El Éxodo Oriental:
Artigas repudió el armisticio firmado
entre Elío (imagen abajo) y Buenos Aires
abandonando la Banda Oriental. En tales condiciones, se hacía ineludible la
retirada de las milicias orientales, inferiores en cantidad y en armamento a las
fuerzas españolas. Pocos días antes, frente a tales perspectivas, Artigas había
sido designado Jefe de los Orientales, en una reunión realizada en la Chacra de
la Paraguaya. Pero, al igual que ocurriera poco antes al haber acatado Artigas
la orden de Buenos Aires de levantar el Sitio de Montevideo, la gran cantidad de
familias que acompañaban al ejército se plegó a ese desplazamiento.
"....llegaban familias huyendo
de la persecución española a colocarse bajo su protección y a ofrecerse para
luchar contra los españoles y los portugueses, que habían comenzado a penetrar
desde el norte de la Banda Oriental por pedido de Elío. Mil carretas y unas 16
mil personas, hombres, mujeres y niños, con sus pocos ganados y pertenencias,
cruzaron el río Uruguay y se instalaron en Ayui, cerca de la actual Concordia
(Entre Ríos) preparados para continuar la lucha. Era el famoso éxodo del pueblo
oriental." Fuente: El
Historiador de Felipe Pigna
El
éxodo comenzó el 23 de octubre de 1811, y luego
de varios días de penosa marcha y llegados a Salto, dispuso Artigas el 14 de
diciembre efectuar un relevamiento de las personas que integraban la columna,
dando lugar al histórico documento conocido como Padrón de las Familias
Orientales, en el cual aparecen 6.000 hombres como integrantes del ejército, más
4.435 civiles y 846 carruajes. En ese registro aparecen los apellidos de muchas
familias patricias y muchos importantes personajes de nuestra historia;
incluyendo el propio padre y dos hermanas de Artigas, la madre del Gral. Juan
Antonio Lavalleja, y los padres de Fructuoso Rivera. Es probable que el número
total de personas alcanzara a 10.000.

Segundo Sitio a Montevideo: Mientras tanto Sarratea fue enviado por Buenos Aires para poner fin a la actitud
separatista de Montevideo que se fortalecía con ayuda externa. Instaló su
campamento en las cercanías del de Artigas (arroyo de la China). La relación
entre ambos jefes no eran buenas y se deteri
oraron aún más por las acciones del
porteño que obstaculizaba a Artigas.
Sarratea decidió poner sitio nuevamente a Montevideo. Esta medida resultó
nuevamente ineficaz porque esta plaza recibía pertrechos de guerra y alimentos
por agua.
Las tropas porteñas entonces se amotinaron desconociendo a Sarratea
por lo que se nombró en su reemplazo a José Rondeau. Este jefe contó con el
apoyo de Artigas que se puso a sus órdenes y reforzó el cerco de Montevideo con
5.000 hombres. Rondeau, que era el jefe
de las operaciones terrestres del sitio, es enviado al norte en reemplazo de
Belgrano. Nombran en su lugar a Carlos María de Alvear que con 1.000 hombres
refuerza el cerco sobre Montevideo. El 17 de mayo de 1814 inició las tratativas
para la rendición con el jefe español Vigodet, que capituló el 23 de junio de
1814 y el 25 de junio lo hacía el comandante de la escuadra Romarete.
Artigas y el Litoral:
Luego
de la derrota de los realistas en Montevideo, en junio de 1814, Artigas exigió a
Alvear —jefe del ejército sitiador porteño— que la ciudad fuese devuelta a los
revolucionarios orientales. Las hostilidades entre sus tropas y las porteñas
culminaron con el retiro de estas últimas y la afirmación de la autonomía de la
Banda Oriental con respecto al gobierno central. Las bases materiales necesarias
para garantizar esa autonomía fueron la apertura de puertos propios y la
implementación de una política aduanera, que favoreciera el desarrollo del
comercio directo con el exterior. Esta política económica profundizó la
enemistad con Buenos Aires.
Coherente con el programa enunciado en las instrucciones que había impartido a
los diputados orientales enviados a la Asamblea de 1813 y bajo la premisa de que
“los más infelices serán los más privilegiados”, Artigas adoptó una serie de
medidas tendientes a democratizar la sociedad. Por ejemplo, la abolición de la
esclavitud y la distribución más equitativa
de la tierra, con el objeto de fomentar su poblamiento. También estableció
ciertas restricciones al reclutamiento, en la milicia, de hombres necesarios
para la producción. Con estas medidas intentaba reorganizar la economía rural
—fundamentalmente ganadera—, afectada por la guerra. Así, mientras mejoraba las
condiciones de vida de los sectores populares sobre los que se apoyaba el
movimiento artiguista, buscaba también la colaboración de la elite montevideana,
representada en el Cabildo de Montevideo.
La
influencia de Artigas, que ya pesaba sobre la Banda Oriental y sobre la
población indígena de las Misiones, se extendió al resto del litoral
rioplatense. Sectores dirigentes de. Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe lo
apoyaron y, de este modo, manifestaron su disidencia con el gobierno central, en
1815 a cargo de Alvear. La región, tradicionalmente subordinada a Buenos Aires,
intentaba así librarse de su control político y económico, como también de los
sacrificios que le imponía la guerra.
Las
provincias litorales veían en su alianza con Artigas en la Unión de Pueblos
Libres y en el nuevo ordenamiento del comercio regional, orientado hacia
Montevideo, una alternativa favorable a sus intereses locales.
Este
agrupamiento litoral con Artigas y la Banda Oriental constituía un serio desafío
a la hegemonía del gobierno central y a los intereses económicos de Buenos
Aires, más aún cuando el movimiento artíguista comenzaba a extenderse a otras
ciudades, como Córdoba, donde el resentimiento hacia la capital era creciente.
