|
San Martín y Remedio
de Escalada
Una
velada en la casa de Don Antonio José de Escalada fue el lugar y el
momento adecuado para que José de San Martín, recién llegado a estas
tierras, conociera a la que sería su gran amor: María de los
Remedios Carmen Rafaela Feliciano Escalada de la Quintana.
Al día siguiente de aquel encuentro,
el Libertador escribiría a su amigo Mariano Necochea: “Esa mujer me
ha mirado para toda la vida”, sellando así una relación que perduró
por años y que se convertiría en leyenda.
Poco tiempo después de que José de San
Martín llegara a Buenos Aires y luego de haber obtenido su
graduación, y como solía acostumbrarse en aquella época, fue
presentado en sociedad, pudiendo acceder así a las más tradicionales
e influyentes familias de la ciudad. Entre estas familias se
encontraban la de Don Antonio José de Escalada.
La historia de aquel hombre, un
criollo rico que resumía la tradición de las viejas familias
coloniales, combinadas con las formas más cortesanas que había
dejado el virreinato, estaba casado en segunda nupcias con Doña
Tomasa de la Quintana, quien a su vez tenía dos hijas, llamadas
María de las Nieves y María de los Remedios.
San Martín llegó a la casa de los
Escalada a través de Don Antonio, quien lo había invitado para una
velada en la que además de la diversión habitual se discutirían
cuestiones políticas. Pero lo cierto es que aquella reunión terminó
convirtiéndose en un momento mágico, cuando las miradas de José de
San Martín, de 34 años, y María de los Remedios de Escalada, de 15
años, se cruzaron por primera vez.
Así fue como finalmente ambos
comenzaron un noviazgo, que fue aprobado por unanimidad por la
familia Escalada, ya que San Martín había estrechado fuertes lazos
con el clan, sobre todo con Don Antonio y con sus hijos Mariano y
Manuel, quienes posteriormente acompañarían al Libertador en sus
Campañas de Chile.
El ansia por concretar definitivamente
su amor, llevó a San Martín a solicitar la reglamentaria licencia
militar a sólo cinco meses de llegado al país, con el fin de
efectuar la boda. Una vez autorizado el pedido de matrimonio por el
Triunvirato, la ceremonia nupcial se llevó a cabo el 12 de setiembre
de 1812, en la Catedral de Buenos Aires.
Lamentablemente, las obligaciones
militares de José de San Martín hicieron que poco después de la
boda, él debiera abandonar el hogar para marchar junto a los
Granaderos a San Lorenzo. Mientras tanto, María de los Remedios
permaneció en casa de sus padres, siendo ese el comienzo de una
corta vida en común, en la que la pareja debería aceptar que lo
primero era la Patria.
No obstante, el gran amor que María de
los Remedios sentía por su marido acortó la distancia, y finalmente
dos años después se reunieron en la provincia de Mendoza, momento en
el cual San Martín asumiera como Gobernador de la provincia de Cuyo.
Decidieron entonces radicarse en
Alameda, Mendoza, en la casa que cobijó su amor por un período
escaso, pero que sería la temporada más larga que la pareja viviría
junta, esto debido a las misiones emprendidas por el Libertador,
entre las que debió llevar a cabo la preparación del ejército
patriota, que posteriormente cruzaría la Cordillera de los Andes
hacia Chile.
En Mendoza, Remedios, además de
atender a su marido, también se dedicó a continuar con la práctica
del espíritu hospitalario que había aprendido desde su niñez en su
casa paterna, por lo que su hogar habitualmente recibía la visita de
las más influyentes damas mendocinas.
Con ellas, remedios fundó la
denominada Liga Patriótica de Mujeres, que colaboraría en la
organización del Ejército de los Andes, donando joyas y bienes para
adquirir el equipamiento de las tropas. Asimismo, este grupo de
mujeres fueron las creadoras de la bandera que llevaría en alto el
ejército encabezado por José de San Martín.
El 31 de agosto de 1816 nace la única
hija de la pareja, que fuera bautizada Mercedes Tomasa, que durante
el exilio de San Martín en Europa se convertiría en su única
compañía.
Al llegar el momento de la partida
hacia Chile, y ante la realidad de la enfermedad que padecía
Remedios, quien había enfermado gravemente de tuberculosis, José de
San Martín le pidió a su esposa que regresara a la casa de sus
padres en Buenos Aires.
Lo cierto es que lamentablemente la
enfermedad avanzó de forma rápida y certera, haciendo que Remedios
encontrara la muerte el 3 de agosto de 1823, quien por esa época
sólo tenía 27 años. De esta forma culminó para siempre aquella
historia de amor, que a pesar de que se concretó en un matrimonio
que duró 11 años, lo cierto es que vivieron más de la mitad
separados, priorizando la Patria a sus sentimientos mutuos. |