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ACORAZADO ALEMÁN
“BISMARCK”

ACORAZADO ALEMÁN “BISMARCK”
En el año 1939 Alemania puso en servicio activo a una de
las que llegarían a ser célebres naves de guerra. En
este caso, célebre por la épica batalla que sostuvo
contra un número elevado de buques enemigos, que tras
perseguirla y cercana, la obligaron a presentar batalla
en condiciones de evidente inferioridad.
Se trata del acorazado
“Bismarck”, poderosa unidad de batalla botada el mismo
año en que comenzó la Segunda Guerra Mundial. Gemelo del
acorazado “Tirpitz”, el “Bismarck” suscitó
los más variados comentarios. Pero algo fue aceptado por
todos, inclusive por los técnicos navales británicos: en
ese momento, el “Bismarck” era la más moderna
nave de batalla.
Oficialmente se declaró,
en círculos navales alemanes, que la nave desplazaba
35.000 toneladas. Posteriormente, en cambio, se supo con
certeza que el verdadero desplazamiento era mucho mayor
y que alcanzaba a 40.000 toneladas.
También con respecto a su
equipo y armamento secundario se tejieron hipótesis
múltiples y la diversidad de datos se vio complicada aún
más por los continuos cambios y modificaciones de que
fueron objeto. Sin embargo, pueden aceptarse como
seguros los siguientes datos técnicos: el largo total de
la nave, o eslora, alcanzaba a 237 metros.
Las turbinas que lo
impulsaban le permitían desarrollar una velocidad de 30
nudos. El armamento pesado estaba integrado por 8
cañones de 15 pulgadas, montados de a dos en cuatro
torres blindadas de diseño angular denominado “hongo”.
Además, 12 cañones de 5,9 pulgadas, montados de a dos en
torres similares, se hallaban distribuidos en las dos
bandas. (tres torres por banda).
El armamento secundario
estaba constituido por 16 cañones de 4,1 pulgadas,
montados de a dos en torres blindadas, distribuidas de a
cuatro por banda. Entre la chimenea y las torres de popa
se encontraba el cobertizo que guardaba cuatro
hidroaviones. A ambos lados se hallaban las dos
catapultas y las grúas destinadas a elevar a bordo a los
hidroaviones. Para la defensa antiaérea poseía 16
cañones y 16 ametralladoras pesadas montadas de a dos.
La formidable estructura
del “Bismarck” fue puesta a prueba durante la
batalla que sostuvo contra la poderosa flota británica
que le dio caza. Indudablemente, las características del
acorazado alemán le permitieron resistir a innumerables
impactos, de armas de todo tipo y calibre.
Y debe admitirse que, si
bien sucumbió, lo hizo ante el mayor número de sus
atacantes. Efectivamente, resulta dudoso admitir que en
igualdad de condiciones el “Bismarck” hubiera podido ser
destruido. |