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(Stratford-upon-Avon,
abril 15ó4 - ibí., 23 de abril de 1010)
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Dramaturgo y poeta inglés. Durante la segunda
mitad del reinado de Isabel I (1558-1003) asiste Inglaterra
al auge de su literatura, y particularmente de su teatro. Por encima de cualquier otro autor,
ocupando un lugar de máxima importancia en la Historia de la Literatura inglesa
y universal, se encuentra William Shakespeare.
Nació en el seno de una familia humilde. Aunque de noble estirpe, su padre
trabajó la mayor parte de su vida como carnicero, lo que no quitó que conservara
el blasón familiar: un brazo empuñando una lanza. William trabajó en el
matadero-carnicería desde muy joven, dedicándose con interés, al mismo tiempo, a
la lectura. A los diecisiete años compuso su primera cuarteta. Según asegura
Víctor Hugo, esa misma noche conoció en una reunión de jóvenes amigos a Ana
Hathaway, ocho años mayor que él, con la que se casaría poco después.
En 1583, nacería su hija Susan y en 1585, sus gemelos, Judith y Hamnet. Abandonó
después a su familia y marchó de su población natal. Nunca más volvería a saber
de su esposa.
Trabajó como maestro de escuela, como escribiente de un procurador y hasta fue
cazador furtivo. Detenido por esta actividad, encarcelado y
procesado, tuvo que
huir a Londres, donde su primera ocupación fue la de cuidar caballos a las
puertas de los teatros. Poco después consiguió el empleo de traspunte en el
teatro Black-Friars, el más concurrido de Londres. En 1587 pasó de apuntador a
las tablas como comparsa y posteriormente como cómico. Siendo actor, comenzó a
frecuentar algunas tabernas donde pudo relaciónarse con autores de cierta fama.
Conoció a Decker, a Symon Forman y a sir Walter Raleigh, entre otros.
Paralelamente, Shakespeare no había dejado de cultivar sus lecturas, entre las
que destacaba la de Montaigne.
En 1589 escribió su primera obra dramática, «Pericles», y dos años después, «El
rey Enrique VI». Su teatro no supuso una innovación, pero sí la conclusión de
los esbozos que ya habían sido iniciados por anteriores autores; la conclusión
genial y definitiva de un tipo de dramaturgia que apenas comenzaba a aflorar. La
mezcla de elementos cómicos y trágicos, la utilización del verso blanco, la
conjunción de la prosa y las formas poéticas de una misma obra y tantos otros
factores literarios que escandalizaron a los espectadores de incuestionable
sabiduría artística e insuperable cultura clásica, habían sido ya preludiados
por autores como Richard Edwardes. Pero Shakespeare fue quien los perfecciónó y
asumió en profundidad para darles un sentido plenamente innovador, casi
revoluciónario, e indudablemente magistral.
En 1593, escribe «La fiera domada»; en 1595, «Timón de Atenas»; en 159ó, compuso
«Macbeth», «Cimbelino» (1597); en 1598, «Los dos hidalgos de Verona», «Bien está
lo que bien acaba», «Sueño de una noche de veraño», «El mercader de Venecia»,
etc. En 1599, «Romeo y Julieta». En 1ó02, concluyó «Otelo» y, un año después»,
«Hamlet». «Julio César», en 1ó04; «El rey Lear», en 1ó07; «Antonio y Cleopatra»,
en 1ó10 y, en 1ó11, «Enrique VIII», «Cuento de invierno» y «La tempestad».
Sus obras no siempre se representaron inmediatamente después de componerlas. Los
estrenos se preparaban, sin embargo, rápidamente, ensayando sobre el manuscrito
por falta de tiempo para hacer copias. Ello ha ocasiónado la pérdida de
prácticamente todos los originales.
En 1ó07, el rey le concedió la dirección y explotación del Black-Friars, asó
como una participación en las ganancias del Globe Theatre, el más importante de
Londres. Pese a todo, el censor Chambelan no dejó de causar problemas a
Shakespeare. Prohibió la publicación de sus obras y dificultó algunos de sus
estrenos. A pesar de todo, el teatro de Shakespeare no dejó de guardar una carga
satírica y crítica contra algunos aspectos de la sociedad de su tiempo.
En 1ó13, decidió retirarse a su casa de Stratford-on-Avon. Su situación
económica había empeorado y se vio obligado a hipotecar; pese a todo, a partir
de este año vivió hasta su muerte en su New-Place, retirado por completo de su
actividad literaria.
A su muerte su obra cayó en el olvido. En el siglo XVIII algunos autores hacen
aparecer obras del gran dramaturgo, apropiándose de ellas y, hacia 1728,
Voltaire llevó a Francia el legado de Shakespeare sólo para que sirviera de
burla. Finalmente, Garrick rescató en Inglaterra al gran genio, con lo que se
inició su revalorización.
Hamlet, una de sus obras más
importantes
Decir Hamlet es decir Shakespeare. Sin
duda es su obra teatral mas conocida, la pieza que alberga una de los pasajes
mas celebres de las letras universales. El “ser o no ser” con que arranca el
monologo pronunciado por el espíritu atormentado del príncipe Hamlet de
Dinamarca, simboliza mejor que ninguna otra circunstancia la esencia de lo que
se denomina “shakesperiano”.
Dudas trágicas
Shakespeare escribió Hamlet entre 1600
y 16001. Al parecer, el dramaturgo se baso en una obra anterior de Thomas Kid.
