BIOGRAFÍA WILLIAM SHAKESPEARE

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Se sabe muy poco de la vida de William Shakespeare. Bautizado en Stratford on Avon el 26 de abril de 1564, su padre era por entonces un vecino próspero de aquella ciudad; la familia de la madre era católica. En 1582, a los dieciocho años, William casó con Anne Hathaway, ocho años mayor que él; seis meses después les nacía una hija, Susana, a la que en 1585 le siguieron dos mellizos. Desde entonces hasta poco después de 1590, en que aparece en Londres como actor y autor teatral, hay un paréntesis oscuro en su vida.

Nada puede asegurarse respecto a su educación, si viajó por el extranjero y sobre lo que le llevó a Londres. Incluso una vez iniciada su carrera, la mayoría de los datos proceden de documentos legales, pues, para suerte de los investigadores, Shakespeare no siempre pagaba las facturas, así como de los papeles de las compañías teatrales y de las referencias (no todas favorables) de otros escritores.

La vida privada de Shakespeare es un misterio. Su matrimonio parece que no fue feliz. Mientras trabajaba en Londres, su familia permaneció en Stratford, adonde él regresó en sus últimos años después de haber hecho fortuna. Escribió poesía y, aunque no muy leída, es probable que causara al autor gran satisfacción. Su obra teatral está formada por treinta y siete piezas de temas sumamente variados.

(Stratford-upon-Avon, abril 15ó4 - ibí., 23 de abril de 1010)

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Dramaturgo y poeta inglés. Durante la segunda mitad del reinado de Isabel I (1558-1003) asiste Inglaterra al auge de su literatura, y particularmente de su teatro. Por encima de cualquier otro autor, ocupando un lugar de máxima importancia en la Historia de la Literatura inglesa y universal, se encuentra William Shakespeare.

Nació en el seno de una familia humilde. Aunque de noble estirpe, su padre trabajó la mayor parte de su vida como carnicero, lo que no quitó que conservara el blasón familiar: un brazo empuñando una lanza. William trabajó en el matadero-carnicería desde muy joven, dedicándose con interés, al mismo tiempo, a la lectura. A los diecisiete años compuso su primera cuarteta. Según asegura Víctor Hugo, esa misma noche conoció en una reunión de jóvenes amigos a Ana Hathaway, ocho años mayor que él, con la que se casaría poco después.

En 1583, nacería su hija Susan y en 1585, sus gemelos, Judith y Hamnet. Abandonó después a su familia y marchó de su población natal. Nunca más volvería a saber de su esposa.

Trabajó como maestro de escuela, como escribiente de un procurador y hasta fue cazador furtivo. Detenido por esta actividad, encarcelado y

 procesado, tuvo que huir a Londres, donde su primera ocupación fue la de cuidar caballos a las puertas de los teatros. Poco después consiguió el empleo de traspunte en el teatro Black-Friars, el más concurrido de Londres. En 1587 pasó de apuntador a las tablas como comparsa y posteriormente como cómico. Siendo actor, comenzó a frecuentar algunas tabernas donde pudo relaciónarse con autores de cierta fama. Conoció a Decker, a Symon Forman y a sir Walter Raleigh, entre otros. Paralelamente, Shakespeare no había dejado de cultivar sus lecturas, entre las que destacaba la de Montaigne.

En 1589 escribió su primera obra dramática, «Pericles», y dos años después, «El rey Enrique VI». Su teatro no supuso una innovación, pero sí la conclusión de los esbozos que ya habían sido iniciados por anteriores autores; la conclusión genial y definitiva de un tipo de dramaturgia que apenas comenzaba a aflorar. La mezcla de elementos cómicos y trágicos, la utilización del verso blanco, la conjunción de la prosa y las formas poéticas de una misma obra y tantos otros factores literarios que escandalizaron a los espectadores de incuestionable sabiduría artística e insuperable cultura clásica, habían sido ya preludiados por autores como Richard Edwardes. Pero Shakespeare fue quien los perfecciónó y asumió en profundidad para darles un sentido plenamente innovador, casi revoluciónario, e indudablemente magistral.

