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"EL PÍCARO SAN MARTÍN", AL BORDE
DE LA MUERTE
Según el historiador Daniel
Balmaceda, cuenta en su libro de "Espada y Corazones", que
casi los argentinos no quedamos sin Padre de la Patria, porque
siendo un joven teniente de 22 años al servicio del ejército
español, tuvo un encuentro con grupo de bandidos en una zona boscosa
y angosta, donde le exigieron que les entregue su maleta, pero este
joven teniente confiado en su valor y formación militar, desenvainó
su sable y en una lucha desigual los asaltantes lo hirieron en la
mano y lo derribaron del caballo, para luego darle un estocada en el
pecho.
Convencido de que agonizaba lo
dejaron abandonado en el camino, inconsciente y perdiendo mucha
sangre. Pero tuvo la fortuna que pasara por allí el general español
Francisco Negrete para que lo rescate y deposite en un convento de
la zona al cuidado de una monja por varios días.
Los bandido le habían robado
3.350 reales que serian utilizados para pagar a su tropa. Tuvo que
pedir clemencia al Rey Carlos IV, excusando que se había retrasado
en la aduana, el cual lo liberó de cargo y culpa, por sus
intachables antecedentes como militar español.
Pero bien parece ser que la
realidad había sido otra, y que el retraso se había producido por
encuentro romántico con lo hizo olvidar a su novia Lola que vivía en
Badajoz.
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