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Las
relaciones entre EE.UU. y América Latina no sólo abarcaron la esfera económica,
implicaron, también, la injerencia del primero en los asuntos internos de los
países latinoamericanos y la presión permanente para que los gobiernos de la
región adoptaran sus puntos de vista.
Con
ese propósito, EE.UU. propició la reunión de los países de América en Congresos
y Conferencias, expresando la intención de favorecer una política de unión entre
las Américas, que fue denominada “Panamericanismo". A partir de ello, invitó a
los países latinoamericanos a reducir sus tarifas al comercio exterior ya crear
una unión aduanera, asegurándose —de este modo— un mercado en el cual tendría
una posición dominante.
Esta
política fue acompañada, desde 1900, por la intervención militar directa,
dirigida hacia Centro América y el Caribe. En 1906, ocupó Cuba; en 1909 y hasta
1933, Nicaragua; entre 1915 y 1934, Haití y entre 1916 y 1924, República
Dominicana.
A
partir de 1933, ante acontecimientos que presagiaban la Segunda Guerra Mundial,
EE.UU. intentó reducir las tensiones dentro del continente, para poder contar
con aliados seguros, en caso de necesitarlo, Inició, así una nueva estrategia
que se conoce como política de la buena vecindad»: abandonó las intervenciones
militares directas, una vez que dejó bien consolidados sus intereses económicos.
Después de la guerra. se fueron creando instituciones para la protección del
continente frente al avance del comunismo. Con ese fin de establecieron: el
Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) en 1947, y la Organización
de los Estados Americanos (OEA) en 1948. Esta última tenía dos claros objetivos:
la solución pacífica de los conflictos interregionales y
la defensa de la seguridad colectiva. A través de estos organismos
internacionales, EE. UU. dominó diplomáticamente la región, justificando sus
intervenciones militares, directas o indirectas, sobre Latinoamérica.
Continuaron, de este modo, las invasiones norteamericanas a las denominadas, por
ellos, “repúblicas bananeras del Caribe y América Central.
Fuente Consultada:
Pensar La
Historia-Argentina desde una historia de América Latina Capitulo 5 (Voces
y Silencios en América Latina)
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