En 1593, escribe «La fiera domada»; en 1595, «Timón de Atenas»; en 159ó, compuso «Macbeth», «Cimbelino» (1597); en 1598, «Los dos hidalgos de Verona», «Bien está lo que bien acaba», «Sueño de una noche de veraño», «El mercader de Venecia», etc. En 1599, «Romeo y Julieta». En 1ó02, concluyó «Otelo» y, un año después», «Hamlet». «Julio César», en 1ó04; «El rey Lear», en 1ó07; «Antonio y Cleopatra», en 1ó10 y, en 1ó11, «Enrique VIII», «Cuento de invierno» y «La tempestad».

Sus obras no siempre se representaron inmediatamente después de componerlas. Los estrenos se preparaban, sin embargo, rápidamente, ensayando sobre el manuscrito por falta de tiempo para hacer copias. Ello ha ocasiónado la pérdida de prácticamente todos los originales.

En 1ó07, el rey le concedió la dirección y explotación del Black-Friars, asó como una participación en las ganancias del Globe Theatre, el más importante de Londres. Pese a todo, el censor Chambelan no dejó de causar problemas a Shakespeare. Prohibió la publicación de sus obras y dificultó algunos de sus estrenos. A pesar de todo, el teatro de Shakespeare no dejó de guardar una carga satírica y crítica contra algunos aspectos de la sociedad de su tiempo.

En 1ó13, decidió retirarse a su casa de Stratford-on-Avon. Su situación económica había empeorado y se vio obligado a hipotecar; pese a todo, a partir de este año vivió hasta su muerte en su New-Place, retirado por completo de su actividad literaria.

A su muerte su obra cayó en el olvido. En el siglo XVIII algunos autores hacen aparecer obras del gran dramaturgo, apropiándose de ellas y, hacia 1728, Voltaire llevó a Francia el legado de Shakespeare sólo para que sirviera de burla. Finalmente, Garrick rescató en Inglaterra al gran genio, con lo que se inició su revalorización.

Hamlet, una de sus obras más importantes

Decir Hamlet es decir Shakespeare. Sin duda es su obra teatral mas conocida, la pieza que alberga una de los pasajes mas celebres de las letras universales.  El “ser o no ser” con que arranca el monologo pronunciado por el espíritu atormentado del príncipe Hamlet de Dinamarca, simboliza mejor que ninguna otra circunstancia la esencia de lo que se denomina “shakesperiano”. 

Dudas trágicas

Shakespeare escribió Hamlet entre 1600 y 16001.  Al parecer, el dramaturgo se baso en una obra anterior de Thomas Kid.  Pero el Hamlet de Kid –el cual no se ha conservado- en un texto dramático sobre las querellas dinastías en l Dinamarca del periodo medieval. Shakespeare, en cambio, no se basa tanto en la trama histórica, sino que apunta a la tragedia personal que vive el joven Hamlet.

Acosado por las dudas y por el descubrimiento de una realidad atroz, Hamlet es la viva estampa de quienes se enfrentan con la propia experiencia de la vida, que puede resultar amarga.  El encuentro con el espectro de su padre –un difunto rey de Dinamarca- revela a Hamlet una cruda realidad.  Su tío Claudio había asesinado al monarca para usurpar el trono y para poder casarse con la reina Gertrudis, madre de Hamlet. 

Pesimismo

Esa verdad obnubila el entendimiento del príncipe.  Hamlet cae en el pesimismo al considerar que la maldad y la mentira son la guía de todas las actitudes morales.  Se trata de un pesimismo desgarrado, demoledor, que no hace distinciones entre lo puro y lo corrupto, y que ejerce en el príncipe un paulatino proceso de degradación moral que culmina en la tragedia del último acto de la obra de Shakespeare. 

El monologo

El monologo de Hamlet esta en la Escena I del Acto III.  Aquí se transcribe un fragmento: “Ser o no ser: esta es la cuestión (…) morir, dormir, nada más y, con un sueño, decir que acabamos el sufrimiento del corazón y los mil golpes naturales que son herencia de la carne.  Esa es una consumación piadosamente deseable: morir, dormir, quizás soñar”.

CRONOLOGÍA: 

26-4-1564: William Shakespeare, bautizado en Stratford-upon-Avon. 

1582: Se casa con Ann Hathaway, ocho años mayor que el. 

1583: Nace su primera hija, a la que llaman Susan. 

