Resultado:
al hacer la luz más brillante, se emitían más electrones, pero cada electrón
tenía la misma energía.
Predicción:
al cambiar el color de la luz (al cambiar su frecuencia) se emitirían más
electrones, pero no habría cambios en la energía de cada electrón.
Resultado:
el cambiar el color de la luz no tenía efecto en el número de electrones
emitidos, pero cada electrón tenía una energía mayor o menor, dependiendo del
color.
Lo que es más, se descubrió que
cada tipo de lámina metálica tenía una “frecuencia umbral’. La luz con
frecuencia menor de este umbral no tenía ningún efecto. La luz con frecuencia
superior al umbral daba lugar a emisión de electrones. Una vez que se traspasaba
esta frecuencia umbral, la energía de los electrones emitidos aumentaba según se
aumentaba la frecuencia de la luz. En el caso del zinc, la luz blanca no tenía
efecto sobre las láminas, porque su frecuencia estaba por debajo de la
frecuencia umbral del zinc. La luz violeta, cuya frecuencia está por encima de
este umbral, hacía que se desprendieran electrones; cuando se aumentaba todavía
más la frecuencia (luz ultravioleta, por ejemplo) también se aumentaba la
energía de los electrones.
Para explicar este efecto
paradójico, Einstein utilizó una teoría revolucionaria que había desarrollado en
1900 Max Planck (1858-1947), un profesor de física de la Universidad de Berlín.
Planck se había dedicado al tema de la energía de radiación, intentando explicar
la ausencia de lo que era conocido como la “catástrofe ultravioleta”.
La catástrofe ultravioleta era
otra vía muerta para los físicos, y tenía relación con un fenómeno denominado
“radiación del cuerpo negro”. Cualquier objeto que absorbiera energía
electromagnética (un grill de barbacoa, una máquina de café o unas chuletas)
emite a su vez energía electromagnética, con distinto grado de eficacia. Un
cuerpo negro es sencillamente un objeto idealizado que absorbiera toda la
energía electromagnética incidente y que, también emitiera toda la energía
absorbida. Aunque este objeto ideal no exista (la aplicación práctica más
cercana sería una esfera negra con un pequeño agujero) el término agrupa a todos
los absorbentes y radiadores imperfectos. Los estudios sobre las formas en que
los objetos emitían la radiación del cuerpo negro revelaron un hecho
inquietante: la realidad no estaba de acuerdo con la teoría. Para la teoría, al
calentar un cuerpo negro se llegaría a los que se denominaba la “catástrofe
ultravioleta”.
Para intentar ilustrar el tema,
imaginemos que hemos rellenado de carbón ¡a barbacoa y la hemos encendido. El
carbón empieza a radiar energía electromagnética, tanto en forma de luz
infrarroja de baja frecuencia (lo que llamamos “calor”). y también luz visible
de alta frecuencia (lo que denominamos “fuego”). Hay que tener cuidado con no
confundir la ausencia de radiación visible (llamas), con la ausencia de
radiación, y no intentar encender de nuevo los carbones. Después de colocar un
cafetera en el grill, colocamos unas brochetds sobre el carbón. También absorben
y emiten radiación electromagnética. Por ahora, todo va perfectamente.
Desgraciadamente, la teoría
predecía que la energía radiada tenía que estar igualmente dividida entre todas
las frecuencias electromagnéticas (es decir, desde la infrarroja de baja
frecuencia hasta el rango de las ultravioletas). En otras palabras, al encender
los carbones no sólo produciríamos calor y bonitas llamas, sino también
radiación ultravioleta y también rayos X y rayos gamma. Según se calentara, no
solamente se tostarían las chuletas, sino también nosotros y todo lo que nos
rodeara. Esta era la “catástrofe ultravioleta”. Y ya que no se producía, ¿cuál
era la explicación?
La revolucionaría explicación
aportada por Planck fue la de que la energía no se radiaba como un continuo a
través del espectro electromagnético, a cualquier frecuencia posible. Solamente
se podía emitir en paquetes discretos, discontinuos, que Planck denominó
“cuantos”, y frecuencias diferentes requerían también un número diferente de
“paquetes” de energía.
La emisión de luz de baja
frecuencia requiere pocos paquetes de baja energía, mientras que las ondas de
luz en el extremo ultravioleta del espectro requieren un número enorme de
paquetes de alta energía. Esta era la explicación de por qué sentarse cerca de
la barbacoa no es un suicidio.Planck se dio cuenta de que había descubierto algo
importante, pero nunca soñó con que sus cuantos representaran cualquier tipo de
realidad física. Sin embargo, Einstein utilizó esta teoría para explicar el
efecto fotoeléctrico. Donde Planck había afirmado que la radiación se distribuía
en paquetes discretos, Einstein fue aún más lejos, afirmando que esos paquetes
discretos representaban partículas de luz. Suponiendo que la luz no era sólo una
onda sino un partícula con una cantidad discreta de energía, el efecto
fotoeléctrico podía explicarse fácilmente:
Predicción: el hacer la luz más
brillante sólo significaba que más fotones de una energía dada incidían en la
placa metálica. Esto quiere decir que hay más colisiones entre fotones y
electrones. y que se desprenden más electrones, cada uno con la misma energía.
Resultados:
coinciden con la predicción.
Predicción: al cambiar el color de
la luz se cambia la energía de cada fotón, pero no el número de fotones que
inciden en la placa metálica. Como resultado, hay el mismo número de colisiones,
es decir, se desprende el mismo número de electrones, pero esos electrones
tienen distinta energía.
Resultados:
coinciden con la predicción.
Los fotones también explican el
umbral de energía. La energía de cada fotón es una función de su frecuencia, es
decir, del color. Si la frecuencia es demasiado baja, el fotón no tiene
suficiente energía para desprender un electrón de la placa. Esto explica por qué
no se produce una corriente eléctrica cada vez que las luces de un automóvil
inciden sobre una señal de “Stop”: simplemente, los fotones no tienen energía
suficiente.
A pesar de lo ingeniosa y
matemáticamente correcta teoría de Einstein sobre el efecto fotoeléctrico, ésta
no fue muy bien recibida por la comunidad científica. No había ninguna duda de
que la luz fuera una onda, ya que había sido demostrado muchas veces. Pero, de
pronto, parecía que la única explicación del efecto fotoeléctrico era considerar
la luz como un haz de partículas individuales. Muchos físicos se opusieron a la
tesis de Einstein, argumentando que, aunque proporcionara un aparato matemático
capaz de describir el fenómeno, no representaba una visión apropiada de la
realidad. La luz era una onda, y nada más. ¿Nada más, realmente?
Fuente
Consultada:
Einstein y Su Teoría de la Relatividad Dr. Donald Goldsmith y Robert
Libbon - Física Para Poetas - Einstein el Gozo de Pensar M. Balibar
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