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EL ANARQUISMO
ORÍGENES DEL ANARQUISMO Y SU FILOSOFÍA

 

 


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El Capitalismo en 1850

El Anarquismo

El anarquismo:

El término «anarquía» y sus derivados, originarios de la voz griega anarchos («sin mando»), fueron usados por primera vez en sentido político durante la Revolución Francesa. En la década de 1840, Proudhon reivindicó positivamente tales términos aplicándolos a sus teorías. Posteriormente, Bakunin, Kropotkin y Malatesta abundaron en las ideas expuestas por aquél y las forjaron en una práctica revolucionaria. (imagen: Proudhon)

De este modo, en la segunda mitad del siglo XIX se desarrolló una corriente ideológica autónoma denominada «anarquismo», de gran aceptación entre las masas populares, que compitió con el marxismo en capitalizar el movimiento obrero. No obstante, su proyección histórica fue menor que la del socialismo científico, tanto por sus propias limitaciones teóricas cuanto por la mayor represión de que fue objeto.

El anarquismo no es una doctrina rígida y monolítica, sino que posee múltiples variantes, inherentes a su propia naturaleza, que insiste en el adogmatismo, la libertad de elección y la primacía del criterio individual. En conjunto, constituye un sistema de pensamiento que pretende transformar la estructura de la sociedad sustituyendo el estado por fórmulas de cooperación no gubernamentales entre individuos enteramente libres.

1) La autonomía individual. El análisis de la naturaleza humana parte de un hecho incontrastable: su libertad absoluta. Los anarquistas propugnan el antiautorítarismo y desdeñan los poderes autolimitados, como la democracia parlamentaria, pues implica la delegación de la soberanía individual y la renuncia a la toma de decisiones personales. Desconfían de los partidos políticos en cuanto reproducen las relaciones de poder en su organización interna.

2) La revolución anarquista. Se busca la libertad total con un sentido solidario: no habrá libertad individual sin libertad comunitaria. Los anarquistas se consideran apolíticos y antipolíticos, rechazan la acción política y la propia conquista del estado. Sus medios de lucha son esencialmente sociales y económicos. La revolución social dependerá de la actuación libremente adoptada por cada individuo soberano: se afirma un voluntarismo revolucionario, contrario a las tesis marxistas.

3) La nueva sociedad. «Destruyo y edifico» es el lema de Proudhon. Simboliza las dos vertientes de la teoría anarquista. Por un lado, la necesidad de abolir el estado, las naciones y sus relaciones de propiedad mediante la violencia. Por otro, la creación del verdadero orden social asentado en principios morales defensores de la libertad e igualdad de todos los in dividuos: la instauración del socialismo libertario.

El individualismo de concepto e interpretación propio del anarquismo no excluye tendencias al pensamiento de grupo, forjadas a partir de circunstancias comunes y afinidades personales. La impronta marcada por autores sobresalientes se traduce en el reconocimiento de sus aportaciones por parte del movimiento anarquista.

De este modo, surgieron diversas corrientes o escuelas englobadas bajo el título genérico de «anarquistas». Sus diferencias estriban, en gran medida, en actitudes y conceptos variados o contrapuestos acerca de los métodos revolucionarios (el recurso a la violencia) y la Organización económica de la nueva sociedad.

1) Individualistas y nihilistas. Max Stirner (1 806-1 856) plasmó en El único y su propiedad una visión individualista del hombre, despojado de cualquier referencia social. Exalta como único valor el «yo», preconizando una «unión de egoístas» y el enriquecimiento personal sin ninguna solidaridad. Esta interpretación dedvó en el nihilismo, que rechaza cualquier principio moral o ley natural.

2) Mutualistas. Seguidores de Proudhon, creyeron en la resolución del problema social sin violencia. El cambio llegaría de la proliferación de sociedades de apoyo mutuo que aseguraran la justicia a través del intercambio recíproco de bienes, servicios y valores morales.

3) Anarco-colectivistas. También llamados bakuninistas, en honor del ruso Mijail Bakunin (1814-1876) (imagen) , impulsor del movimiento anarquista en Europa. Bakunin heredó de Proudhon el federalismo y la importancia concedida a las asociaciones de obreros. En cambio, entendía que la violencia era consustancial a la revolución. Cataloga al campesinado no propietario como el principal motor revolucionario y defiende la colectivización de los medios de producción a cargo de instituciones (comunas) de voluntaria integración, pero manteniendo el salario como forma de distribución de la producción.

4) Anarco-comunistas. El príncipe ruso Piotr Kropotkin (1842-1 921) revitalizó el anarquismo sobre fundamentos científicos y con un componente ético más acusado. En contra de los anarco-colectivistas, negó la validez del salario como forma de retribución en la sociedad futura. El principio «de cada uno según sus recursos, a cada uno según sus necesidades» recoge el espíritu de esta escuela, cuyo proyecto se denomina «comunismo libertario».

5) Anarco-sindicalistas. Esta doctrina predica la fusión del anarquismo con el sindicalismo. El sindicato se convierte en el centro de la actividad obrera y los medios de lucha y concienciación se amplían. Incluían una nueva táctica, la huelga general, con la que se pretendía el colapso del sistema capitalista , y en última instancia, la revolución.