1585: La pareja tiene dos mellizos, Judith y Hamnet. 

1587: Shakespeare se traslada, sin su familia, a Londres. 

1590: Estreno anónimo de Enrique VI (primera parte). 

1592: Escribe dos grandes obras: Tito Andronico y Ricardo III. 

1593: Los teatros londinenses son cerrados debido a la peste.  Escribe La fierecilla domada y La comedia de errores. 

1594: Es autor y coempresario de una compañía de teatro. 

1595: Escribe Romeo y Julieta.  Publica La violación de Lucrecia

1596: .Muere su hijo Hamnet.  Redacta El mercader de Venecia. 

1597: Compra su casa de New Place, en su ciudad natal. 

1598: Sale, con su nombre, Trabajos de amor perdidos.  Concluye Mucho ruido por nada y Enrique VI. 

1599: Se encarga del teatro The Globe.  Escribe Julio Cesar. 

1600: Termina su Hamlet.  Su padre muere al año siguiente. 

1602: Escribe las obras Otelo y Bien esta lo que bien acaba. 

1603: Muere la reina Isabel I.  Hamlet obtiene gran éxito. 

1605: Escribe las magistrales El rey Lear y Macbeth. 

1606-1609: Redacta Antonio y Cleopatra, Coriolano, Sonetos y Cimbelino. 

1610: Se retira a su ciudad. Escribe Cuento de Invierno. 

1611: Termina La tempestad. Se desentiende de su legado. 

23-4-1616: Muere en Stratford-upon-Avon, a los 52 años. 

SIGLO XXI: EL ESPECTÁCULO DEBE CONTINUAR

SHAKESPEARE ALZO EL TELÓN DE     las miserias y de las grandezas del ser humano.  Retrató magistralmente lo bello y lo feo, lo bondadoso y lo malvado, lo grotesco y lo dulce.  En suma, el “ser o no ser”. 

Semejante destreza literaria no podía pasar inadvertida.  El paso de los siglos llevo a la obra del poeta a las cimas mas altas de la literatura.

Shakespeare fue un gran precursor de la escena moderna.  Supero el teatro medieval –lleno de misterios teológicos- y desnudo el alma verdadera del hombre para que los espectadores pudieran solazarse u horrorizarse con ella. 

LA GRANDEZA DE UNA OBRA

Elevado por la crítica a la condición de clásico literario, Shakespeare constituye una fuente constante de inspiración artística. Durante el siglo XIX sus obras fueron representadas una y otra vez.

Actualmente, “lo shakesperiano” constituye un banco de experiencia formidable para el teatro de vanguardia.  Hamlet lleva la delantera.  Ni siquiera con la muerte, en mayo de 2000, de sir John Gielgud –el autor británico que logro en 1930 llevar de forma pura y exitosa la soledad la soledad del príncipe danés al teatro comercial-, se acabo el legendario “ser o no ser”.

En tanto, las adaptaciones de las obras del ingles al cine tampoco  parecen tener fin.  El pleno siglo XX, Orson Welles llevo al cine a Otelo (1952) y Franco Zefirelli, a Romeo y Julieta (1968).  Por su parte, el actor y director británico Kenneth Branagh –un shakesperiano confeso- realizo algunas versiones notables, entre las que no podían faltar Otelo (1995) y Hamlet (1996).  Otro filme, Shakespeare apasionado (1998) –que trata sobre el estreno de Romeo y Julieta- fue premiado con siete Oscar de la Academia de Hollywood.

Las piezas de Shakespeare siguen representándose en escenarios de todo el mundo. Abajo, escenas del acto primero de la obra Enrique VI, protagonizada por una compañía de teatro contemporáneo en 1991.

ALGO MAS SOBRE LA BIOGRAFÍA DE SHAKESPEARE

Retirado de la escuela, William se e obligado a trabajar para ayudar a mantener su casa; entre otros oficios, prende a carnear bovinos y a matar meros. Así, cambiando constante-ente de profesión, llega a los dieciocho años sin muchas perspectivas. A esa altura de su vida resuelve seguir el ejemplo del padre: casarse con una mujer de dinero como fórmula práctica para resolver los apuros financieros.

