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Chile
fue uno de los primeros países donde se eligió con total libertad a un
marxista declarado como presidente en 1970, cuando Salvador Allende ganó por
un margen estrecho a un nacionalista de derecha y a un demócrata cristiano de
izquierda. Allende era un izquierdista respetado: hijo de una familia rica,
había sido senador, ministro de Sanidad y eterno candidato a la presidencia.
En los años treinta fue uno de los fundadores del Partido Socialista pero a
menudo se mantuvo a la izquierda de los comunistas. Su elección provocó una
crisis en la bolsa, un asedio a los bancos y una huelga de mineros de cobre
bien pagados que temían perder sus privilegios. Muchos chilenos ricos
abandonaron el país.
El predecesor de Allende, el
demócrata cristiano Eduardo Frei Montalva, ya había iniciado una política de
izquierda. El gobierno adquirió el 51 por ciento de las compañías
norteamericanas dedicadas a la extracción de cobre, la principal riqueza de
Chile, y Frei inició una reforma agraria al establecer cooperativas agrícolas
y expropiar una parte de la tierra. Pese a todo, la mayoría de los chilenos
seguía siendo pobre y la inflación aumentaba en forma alarmante.
Las
iniciativas de Frei aumentaron más las esperanzas que
la calidad de vida. Allende consideraba a Chile como una víctima del
neocolonialismo, dominada por capital extranjero y dependiente de
exportaciones baratas de materias primas y de importaciones industriales
costosas. Propuso nacionalizar por completo la minería, la banca y la
industria, y redistribuir la tierra y la riqueza. Prometió hacerlo sin
comprometer las libertades políticas de una nación orgullosa de su tradición
democrática.
Una vez asumido el cargo,
Allende comenzó rápidamente a cumplir sus promesas electorales, orientando al
país hacia el socialismo (con su popular lema "vía chilena al socialismo". Se
instituyó el control estatal de la economía, se nacionalizaron los recursos
mineros, los bancos extranjeros y las empresas monopolistas, y se aceleró la
reforma agraria. Además, Allende lanzó un plan de redistribución de ingresos,
aumentó los salarios e impuso un control sobre los precios.
La
oposición a su programa político fue muy vigorosa desde el principio y hacia
1972 se había producido una grave crisis económica y una fuerte polarización
de la ciudadanía. La situación empeoró aún más en 1973, cuando el brutal
incremento de los precios, la escasez de alimentos (provocada por el recorte
de los créditos externos), las huelgas y la violencia llevaron al país a una
gran inestabilidad política. Esta crisis se agravó por la injerencia de
Estados Unidos, que colaboró activamente por desgastar al régimen de Allende.
Las Fuerzas Armadas, apoyadas por la CIA, frustraron su experimento,
que tres años más tarde terminó con el golpe de Pinochet
Pinochet asumió en 1973 el cargo de
Comandante en Jefe del Ejército de Chile. El 11 de septiembre de ese año, se
unió a un golpe de Estado que derrocó al gobierno de Salvador Allende. Desde
ese momento, Pinochet asumió el gobierno del país, primero bajo el cargo de
Presidente de la Junta Militar de Gobierno (que ostentó hasta 1981), al que se
sumó el título de Jefe Supremo de la Nación el 27 de junio de 1974, que le
confería el poder ejecutivo.
Fuente Consultada: El Gran
Libro del Siglo XX de Clarin - El Mundo Moderno y
Contemporáneo de Gloria Delgado
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