(Salzburgo,
27 de enero 1756 - ibí., 5 de diciembre de 1791)
Compositor austríaco. Hijo de Ana María Pertf y de Leopoldo Mozart, maestro de
capilla y compositor de cierta categoría, se distinguió muy pronto como un
auténtico niño prodigio y antes de los cinco años interpretaba compases de
algunas piezas y realizó su primera composición. El clavecín, el violín y el
piano fueron pronto instrumentos sin ningún misterio para el pequeño. Su padre
fue el primero y más aplicado maestro que tuvo.
En el año 1762, toda la familia viaja a Munich. Nannerl, su hermana, y Amadeo
debutaron en público como intérpretes en el palacio del príncipe elector, a lo
que siguió una especie de gira por las más ilustres casas de las más
aristocráticas familias de Munich. Después de siete meses de estudio casi
exhaustivo marcharon a Viena iniciando una importante peregrinación artística.
El Emperador Francisco I quedó maravillado ante el pequeño Mozart.
Al año siguiente, la gira se reemprendió. Las más importantes personalidades de
Munich, Ulm, Schwetzingen, Heidelberg, Maguncia, Francfort, Bonn, Colonia,
Lieja, etc., se deleitaron y se maravillaron con los conciertos de los hermanos
Mozart. En Bruselas, a los siete años de edad, Wolfgang Amadeo compuso su
primera sonata. El 18 de noviembre de 1763 llegaban a París y, tras la
presentación ante el barón Grimm, Leopoldo Mozart se abrió camino hacia la corte
de Versalles; los dos hermanos interpretaron para Luis XV y esto supuso el
requerimiento de los más distinguidos auditorios parisinos.
La siguiente etapa del viaje fue Londres, donde interpretó para Jorge III y
Carlota-Sofía. Conoció allí a Juan-Cristian Bach, a Manzuoli, de quien recibió
lecciones de canto, y escuchó por vez primera composiciones de Händel,
enriqueciendo con todo ello su formación musical. En la capital inglesa compuso
sus primeras sinfonías.
En 1767 viajó de nuevo a Roma. Su acogida fue esta vez menos calurosa debido al
efecto que las envidias comenzaban a producir; compuso una ópera y las intrigas
impidieron su estreno. A «La finta semplice» siguieron la ópera «Bastien und
Bastienne» y su «Misa Solemne».
En 1769 Mozart recibió el cargo de concertmeister del príncipe arzobispo de
Salzburgo Segismundo de Scharttenbach. Ese mismo año partió con su padre para
Italia, triunfando en cuantas ciudades hacían escala. Durante su estancia en
Roma asistió a las audiciones del «Miserere», de Allegri, en la Capilla Sixtina.
Dicha pieza sólo podía escucharse en el Vaticano, pues allí se conservaba la
única copia y los cantantes no podían repetir en el exterior ni una sola nota
bajo pena de excomunión. Mozart retuvo y recompuso la pieza completa tras la
primera audición y la corrigió con la segunda (sólo se entonaba el «Miserere»
dos veces al año, en Semana Santa). El pequeño Wolfgang, pese a estar expuesto a
una severa reprimenda, recibió del Pontífice Clemente XIV el título de Caballero
de la Orden de la Espuela de Oro. Tres meses después, tras un difícil examen,
ingresaba como miembro en la Accademia dei Filamornici, de Bolonia.
En 1770 estrenó en Milán la ópera «Mitrídate, rey del Ponto» y en marzo del año
siguiente regresó a Salzburgo. Hasta 1777 su trabajo como compositor es muy
intenso. Cuando cuenta 20 años decide renunciar a su cargo, huyendo de la
opresión a que se veía sometido y marcha con su madre a Munich, en busca de un
puesto en el que realizar su trabajo con variedad de posibilidades. Ni allí, ni
en Augsburgo, ni en Mannheim tuvieron suerte. En esta ciudad Mozart dio
lecciones de canto y piano a las hijas de un copista de música llamado Fridolin
Weber, para ganarse el sustento, y se enamoró de Eloisa, la mayor de sus
discípulas. Por seguir buscando un empleo, marcharon a París, donde, pese a sus
pasados éxitos, no consiguió lo que buscaba.
