EL DESCUBRIMIENTO DE LAS VACUNAS
La Derrota de las Infecciones

Enfermedades Epidémicas en la Edad Moderna

Descubrimiento de vacunas contra las enfermedades contagiosas

 

 

 

 

La Inmunidad Humana

Las Vacunas

La Viruela y la Vacuna

La Tuberculosis

La Anestesia

Medicina en el Siglo XX

Louis Pasteur Vida de las Ratas

 


 
Cólera en Argentina Fiebre Amarilla en Argentina Viruela en Argentina Tuberculosis en Argentina

LAS VACUNAS, DERROTA DE LAS INFECCIONES: El descubrimiento de la agricultura dio origen a concentraciones humanas cada vez mayores y favoreció la propagación de epidemias pavorosas. Los más antiguos escritos sánscritos describen ya el cólera: hubo en Europa, hace tres siglos, epidemias de viruela que exterminaron a los dos tercios de la población; también se conocían males seudo-infecciosos, como el fuego dé San Antonio (en épocas de humedad un hongo microscópico se desarrollaba sobre los cereales utilizados para el pan y producía una sustancia que contrae los vasos sanguíneos), que sembraba el terror en las comunidades.

Las extremidades, privadas de circulación, se gangrenaban y desprendían, y las ciudades se llenaban de mutilados. Muy pronto fue evidente que había enfermedades contagiosas. Los antiguos solían desterrar a los leprosos de las zonas pobladas, y en general se tomaban medidas de aislamiento para evitar la propagación de las epidemias. Pero al ignorarse la causa, sólo por azar se acertaba con las medidas higiénicas que correspondían.

Las precauciones eran complicadas mezclas de superstición y acierto empírico, como la circuncisión en los países cálidos. Los romanos progresaron en higiene pública, especialmente en la evacuación de las aguas, y sus médicos

 conocían el uso de ciertas yerbas para curar heridas infectadas.

En el campo teórico se habló, a menudo, de diminutas semillas o gérmenes como responsables de las infecciones. Podemos citar a Lucrecio, el médico italiano Fracastoro (imagen) , del siglo XVI, y a los descubrimientos de van Leeuwenhoek, de los que ya hemos hablado. Pero todas estas hipótesis y observaciones no tuvieron repercusiones útiles.

PARTO ASÉPTICO El precursor de la asepsia fue el austriaco Ignacio Setnmelweiss (1818-1865). Comprendió que las sucias manos de los médicos y las parteras eran las responsables de la muerte de muchas pacientes, por la llamada fiebre del parto. Obligando a la desinfección de las manos al pasar de una paciente a otra logró disminuir muy apreciablemente el número de fallecimientos en su sala. Pero vivió y luchó en medio de la incomprensión y la obcecación de sus colegas.

VACUNA ANTIVARIÓLICA Fue el médico inglés Eduardo Jenner (1749-1823) quien libró al mundo del azote de la viruela. Observó que los ordeñadores que habían sufrido la benigna viruela vacuna, sólo excepcionalmente contraían la terrible viruela humana. Sus experimentos confirmaron sus observaciones y Jenner comenzó a inocular la viruela innocua de los vacunos, para prevenir a sus pacientes contra la casi letal viruela humanal. Desgraciadamente, este caso de una enfermedad que inmuniza contra otra es prácticamente excepcional y no puede generalizarse  a las demás enfermedades.

 Pablo Ehrlich descubrió que ciertos colorantes tenian efectivamente determinados gérmenes y permitían distinguirlos. Esta afinidad la dio la idea de crear sustancias que adhirieron a los gérmenes y -los destruyera. Es el padre de lo quimioterapia.

INMUNIDAD Ya hemos hablado del francés Luis Pasteur (1822-1895) y de sus descubrimientos en el campo de la microbiología y la fermentación, y de sus demostraciones contra la teoría de la generación espontánea de los microorganismos. Su aporte fundamental en el terreno que nos ocupa, es la idea de la vacuna, que tiene cierto parentesco con el procedimiento de Jenner, pues consiste en prevenir una enfermedad grave mediante la introducción de los mismos microbios, atenuados, debilitados o muertos, con el fin de que el organismo aprenda a construir las sustancias químicas, o anticuerpos, que luego derrotarán a los microbios de la enfermedad cuando éstos se presenten.

Los descubrimientos de Pasteur desencadenaron una gigantesca corriente de investigaciones. Mientras desarrollaba vacunas contra el ántrax, el cólera y la rabia, se aislaban y descubrían innumerables bacilos. Entre esta pléyade de investigadores se destaca Roberto Koch (imagen), alemán (1843-1910), que identificó el bacilo de la tuberculosis y el vibrión en coma del cólera.

