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Hacia
1500 a. J.C., las escrituras jeroglífica egipcia y
cuneiforme babilónica
(heredada de los sumerios), junto con la china, en el Lejano Oriente, eran las
más importantes del mundo. Todas ellas seguían siendo terriblemente complicadas,
y no hay razón para que no hubieran continuado así hasta nuestros días. El
chino, en efecto, mantiene su dificultad.
Entre
los egipcios y los babilonios se hallaban los cananeos, que habitaban las costas
orientales del Mediterráneo. (Los griegos los llamaban fenicios.) Eran
comerciantes que, entre otras actividades, actuaban como intermediarios entre
egipcios y babilonios, y por ello debían conocer las lenguas de unos y otros, lo
que constituía una ardua tarea.
A
algún cananeo anónimo se le ocurrió simplificar la escritura, adoptando de este
modo una especie de taquigrafía. ¿Por qué no asignar un símbolo específico a
cada uno de los sonidos más comunes emitidos por los seres humanos en la lengua
hablada? De este modo se pueden representar cualesquiera palabras de cualquier
lenguaje utilizando tales símbolos.
De hecho, éstos ya habían sido empleados por
los egipcios, pero seguían conservando símbolos para representar sílabas y
palabras enteras. El inventor cananeo introdujo la noción de que debían usarse
exclusivamente los símbolos de los sonidos y que las palabras debían formarse
con ellos.
Los
dos primeros símbolos de esta serie fueron aleph (el habitual para
designar el buey) y beth (la casa). Para los griegos, que con el tiempo
adoptaron este sistema, se convirtieron en alfa y beta, y desde entonces
llamamos a este conjunto de signos el alfabeto.
El
alfabeto fenicio, implantado hacia 1500 a. J.C., revolucionó la escritura,
facilitando la tarea de escribir y leer, de tal manera que se acrecentaron las
oportunidades de aprendizaje. Esta invención parece haberse producido una sola
vez a lo largo de la historia humana.
En efecto, el alfabeto no fue inventado
independientemente por ninguna otra sociedad. Todos los alfabetos en uso hoy en
día (incluido el que ha servido para escribir e imprimir este libro) derivan del
primitivo fenicio.
Fuentes: Historia y
Cronología de la Ciencia y los Descubrimientos de Isaac Asimov
Enciclopedia Encarta - Enciclopedia Electrónica - Wikipedia
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