LA
CULTURA: Ya hemos dicho que durante el
Siglo de Pericles
se produjo un gran desarrollo cultural en Atenas y en general en toda la Hélade,
que puede apreciarse a través de las distintas manifestaciones de las artes, las
letras y las ciencias. Pocas veces en la historia de la humanidad, tuvo lugar en
el lapso de un siglo, un movimiento cultural de tan vastas proyecciones, y de
consecuencias tan profundas y perdurables.
LAS ARTES:
En el campo de las artes, a los griegos se les debe, ante todo humanización de
la concepción y luego el maravilloso sentido de armonía y de la proporción, como
no se encuentra en otro pueblo alguno de la antigüedad.
Si bien
tomaron elementos de las civilizaciones orientales que lo precedieron, mal
podría decirse que fueron meros imitadores, porque en toda su obra se pone en
evidencia un espíritu creativo.
En
arquitectura, las principales manifestaciones las encontramos en la Acrópolis de
Atenas que, en su conjunto, constituye hoy un inmenso museo arquitectónico.
Entre ellas se destacan: el
Partenón, erigido los arquitectos Ictino y Calícrates, en el año
432 a.C., al cual ya hemos hecho referencia, dedicado a la diosa Atenea, que es
la obra hermosa que se conserva de la antigüedad; el Erecteón, dedicado héroe
mitológico Erecteo, cuyo pórtico está adornado con con seis columnas en forma de
estatuas de doncellas, las cariátides. En estas construcciones no
emplearon el arco ni la bóveda, sino exclusivamente líneas rectas, que le dan un
tono de estricta sobriedad al conjunto.

Vista Actual
del Acrópolis
En el siglo V
a.C. se construyeron en Atenas algunos de los más finos ejemplos de la
arquitectura griega clásica. El desarrollo de la arquitectura ateniense fue
estimulado por el ambicioso programa de reconstrucción financiado por el tesoro
de la Liga Delia y se instituyó casi medio siglo después de que los persas
destruyeran Atenas en las guerras persas. Se erigieron nuevos edificios en el
ágora, pero tuvo especial importancia una serie de construcciones que comenzaron
en la Acrópolis, en el año 448 a. de C., una monumental puerta de entrada, un
templo dedicado a Atenea Niké (dadora de la victoria) y el Erecteo, (imagen
abajo) un templo de múltiples niveles. Estos templos se construyeron en honor a
los dioses y héroes que protegían Atenas.

La
edificación más importante, considerada como el más grande ejemplo de los
templos griegos clásicos, fue el Partenón, construido entre los años 447 y 432
a. de C. Los maestros constructores lctino y Calícrates dirigieron la
construcción de este templo, el cual se consagró a Atenas, la diosa patrona de
la ciudad. El Partenón tipifica los principios de la arquitectura clásica: la
búsqueda de la armonía, a claridad y la liberación de lo superfluo. Las partes
individuales del templo se construyeron de acuerdo con ciertas proporciones
matemáticas que igualmente se encuentran en determinados fenómenos naturales. La
preocupación de los arquitectos por las leyes de la proporción se asemeja al
intento de los filósofos griegos por comprender las leyes de la naturales.

LOS
ESTILOS ARQUITECTÓNICOS GRIEGOS:
(puede ampliar)
La bóveda y
el arco fueron una invención asiática. Grecia no conoció ni una ni otro, a pesar
de lo cual supo construir utilizando en sus edificios únicamente líneas rectas.
A lo largo de la historia de Grecia se manifiestan tres órdenes o estilos
arquitectónicos: dórico, jónico y corintio, denominados así por las comarcas
griegas donde se desarrollaron (Doria, las islas Jónicas y Corinto).
Los griegos
de Asia modificaron el estilo dórico y crearon el jónico, más refinado y
esbelto. La columna descansa en un basamento, y así como la dórica es más ancha
por la parte inferior que por el capitel, la jónica es sensiblemente igual, o la
des. proporción casi no es perceptible. Aparece el capitel formado por dos
volutas o espirales.
Cuando los
romanos invadieron Grecia se extendió otro nuevo estilo llamado corintio. Los
capiteles de este orden son una mezcla del paralelepípedo dórico, las volutas
jónicas y numerosas hojas de acanto que dieron lugar a capiteles más altos que
anchos y ricamente adornados. En algunas ocasiones las columnas fueron
sustituidas por estatuas y originaron las cariátides.
Por lo tanto
para la
construcción de los edificios, los griegos utilizaban tres tipos de columnas,
correspondientes a estilos diferentes, cuyas características fueron las
siguientes:
a) Dórico:
Las columnas carecen de base, el fuste es acanalado
y se ensancha en su parte media; y el capitel está compuesto de una moldura
redonda sobre la cual se encuentra un tablero cuadrado.
b) Jónico:
Las columnas son más delgadas y más altas, con
base, fuste acanalado y capitel en forma de espiral con dos volutas que se
enroscan hacia abajo.
c)
Corintio: Las columnas también tienen base y
fuste estriado, con capitel en forma de hojas de acanto estilizadas.

En escultura
los griegos fueron admirables por la refinada representación de la figura
humana, resultante de un prolijo estudio de la anatomía. Además se destaca la
notable captación del movimiento. Las estatuas fueron primero talladas en
madera, luego ejecutadas en bronce y por último esculpidas en mármol.
Entre los
principales escultores merecen citarse: Mirón, inolvidable creador del
Discóbolo; Fidias, considerado el más importante, que fue autor de la estatua de
Atenea, ya mencionada, del friso del Partenón y de la figura de Zeus en el
bosque sagrado de Efis; y Policleto, recordado por la perfección alcanzada en
las proporciones, de la que son una muestra las estatuas de la Amazona y el
Doríforo.
En cuanto a
la pintura son escasos los testimonios que se conservan, aun cuando existen
precisas referencias de las ejecutadas en los templos de Atenas y Platea.
Se recuerdan
los nombres de pintores como Polignoto, Zeuxis y Parnesio.
En cambio,
son numerosos los restos de cerámica, en forma de magníficas ánforas y vasos
modelados con arcilla y decorados con escenas de la vida cotidiana y de la
mitología. Se destaca en ellos la sobriedad en el dibujo y el buen gusto en el
color.