Descubrimiento occidental de lo penicilina. El profesor Alejandro Fleming observó que  uno de sus cultivos de bacterias, contaminada por un moho (el moho panicillium), los gérmenes no se multiplicaban.

LA ANTISEPSIA EN CIRUGÍA

José Lister (1827-1912) cirujano inglés, comprendió inmediatamente la trascendencia de las demostraciones de Pasteur de que toda infección o putrefacción es causada por un microorganismo. Debido a su profesión de cirujano, se propuso matar los gérmenes exteriores con un veneno poderoso: utilizó para ello el acido fénico, que es un antiséptico, es decir que combate y mata los microbios.

El método se perfeccionó poco a poco: se aprendió esterilizar los instrumentos y la& vendas, se crearon método para evitar la contaminación de la ropa y los guantes de los cirujanos y se llegó, así, a eliminar toda posibilidad de infección, por gérmenes exteriores, en los casos de operación quirúrgica.

SUEROS: Cómo provocan los microbios las enfermedades? A menudo los síntomas, como en la difteria, provienen de venenos o toxinas producidos por los microorganismos. En 1890 el alemán Emilio Von Behring (imagen) demostró que los pacientes que curaban de difteria producían unas sustancias, las antitoxinas, que neutralizaban la toxina producida por el microorganismo.

Creó así una medicación de urgencia que combate inmediatamente los síntomas de una enfermedad y puede aplicarse al enfermo, ya contagiado  en el periodo critico. Los sueros son diferentes de las vacunas porque éstas confieren una inmunidad activa, es decir una capacidad para luchar contra el microbio, mientras que los sueros sólo brindan una inmunidad pasiva, una ayuda exterior contra el veneno segregado por el microbio. También son sueros los que se elaboran, por ejemplo, contra las picaduras de las víbora

LA QUIMIOTERAPIA

Pablo Ehrlich (imagen) (1854-1915) era químico como Pasteur. Descubrió que ciertos colorantes detenían exclusivamente a ciertos gérmenes y permitían así descubrirlos y diagnosticar la enfermedad. Luego pensó que si ciertas sustancias químicas se adherían únicamente a determinados microbios, podrían, quizá, crearse compuestos tóxicos que no afectaran al paciente pero que si pudieran “pegarse’ al microbio y matarlo.

Durante más de veinte años, con una tenacidad inquebrantable, ensayó compuesto tras compuesto para luchar contra la sífilis, hasta que al llegar a la síntesis N9 606 logró el primer remedio eficaz contra ese azote de la humanidad: se lo denominó salvarsán o “606”. Era la primera droga sintética electiva contra un microbio.

Gerhard Domagk, nacido en 1895, prosiguió los trabajos de su maestro Ehrlich y encontró el prontosyl, un colorante que es el antepasado de las sulfamidas, y con el que curó dramáticamente a su propia hija. Levaditi, bacteriólogo francés autor de muchos otros meritorios progresos, descubrió que la parte activa del prontosyl era la sulfanilamida, y con este hallazgo cobré una importancia tremenda la curación mediante remedios de sintesis. En la actualidad, los  productos quimioterápicos son extraordinariamente numerosos.

LOS ANTIBIÓTICOS : Alejandro Fleming, (imagen) escocés (1881-1955), observó que el moho penicillium producía una sustancia que inhibía la multiplicación  de las bacterias. La extrajo en forma impura y la llamó penicilina, pero no logró prepararla en forma práctica. Fue un bioquímico, el profesor Howard Florey, que con su asistente. el doctor Ernst Chain, prepararon una forma estable e inyectable de penicilina, cuya aparición en el campo de la terapéutica fue sensacional.

La propiedad común de los múltiples antibióticos es inhibir la división de los gérmenes y dar, así, lugar a que las defensas naturales del cuerpo destruyan a los microbios existentes que no pueden ya multiplicarse. Por esta razón, los antibióticos son más eficaces en las infecciones que producen fiebres x otras reacciones violentas, que en aquéllas en -que la lucha defensiva del organismo es mínima. Actualmente se producen o modifican en forma artificial, con el objeto de que se concentren preferentemente en determinados órganos y se ajusten con precisión a determinados tipos de bacterias.

UN ARSENAL COORDINADO : Existen microbios, como el de la tuberculosis, que desarrollan rápidamente una resistencia especial a su antibiótico específico, en este caso la estreptomicina. En tales situaciones la terapéutica ,recurre  a una rotación de sustancias antimicrobianas. En el caso de la tuberculosis se añade a la estreptomicina el ácido paraaminosalicílico o PAS, la isoniacida, etc.