Dio algunos conciertos y continuó su actividad creadora, pero finalmente hubo de
regresar a Salzburgo, pidiendo el favor de ser readmitido en su antiguo cargo.
Al año siguiente, escribió la ópera «Idomeneo, rey de Creta» que se estrenó el
29 de enero de 1781 en Munich, ante Carlos Teodoro, elector de Baviera. Poco
después, ante la inflexibilidad de su superior, el prelado Colloredo, dimitió de
su cargo y marchó a Viena, donde encontró a la familia Weber. La señora Weber
mantenía una pensión desde la muerte de su marido y Eloisa se había casado con
un actor. Mozart entabló relaciones con Constanza, su antigua discípula también.
Finalmente, contrajo matrimonio con ella.
Su producción fue más intensa a partir de entonces y también superior en
calidad. En 1785, concluyó «Las bodas de Fígaro», cuyo éxito en Praga fue motivo
de un contrato con un empresario checo. Mozart escribió «Don Juan» y Praga le
proclamó el más genial músico de su tiempo. Su situación económica no mejoraba,
en cambio. En Viena obtuvo el puesto de compositor de Cámara del Emperador José
II y, en 1789, emprendió un viaje artístico acompañando al príncipe Lichnowski.
Praga, Dresde, Leipzig, Berlín.. fueron, entre otras, las ciudades de su
recorrido. De regreso, compuso «Cosi fan tutte». La miseria rondaba el hogar de
los Mozart y Amadeo empezaba a sentirse enfermo. Concluyó «La Clemenza de Tito»
y «La Flauta Mágica», y a la edad de 36 años moría víctima del agotamiento y la
enfermedad. En el bicentenario de su muerte se prepararon numerosos festejos.
El genio de la ópera:
Aunque Mozart creo obras duraderas en todos
los ramos de la composición, hay un terreno en el que se supero a sí mismo la
composición operística. Al principio respeto el estilo vigente en su época,
creando la heroica Mitridates, la grandilocuente Idomeneo y la
comedia oriental El rapto en el serrallo (en la imagen). En la madurez
siguió usando los recitativos, arias, duetos formales, etc., pero lo amplio todo
y convirtió a sus operas en algo nuevo. Sus ultimas obras son opera bufa,
comedias de improbables seducciones, mascaradas, disfraces y trucos de magia.
La flauta mágica
Die Zauberflote (1791)
Enmarcada entre el Clasicismo y el
Romanticismo, la opera alemana posterior seria inimaginable sin esta comedia,
ubicada entre el mundo simbólico y fantástico de Oriente y lo sobrenatural.
Mozart fue, de esta manera, el precursor del Singspiel -pera alemana con
partes recitadas- y de la opera alemana.
Las bodas de Fígaro
Le Nozze di Fígaro (1785-86).
Obra muy placentera y armónica, Wolfgang
Amadeus Mozart imprimió en ella su toque personal al tradicional estilo
operístico italiano.Se trata de una comedia de caracteres, con sus
correspondientes enredos y caprichos, en la que los personajes priman sobre el
argumento. Su estreno en Munich causó sensación.
Don Giovanni
Don Giovanni (1787).
Llamada la “opera de las operas”, la revisión
que hizo Mozart del mito de Don Juan, el eterno seductor de mujeres, mezcla lo
serio y lo alegre en un claroscuro que ha fascinado a generaciones de
interpretes literarios. De hecho, continua siendo la obra preferida de
numerosos directores de opera.
Cosí
fan tutte Cosí fan tutte
(1790).
Es una de las operas mas hermosas de Mozart.