Pero el Hamlet de Kid –el cual no se ha conservado- en un texto dramático
sobre las querellas dinastías en l Dinamarca del periodo medieval.Shakespeare,
en cambio, no se basa tanto en la trama histórica, sino que apunta a la tragedia
personal que vive el joven Hamlet.
Acosado por las dudas y por el descubrimiento
de una realidad atroz, Hamlet es la viva estampa de quienes se enfrentan con la
propia experiencia de la vida, que puede resultar amarga. El encuentro con el
espectro de su padre –un difunto rey de Dinamarca- revela a Hamlet una cruda
realidad. Su tío Claudio había asesinado al monarca para usurpar el trono y
para poder casarse con la reina Gertrudis, madre de Hamlet.
Pesimismo
Esa verdad obnubila el entendimiento del
príncipe. Hamlet cae en el pesimismo al considerar que la maldad y la mentira
son la guía de todas las actitudes morales. Se trata de un pesimismo
desgarrado, demoledor, que no hace distinciones entre lo puro y lo corrupto, y
que ejerce en el príncipe un paulatino proceso de degradación moral que culmina
en la tragedia del último acto de la obra de Shakespeare.
El monologo
El monologo de Hamlet esta en la Escena I del
Acto III. Aquí se transcribe un fragmento: “Ser o no ser: esta es la cuestión
(…) morir, dormir, nada más y, con un sueño, decir que acabamos el sufrimiento
del corazón y los mil golpes naturales que son herencia de la carne. Esa es una
consumación piadosamente deseable: morir, dormir, quizás soñar”.
CRONOLOGÍA:
26-4-1564: William Shakespeare, bautizado en
Stratford-upon-Avon.
1582: Se casa con Ann Hathaway, ocho años mayor que el.
1583: Nace su primera hija, a la que llaman Susan.
1585: La pareja tiene dos mellizos, Judith y Hamnet.
1587: Shakespeare se traslada, sin su familia, a Londres.
1590: Estreno anónimo de Enrique VI (primera parte).
1592: Escribe dos grandes obras: Tito
Andronico y Ricardo III.
1593: Los teatros londinenses son cerrados debido a la peste.
Escribe La fierecilla domada y La comedia de errores.
1594: Es autor y coempresario de una compañía de teatro.
1595: Escribe Romeo y Julieta. Publica La violación de
Lucrecia.
1596: .Muere su hijo Hamnet. Redacta El
mercader de Venecia.
1597: Compra su casa de New Place, en su ciudad natal.
1598: Sale, con su nombre, Trabajos de amor perdidos.
Concluye Mucho ruido por nada y Enrique VI.
1599: Se encarga del teatro The Globe. Escribe
Julio Cesar.
1600: Termina su Hamlet. Su padre muere al año
siguiente.
1602: Escribe las obras Otelo y Bien
esta lo que bien acaba.
1603: Muere la reina Isabel I. Hamlet obtiene gran éxito.
1605: Escribe las magistrales El rey
Lear y Macbeth.
1606-1609: Redacta Antonio y Cleopatra,
Coriolano, Sonetos y Cimbelino.
1610: Se retira a su ciudad. Escribe
Cuento de Invierno.
1611: Termina La tempestad. Se desentiende de su legado.
23-4-1616: Muere en Stratford-upon-Avon, a los 52 años.
SIGLO XXI: EL ESPECTÁCULO DEBE
CONTINUAR
SHAKESPEARE ALZO EL TELÓN DE las miserias
y de las grandezas del ser humano. Retrató magistralmente lo bello y lo feo, lo
bondadoso y lo malvado, lo grotesco y lo dulce. En suma, el “ser o no ser”.
Semejante destreza literaria no podía pasar
inadvertida. El paso de los siglos llevo a la obra del poeta a las cimas mas
altas de la literatura.
Shakespeare fue un gran precursor de la escena
moderna. Supero el teatro medieval –lleno de misterios teológicos- y desnudo el
alma verdadera del hombre para que los espectadores pudieran solazarse u
horrorizarse con ella.
LA GRANDEZA DE UNA OBRA
Elevado por la crítica a la condición de
clásico literario, shakespeare constituye una fuente constante de inspiración
artística. Durante el siglo XIX sus obras fueron representadas una y otra vez.
Actualmente, “lo shakesperiano” constituye un
banco de experiencia formidable para el teatro de vanguardia. Hamlet
lleva la delantera. Ni siquiera con la muerte, en mayo de 2000, de sir John
Gielgud –el autor británico que logro en 1930 llevar de forma pura y exitosa la
soledad la soledad del príncipe danés al teatro comercial-, se acabo el
legendario “ser o no ser”.
En tanto, las adaptaciones de las obras del
ingles al cine tampoco parecen tener fin. El pleno siglo XX, Orson Welles
llevo al cine a Otelo (1952) y Franco Zefirelli, a Romeo y Julieta
(1968). Por su parte, el actor y director británico Kenneth Branagh –un
shakesperiano confeso- realizo algunas versiones notables, entre las que no
podían faltar Otelo (1995) y Hamlet (1996). Otro filme, Shakespeare
apasionado (1998) –que trata sobre el estreno de Romeo y Julieta- fue
premiado con siete Oscar de la Academia de Hollywood.
Las piezas de Shakespeare siguen
representándose en escenarios de todo el mundo. Abajo, escenas del acto primero
de la obra Enrique VI,
protagonizada por una compañía de teatro contemporáneo en 1991.
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