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Los años que van de
1820 a 1824 presentan en Buenos Aires características propias. El
antiguo grupo directorial caído en Cepeda. recuperó nuevamente el poder
e inicio una política tendiente a afirmar sus bases locales para luego
organizar la nación según sus tendencias. Un notable progreso material
caracterizó la vida de la provincia porteña y la puso en condiciones de
encabezar un nuevo intento hacia la organización institucional del país.
El triunfo federal de 1820 sobre Buenos
Aires sólo fue parcial: esta provincia no perdió la base real de su
poder —el dominio del puerto y la aduana— al tiempo que dentro de ella
triunfaba, con Martín Rodríguez. la causa centralista.
Si bien la necesidad de llegar a la paz
condujo a los políticos porteños a firmar el Tratado de Benegas
(24 de noviembre de 1820), la reunión de un congreso nacional no
convenía al grupo dirigente de Buenos Aires, pues no estaba en
condiciones de imponer su actitud al país.
La gente que acompañaba a Rodríguez en el
gobierno seguía creyendo en las virtudes de un régimen centralizado; con
la llegada de Bernardino Rivadavia al gabinete (agosto de 1821) la línea
de acción quedó definida: buscar por todos los medios el fracaso de la
reunión que se celebraba en Córdoba, y elevar en todos los órdenes el
nivel de la provincia para convertirla en sólido pilar de la
organización nacional.
Desde
fines de 1820, Martín Rodríguez fue el gobernador de la provincia de
Buenos Aires y Bernardino Rivadavia su ministro de gobierno. Desde ese
cargo, Rivadavia puso en práctica un conjunto de medidas que
favorecieron la expansión ganadera en la provincia de Buenos Aires.
El llamado Partido del Orden
mediante la introducción de una serie de reformas condujo a un periodo
de "paz y progreso" que los contemporáneos calificaron de: "La
feliz experiencia de Buenos Aires". Para ello nombró a ministros
capaces: Bernardino Rivadavia y Manuel García, quienes comenzaron un
extenso programa de reformas que incluían la distribución de tierras
públicas, el desarrollo de la agricultura, la ganadería y la minería,
las reformas militares; también crearon la Universidad de Buenos Aires,
el Museo de Historia Natural, fundaron la ciudad de Tandil (provincia de
Buenos Aires), establecieron fuertes, reorganizaron los servicios
policiales, etc.. Rodríguez, que debió su nombramiento como gobernador,
al menos en parte, al apoyo de Juan Manuel de Rosas, también firmó el
Tratado de Benegas con el caudillo Estanislao López, por el cual se
dispuso una tregua entre Buenos Aires y las provincias mesopotámicas.
Con el objeto de aumentar la
representación de los hacendados en el gobierno de la provincia —con los
votos de sus peones— sancionó una ley de elecciones que consagraba el
principio de sufragio universal.
También se sancionaron un conjunto de
leyes relacionadas con el avance de la frontera y el disciplinamiento de
la mano de obra rural (ley de vagos, de administración de justicia por
jueces de paz en distritos rurales). Durante su gobierno también comenzó
la entrega de tierras a través del
sistema de enfiteusis.
Además, Rivadavia eliminó algunos
privilegios que la Iglesia mantenía desde la época colonial, y propuso
reformas en el ejército para lograr disciplina y eficacia. Aumentó el
número de las escuelas primarias; modernizó los programas y métodos de
estudios del bachillerato, y fundó la Universidad de Buenos Aires.
El grupo ilustrado que apoyaba la acción
de Rivadavia estaba integrado por Julián Segundo de Agüero, Juan Cruz
Varela, Esteban de Luca, Manuel Moreno y Cosme Argerich, entre otros.
Todos eran miembros de la Sociedad Literaria y expresaban sus ideas a
través de los periódicos “El Argos” y “La Abeja Argentina”.
OBRA DE RIVADAVIA
COMO MINISTRO: Desde el cargo de
ministro de Gobierno, el "Mulato" así apodado, se empeña en darle
instituciones estables a Buenos Aires. Suprime el cabildo, creando en su
reemplazo un sistema de policía y juzgados de paz. La reforma incluye la
reducción de la planta de militares, muy gravosa para la economía. La
más controvertida fue la del clero; reduce a cuatro el número de
conventos autorizados en la ciudad, suprime el diezmo y confisca
numerosos bienes a la Iglesia, compensando con un sueldo a los prelados
y párrocos. El presbítero Antonio Sáenz, rivadaviano, funda en 1821 la
Universidad de Buenos Aires en la Manzana de las Luces, implementando
las carreras de Derecho y Medicina. Organiza una Sociedad de
Beneficencia que se ocupa de las escuelas de niñas, el Hospital de
Mujeres y la Casa Cuna, delegándola en Mariquita Sánchez. La cultura en
la llamada experiencia rivadaviana, apunta al refinamiento de la élite
gobernante. El público aplaude las óperas de Rossini, Donizetti y Mozart;
Angelina Patti, de gran belleza y agradable voz, es junto a Trinidad
Guevara la artista más importante. Impulsa la educación popular e
intensifica la vacunación antivariólica de los niños que se educan en
las escuelas públicas de cada provincia. Organiza la administración de
Correos y hace empedrar por primera vez la ciudad. Decreta como fiesta
patria el 9 de julio. Con el objeto de intensificar los cultivos, el
gobierno promueve la ley de Enfiteusis, la cual permite arrendar a los
particulares, las tierras públicas que no se pueden vender por el
empréstito Baring Brothers. |