La fuerte personalidad de los cuatro amantes que protagonizan el drama se funde
magistralmente con las conmovedoras melodías escritas por el genial compositor
austriaco. No obstante, la trama que desarrolla lo hace, quizás, la menos
realista de todas sus operas.
CRONOLOGÍA
27-1-1756:
Wolfgang A. Mozart nace en Salzburgo Austria.
1761:
Ya domina su primera composición, según su padre.
1762:
Mozart debuta como músico en la corte imperial de
Viena
Surgen los primeros problemas de
salud del genio.
1763:
Gira musical por toda Europa, junto a su familia.
1764:
Con ocho años compone su sinfonía K 16.
1769:
Gana la plaza “sin sueldo” de maestro en conciertos.
1770:
Es admitido en la famosa Academia Filarmónica de Bolonia.
Estreno de la épica opera
“Mitridates, rey de Ponto”.
1771:
El príncipe arzobispo Colloredo le asigna una
paga fija.
1777:
Su padre lo envía por Europa para afianzar su carrera.
1778:
Se enamora de Aloysia Weber. No es correspondido.
1779:
Readmitido en la corte de Salzburgo como
organista.
1780:
Estrena con éxito su opera “Idomeneo, rey de
Creta”.
1781:
Presenta su dimisión a Colloredo y se muda a
Viena.
1782:
Se casa con Constanze Weber, hermana de Aloysia.
1784:
Se inicia en la Zur Wohlthatigkeit, logia masónica de Viena.
1786:
Triunfal estreno en Munich de “Las bodas de
Fígaro”.
1787:
Mozart dirige el estreno de su opera “Don
Giovanni”.
1790:
Enferma su esposa, Constanze. Se traslada a Baden.
Concluye y estrena una gran opera “La
flauta mágica”.
5-1-1791
Mozart muere en la cama, postrado y enfermo.
SIGLO XXI:
UN PLACER PARA LOS MELÓMANOS
LA EXTRAORDINARIA MÚSICA DE Mozart nunca
pasará de moda: lleva siglos de vigencia y, hoy en día, continúa valorándose en
su justa medida. De hecho, todas sus obras siguen registrando niveles de venta
destacados y cualquier orquesta sinfónica que se precie, así como las mejores
salas de opera del mundo, dan prioridad absoluta su legado.
Cuando la música alcanza la categoría de lo
sublime conquista al público. Por ello, las piezas de Mozart son disfrutadas
por gente muy distinta. Su influencia se extiende mucho mas allá de los
melómanos, fanáticos de la música por definición.
EL TRIUNFO DE LA ALEGRÍA
Los conciertos públicos, característicos de la
época de Mozart, atrajeron a una nueva audiencia que buscaba una música
entretenida y de estructuras mas definidas. Por este motivo, las densas
texturas y la intensidad del contrapunto del Barroco se consideran adornos
vanidosos y se sustituyeron por melodías y acompañamientos simples y directos.
Los cambios a partir de 1750, dieron paso a un
nuevo estilo de música: el Clásico. Si Johann Sebastián Bach y Georges Friedrich
Haendel fueron los grandes compositores del Barroco, Mozart y Haydn – a los que
podemos agregar el Beethoven de la primera época – son los referentes
indiscutibles del Clasicismo.
La música clásica enamoró a los oyentes por
varias razones: entre ellas, por ser muchas veces delicada, brillante, alegre y
plástica. Para conseguirlo, la melodía, siempre regular, tomo una importancia
enorme y se convirtió en el elemento básico de cualquier pieza. Por otra parte,
el ámbito musical se desplaza desde las cortes y las iglesias a las ciudades
(teatros, conciertos públicos, etc.)
El Clasicismo es perfección, tranquilidad,
armonía y equilibrio, y las formas musicales que mejor explican su alma son la
Sonata y la Sinfonía –y, en menor grado, la Serenata y el Divertimento. Visto
el excelente estado de salud que tiene la música clásica…¿alguien se atreve a
certificar su muerte? Mozart nos sobrevivirá a todos.
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