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HITLER ADOLF (1889-1945)
(Brannau-am-Inn, Austria, 1889-Berlín, 1945)
LAS MUJERES
DE HITLER:
Cada 18 de septiembre Adolf Hitler depositaba un
ramo de flores a los pies del cuadro de su sobrina Geli, que en 1931 se había
suicidado en el piso de Hitler situado en Prinzregentenstrasse, Munich. Aquel
golpe del destino fue terrible para el futuro líder de la Alemania nazi. Hitler
intentó seguirla en la muerte, pero su fiel amigo y secretario Rudolf Hess pudo
quitarle la pistola de las manos en el último minuto. Angela Raubal, Geli como sería conocida, era hija
de Angela, la hermanastra de Hitler, y era 20 años más joven que él.
Retratos de Geli, su sobrina
En el
verano de 1925 pesaba sobre Hitler la prohibición de hablar en público, así que
se dedicó exclusivamente a escribir. Se retiró a la montaña, alquilando una
castillo en Obersalzberg, Berchtesgaden. Invitó a su hermanastra viuda
para llevarle la casa. Angela se trasladó desde Austria y su hija Geli
tuvo la ocasión de conocer a su tío, por aquel entonces ya famoso. Geli se
convirtió en su gran amor, tan pronto como Hitler disponía de tiempo libre
corría para estar a su lado. Pero la relación con Hitler no era fácil; los
celos la acompañaban a todas partes cortándole toda iniciativa y libertad.
El
tiempo pasado al lado de Geli marcó la vida de Hitler. Su dolor fue tan
profundo que selló su habitación en Prinzregentenstrasse. Sólo su ama de
llaves, Anny Winter, y él entraban en ella. Corrieron rumores de que el
suicidio de Geli se debió a un embarazo no deseado, pero el historiador
Werner Maser demostró que no existen razones para pensar que Hitler
tuviera algo que ver en el suicidio de Geli.
Pese
a estar locamente enamorado de ella en 1929 Hitler mantuvo relaciones, por lo
menos, con otras dos mujeres. A las dos las conoció en el estudio de su amigo y
fotógrafo personal Heinrich Hoffmann.
Hitler tuvo que ponerse a salvo de
las trampas tendidas por la joven, bonita y algo opulenta Henriette, hija
de Hoffmann y más tarde esposa del jefe de las Juventudes Hitlerianas,
Baldur von Schirach. Henriette intentó conquistar por todos los
medios posibles a Hitler, haciéndole de paso rabiar a Eva Braun (imagen izq.)
, empleada de su padre. Hitler salió con ella en varias ocasiones, pero
nunca le prestó demasiada atención, decantándose por Eva con la que cada vez
pasaba más tiempo.
La
discreta Eva, tras la muerte de Geli, fue ganándose poco a poco el afecto de
Hitler. Para ello no dudó en obedecerle sin protestar. No fumaba en su presencia
y sólo bailaba a escondidas. Pasaba largas temporadas a solas pudiendo disfrutar
de su afición al deporte, especialmente a la natación y el esquí.
Eva
no pasó de ser una sombra a la que Hitler recurría. En su diario llegó a
escribir: “... sólo me necesita para una cosa”. En su soledad los celos se
apoderaban de ella; y no le faltaban motivos. Una de sus rivales fue Unity
Walkyrie Mitford, hija de lord Redescale y cuñada del jefe del
partido fascista británico. Su competidora, divida interiormente entre
Inglaterra y Alemania, terminó pegándose un tiro cuando las dos potencias
entraron en guerra. No murió, pero su vida se apagó en 1948 tras sufrir los
daños causados por la bala en su cerebro.
Hitler no era precisamente un conservador en muchos aspectos de la mujer. El 1
de marzo de 1942 dijo: “Una muchacha que tenga un niño y cuide de él es para mí
más importante que una solterona. Los prejuicios sociales están en franco
retroceso. La naturaleza se abre paso. Estamos en buen camino”. No era
partidario del matrimonio y pensaba que los hombres debían dejar su huella en
cada mujer. Al ser fiel a sus palabras Eva Braun se vio obligada a
soportar toda una serie de infidelidades.
Antes
de llegar al poder, junto con sus amigos, Hitler se divirtió en fiestas y
celebraciones. Joseph Goebbels le acercó al mundo del teatro y el cine. Las
aventuras con actrices famosas comenzaron. La rubia, alegre y exuberante
Gretl Slezak, hija del cantante de opera judío Leo Slezak, fue la
primera de ellas. Goebbels también le presentó a la hoy legendaria Leni
Riefenstahl, quien después de su ascenso al poder gozó del favor
incondicional de Hitler, filmando las películas “Der Sieg des Glaubens” y
“Der Triumph des Willens” recibiendo el premio nacional de
cinematografía. Por deseo incondicional del Führer también filmó los Juegos
Olímpicos de 1936.
Leni
siempre ha negado que mantuviera relaciones sexuales con Hitler; algo que
también afirmó Mady Rahl, aunque en los círculos artísticos de Estados
Unidos fueron declaradas “favoritas” de Hitler, perdiendo con ello todo el
mérito de su trabajo.
Adolf
Hitler tuvo un atractivo especial para las mujeres, pero curiosamente no todas
en el aspecto sexual. Hitler llamó a estas relaciones “afecto de madre” y
curiosamente así ocurrió. Algunas de ellas, después de 1945, siguieron afirmando
que lo mantenían sobre el dictador nazi. Helene, esposa del mundialmente famoso
fabricante de pianos Bechstein, quedó fascinada por Hitler y le presentó a sus
amistades. Incluso consiguió que su marido prestara dinero al partido
nacionalsocialista. De este grupo de mujeres Hitler consiguió voluntariamente
diversos objetos de valor que empeñaba cuando corrían malos tiempos.
Pero
volviendo a la cuestión sexual, la lista de mujeres ricas que se enamoraron
hasta la histeria de Hitler es muy larga. Por su extraordinaria belleza cabe
destacar a Inga Ley, mujer de Robert Ley, jefe del Frente Alemán del Trabajo, y
María Reiter-Kubisch, hija de uno de los fundadores de la socialdemocracia en
Berchtesgaden. Se conocieron en 1926 y sus relaciones, pese a estar casada, se
mantuvieron como mínimo hasta 1938.
Con
el paso del tiempo y conforme la guerra fue transcurriendo, Hitler, que siempre
le gustaba la compañía de bonitas mujeres, fue apartándose de ellas, quedando
únicamente Eva Braun a su lado. La fidelidad de Eva se vio “recompensada” cuando
los días del Tercer Reich tocaban a su fin. Hitler se casó con ella por “los
muchos años de fiel amistad” El 30 de abril de 1945, según la historia oficial,
el matrimonio se suicido. Eva con una ampolla de veneno y Hitler pegándose un
tiro en la cabeza.
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