El párroco de la Iglesia de la Santísima Trinidad de Stratford-on-Avon ceebra, en noviembre de 1582, el casamiento de William Shakespeare con Anne Hathaway, hija de un rico agricultor. La novia era ocho años mayor que el novio. Para cumplir con una antigua tradición, van a vivir a la residencia de los padres del joven ; y a sólo seis meses de su casamiento nace la primera hija, Susan. En enero de 1585 nacerán los gemelos: Judith y Hamnet.

ENTRE LAS DECAPITACIONES
Y EL TEATRO, ES MEJOR EL TEATRO

A los veintitrés años, con mujer y res hijos, William Shakespeare aún no se ha definido por profesión alguna, si bien ya ha experimentado los más diversos oficios. Tal vez ninguno de los jóvenes de sus edad se entusiasme tanto como él, en Stratford, con las maravillosas historias que los viajeros cuentan sobre Londres. Y una idea que hace ya tiempo viene alimentando acaba por transformarse en decisión: abandonar la estrechez de horizontes de su villa natal y mudarse a la capital, importante centro cultural en el que las posibilidades de fama y fortuna serán por cierto mucho mayores.

Hay dos versiones diferentes acerca del motivo que precipitó en 1587 el viaje de Shakespeare a Londres. Según la primera, William era un apasionado por la caza y solía practicarla en los bosques de los alrededores de Stratford, ricos en ciervos y venados. En cierta ocasión, penetró en un coto particular y terminó siendo apresado como "cazador furtivo".

Al salir de la cárcel dedicó al dueño del bosque, un cierto Sir Thomas Lucy, una balada satírica. Resultado: el hombre se irritó, juró vengarse, y Shakespeare aprovechó la ocasión para cambiar de aires, partiendo para Londres. La otra versión, empero, dice que Shakespeare salió para la capital junto con la compañía de los Artistas de la Reina, que en 1587 hizo una gira por el Condado de Warwick.

El largo viaje hasta Londres —unos tres días, a caballo— era hasta cierto punto peligroso; en los bosques que los caminos atravesaban se escondían bandas de salteadores, prestos a atacar a los viajeros, cortarles el cuello y llevarse su bolsa de monedas. Por lo menos, eso era lo que se decía en Stratford. Nada de ello, empero, intimidaba a Shakespeare. Dejó confiado la ciudad, abandonando allí a su mujer y a sus hijos, resuelto a aprovechar al máximo las lecciones de esa aventura.

En el camino quedó encantado con el espectáculo de las nuevas residencias campestres, concebidas ya no para la guerra sino para el placer de los grandes señores, erigidas cerca de los castillos semidestruidos durante las guerras civiles de los siglos anteriores.

En Londres deambuló varios días por la ciudad, donde todo era novedad para él. Pasó tardes enteras sentado en las márgenes del Támesis, y admiró la gran cantidad de barcos cargueros de diversas banderas que atravesaban el río, llevando y trayendo mercancías. Paseó despreocupadamente por las calles y se mezcló con la variada y pintoresca multitud de la metrópoli: caballeros suntuosamente vestidos, artesanos, mercaderes, artistas, marineros, mendigos.

Dos diversiones entretenían principalmente a los londinenses: las ejecuciones de sentencias de muerte acompañadas muchas veces por terribles torturas, y el teatro, que poco a poco dejaba la representación de piezas religiosas para poner en escena dramas sangrientos o comedias satíricas.

Entre las dos cosas, Shakespeare prefirió el teatro. No perdía una sola representación. Cada vez más atraído, terminó por resolverse: haría de ese arte su profesión. Para ello, era necesario llegarse a las casas de espectáculos y hacer contratos con artistas y dueños de compañías teatrales.

Pero los días iban pasando y las pocas economías traídas de Stratford-on-Avon se agotaban rápidamente. Como necesitaba un empleo para sustentarse, Shakespeare no vaciló: aceptó ganarse la vida cuidando los caballos de los ricos londinenses que asistían al Teatro de James Burbage.

Esa tarea le permitiría estar cerca del ambiente teatral y acabaría haciéndose un lugar en ese mundo que lo fascinaba. Burbage era una figura de gran prestigio en el ambiente teatral y literario de Londres.