Por otra parte, se utiliza a fondo la vacuna preventiva, y es de esperar que la tuberculosis será pronto erradicada de la Tierra por la vacuna BCG (iniciales de biliario Calmette-Guérin), que lleva el nombre los dos investigadores franceses que consiguieron atenuar la tienda del microbio, mediante el uso de derivados de la y que se compone de bacilos vivos que se administran por boa a los recién nacidos, a los que inmuniza durante años. Por otra parte, adelantan los medios de análisis y de control, sobre todo cuando se trata de una enfermedad social, como la tuberculosis, cuya frecuencia depende indirectamente del grado de desnutrición y hacinamiento de los habitantes.

Los médicos desean tener siempre métodos de diagnóstico rápidos seguros. La sífilis, por ejemplo, logró revelarse rápidamente mediante las reacciones de Wassermann y de Kahn. Actualmente existen muchísimos métodos de diagnóstico de las enfermedades, te todo en sus etapas iniciales. Es muy importante, por ejemplo el uso masivo de las radiografías y ecografías  de tórax en la prevención la tuberculosis. Por otra parte, muchas enfermedades infecciosas son transmitidas por insectos y la prevención racional consiste en exterminar a éstos cuando es posible: de allí la lucha con insecticidas sintéticos, de los cuales el primero ha sido el DDT, para exterminar mosquitos que transmiten el paludismo y la fiebre amarilla, pulgas que diseminan la peste, la mosca tsé-tsé que transmite enfermedad del sueño, etc. La medicina preventiva es quizá el aporte más significativo a lucha contra las infecciones, porque permite impedir su aparición y propagación y promete borrarla de la faz de la Tierra vez de limitarse a curar los enfermos que la contraen.

LUCHA CONTRA LOS VIRUS:

Durante mucho tiempo no se pudo elaborar vacunas contra los s porque era prácticamente imposible cultivarlos en el laboratorio En efecto se sabe que el cultivo de los virus requiere,  la inmensa mayoría de los casos, disponer de células vivas á lograr que se multipliquen. El descubrimiento más destacado de los últimos tiempos en este campo fue el de la una contra la poliomielitis, por el doctor J. Salk. Dicha vacuna que luego se modificaba a fin de poder administrarla en forma oral, en base a los trabajos del doctor A. B. Botín.

BALANCE Y ESPERANZAS

El mejor elogio de la terapéutica actual es el hecho de que no queda casi nada de la farmacopea del siglo XIX. Salvo los remedios comprobados, como la digital, el opio, la quinina y algunas vacunas, cada año o cada mes se abren nuevas vías: desde hace seis lustros disponemos de antibióticos, de antihistaminicos sintéticos, de hormonas sintéticas, de anticoagulantes, de la cortisona y sus derivados artificiales, de los neurolépticos, etc. La quimioterapia domina toda la terapéutica actual y es la que mediante los hipnóticos perfeccionados y todo el cortejo de nuevas drogas permite los asombrosos progresos de la cirugía.

El porvenir de la quimioterapia es inmenso puesto que el numero de combinaciones químicas orgánicas es casi infinito. Cada vez que se aísla una sustancia y se reconoce su actividad se dispone de un punto de partida para investigaciones y nuevos descubrimientos. Pero la química está muy lejos de resumir la terapéutica. Las hormonas, primero en la forma empírica de glándulas o de sus extractos y luego ya modificadas y sintetizadas, químicamente, intervienen también en forma activa.

 

Lo mismo ocurre con la nutrición, en la que las investigaciones comenzaron con las vitaminas, que en gran parte ya no se extraen sino se preparan industrialmente. También los progresos de la física condicionan muchos adelantos de la medicina: sin los galvanómetros ultrasensibles no existirían el electrocardiograma o el electroencefalograma que registra las microcorrientes producidas por el corazón y el cerebro. Tampoco dispondríamos de los radioisótopos que se fijan electivamente sobre determinados tejidos sanos o enfermos, donde se controla cómodamente su concentración mediante los contadores Geiger.

Citemos por último los exámenes llamados complementarios como la cutireacción, la intradermoreacción, los análisis de las punciones esternales o los dosajes de los cetoesteroides que facilitan el trabajo del médico y le permiten confirmar y precisar un diagnóstico, establecer un pronóstico y controlar los efectos de su tratamiento.

Desde el punto de vista social la medicina cifra sus esperanzas en la higiene, ausente aún de continentes enteros. Tiene ante sí un trabajo muy arduo pero extraordinariamente prometedor. La ciencia moderna utiliza todas las ciencias nuevas o renovadas en los últimos años: la fisiología, la bacteriología, la química biológica, la física nuclear, etc. Cada descubrimiento hace crecer en progresión geométrica el número de adelantos realizables.

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