Actor principal de una de las grandes compañías londinenses, levantó en 1576 el primer teatro —The Theatre— construido especialmente para ese fin en Inglaterra. Con una serie de soluciones innovadoras, la casa de espectáculos de Burbage se constituyó en un verdadero modelo para otros teatros isabelinos. Así, a fines del siglo XVI, la capital inglesa contaba ya con cuatro o cinco casas de espectáculos construidas según el modelo del Teatro de Burbage.

Este, a su vez, se inspiraba en las posadas o mesones, instalaciones que, hasta entonces, hacían las veces de salas de espectáculos. Rectangulares, los mesones europeos parecían kanes orientales, con su patio en el centro al que daban las galerías de los pisos superiores e incluso sus cuadras. Una parte del patio servía como escenario; la restante era ocupada por espectadores que permanecían de pie. Pero el conjunto no dejaba, aun durante las representaciones, de cumplir sus primitivas funciones: criados y huéspedes atravesaban libremente el patio deteniéndose a veces para mirar, y a veces llegando a intercambiar improvisadas frases con los actores.

Burbage partió de esa estructura, pero dándole una forma circular, a semejanza de un teatro antiguo. Perfeccionó también los escenarios, para poder contar con varios niveles de actuación. Además del escenario mismo, abrió "bocas" en el tablado para la aparición de demonios o espectros.

En la parte superior agregó una galería para simular balcones o torres de castillos, y también un pequeño palco para los músicos. Sobre todo ese conjunto se ubicaban las piezas en las que los actores se preparaban para entrar en escena y en las que se guardaban los ropajes y elementos de utilería.

Por medio de mecanismos simples, se podían producir los efectos que entusiasmaban al público isabelino: temporales, vapores infernales, sones celestiales. Los actores se veían obligados a ser muy versátiles: debían representar los papeles femeninos de la obra —todavía prácticamente no había actrices—, interpretar varios personajes diferentes en una misma representación, saber improvisar y tener desenvoltura  para pasar fácilmente de lo trágico a lo cómico. Shakespeare podía asistir a las funciones y aprendía. Hasta que, tras insistentes pedidos, logró que Burgabe le diera una oportunidad. Se desempeñó bien como actor, y termine ser contratado por el director del teatro. Con el tiempo, llegó a ser su amigo y colaborador.

Las comedias amorosas de Shakespeare
Durante la primera mitad de su carrera, Shakespeare destaca sobre todo como autor de comedias. Una de las más famosas es El mercader de Venecia (1596), en la que, como es habitual en los escritores isabelinos, se mezclan dos historias, procedimiento de efectos muy positivos.

Una es la historia de Porcia, joven que tiene que elegir entre varios pretendientes. La declaración del amor de Porcia hacia Bassanio, que codicia su fortuna, es deliciosa. Shakespeare plantea aquí el problema de la elección de valores reales. El segundo tema es el del malvado usurero Shylock.

A vuestro gusto y La duodécima noche (o Noche de Epifanía) son, sin duda, las más hermosas comedias de amor escritas en inglés. Ambas versan sobre los obstáculos que mantienen alejados al héroe y a la heroína. Los disfraces y la falsa identidad desempeñan un papel importante en la trama: la protagonista se disfraza de muchacho, con lo que el galán no puede explicarse la atracción misteriosa que siente por el "chico". Como en el teatro isabelino los papeles femeninos los interpretaban muchachos, resultaba muy sencillo y apropiado emplear este recurso.

Aparte de las comedias, Shakespeare escribió también en esta primera etapa diversas obras sobre la historia inglesa. Las consideró probablemente como tragedias sobre la pesada carga de la corona y la difícil situación del rey, en quien recaen todas las responsabilidades del reino. (Imagen derecha: Retrato de Shakespeare)

El gran tema de estas obras históricas es el de los horrores de las guerras civiles. A través de ellas se manifiesta su fe en la necesidad de un gobierno fuerte que evite la anarquía, una postura política conservadora, que los monarcas de la casa Tudor aceptaban de muy buen grado. Pero en las manos de Shakespeare, esta actitud era algo que mero conformismo, ya que aparece rodeada de implicaciones emocionales y filosóficas muy profundas.

Fuente Consultada:
Revista Enciclopedia El Árbol de la Sabiduría Fasc. N°35 Shakespeare y el Teatro Inglés

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