Para
subordinar a las provincias rebeldes y quebrar su alianza con Artigas, el
gobierno central recurrió a la fuerza militar. Sin embargo, la represión de la
insurrección en Santa Fe fracasó cuando los jefes del ejército porteño a cargo
de Álvarez Thomas, enviado por Alvear, se sublevaron en Fontezuelas, en abril de
1815. Alvear tuvo que renunciar y fue reemplazado, en el Directorio, por Álvarez
Thomas, quien envió una nueva expedición a fines de 1815.
Por
otra parte, la situación política en el Litoral era demasiado compleja. La
adhesión de esas provincias al artiguismo no fue ni uniforme ni estable. Con el
tiempo, en cada una de ellas surgieron rivalidades internas y manifestaciones
contrarias hacia la política de Artigas. Buenos Aires aprovechó esas
rivalidades, al mismo tiempo que alentó la nueva invasión portuguesa a la Banda
Oriental.
Esa
ocupación, que se inició en junio de 1816 —Montevideo se rindió en 1817—,
terminó quebrando el predominio artiguista sobre la Banda Oriental y,
finalmente, sobre el Litoral, región que continuó enfrentada al gobierno
directorial. La Banda Oriental fue anexada al Reino Unido de Portugal y Brasil
con el nombre de Provincia Cisplatina. En efecto, al mismo tiempo que se
debilitaba la resistencia de las fuerzas de Artigas ante el avance portugués
sobre todo el territorio oriental —avance que culminó con la derrota de Artigas
en Tacuarembó (enero de 1 820)—, se deterioraba su alianza con las provincias
litorales. Allí, los dirigentes que emergieron de la movilización militar, como
Francisco Ramírez, en Entre Ríos, y Estanislao López, en Santa Fe, habían ido
adquiriendo mayor autonomía y el apoyo de las elites locales.
El
costo cada vez más alto de la contribución de las provincias litorales a la
guerra contra los portugueses y la urgencia por recomponer sus economías y
mercados alejaron a los caudillos litorales de la influencia de Artigas, a la
vez que se enfrentaban con el gobierno central. Las provincias de Entre Ríos y
Santa Fe, luego de deponer con sus tropas al gobierno directorial (Cepeda,
febrero de 1820), negociaron con Buenos Aires un tratado, que fue desautorizado
por Artigas. El gobernador de Entre Ríos, Ramírez —decidido a gobernar su
provincia sin limitaciones—, respondió a Artigas por su rechazo a la
negociación: "Qué especie
de poderes tiene V.S. de los pueblos federados para darles la ley a su antojo;
para introducir fuerza armada cuando no se le pide y para intervenir como
absoluto en sus menores operaciones internas?”
El creciente autonomismo de Entre Ríos culminó en un enfrentamiento
militar entre Ramírez y Artigas, quien finalmente debió refugiarse en Paraguay.
Ultimos días y el fracaso de su
objetivo:
No
pudo realizar sus proyectos. Los portugueses y brasileños atacaron de nuevo la
Banda Oriental y ocuparon Montevideo en 1817. Siguió la lucha en el campo. A
fines de 1819 el dirigente misionero Andrés Guazurary, el más fiel de sus
seguidores, fue asesinado por los brasileños. Artigas entendió que difícilmente
podría triunfar sobre enemigos tan fuertes como los portugueses, brasileños y
los “unitarios”. En estas condiciones, con el deseo de detener el derramamiento
de sangre, decide disolver sus tropas y refugiarse en Paraguay. El 5 de
septiembre de 1820 dejó su patria y su familia.
Uruguay se independizó en 1825. Artigas murió el 23 de septiembre de 1850, a los
86 años. Fue enterrado con modestia en el cementerio la Recoleta en
Asunción. Seis años después, a instancias del presidente Gabriel Antonio Pereira
sus restos fueron trasladados a Uruguay. El 17 de noviembre de 1856 se le dio
sepultura en el Panteón Nacional con la solemnidad correspondiente a los
servicios prestados a su país, luego de realizarse las exequias fúnebres en la
Iglesia Matriz.
INSTRUCCIONES DADAS A LOS
DIPUTADOS ORIENTALES PARA LA ASAMBLEA DE 1813
Artículo 1 Primeramente pedirá la
declaración de la independencia absoluta de estas Colonias, que ellas estén
absueltas de toda obligación de fidelidad a la Corona de España y familia de los
Borbones y que toda conexión política entre ellas y el Estado de la España es y
debe ser totalmente disuelta.
Articulo 2 No admitirá otro sistema que el
de confederación para el pacto recíproco con las provincias que forman nuestro
Estado.
Artículo 3 Promoverá la libertad civil y
religiosa en toda su extensión imaginable.
Artículo 4 Como el objeto y fin del Gobierno
debe ser conservar la igualdad, libertad y seguridad de los Ciudadanos y los
Pueblos, cada provincia formará su gobierno1 bajo esas bases, a más del Gobierno
Supremo de la Nación.
Artículo 5 Así éste como aquel se dividirán
en poder legislativo, ejecutivo y judicial.
Artículo 6 Estos tres resortes jamás podrán
estar unidos entre sí, y serán independientes en sus facultades.
Artículo 7 El Gobierno Supremo entenderá
solamente en los negocios generales del Estado. El resto es peculiar al Gobierno
de cada Provincia.
Artículo 8 El territorio que ocupan estos
Pueblos desde la costa oriental del Uruguay hasta la fortaleza de Santa Teresa
forman una sola Provincia, denominante la Provincia Oriental.
Articulo 11 Que esta Provincia retiene su
soberanía, libertad e independencia, todo poder, jurisdicción y derecho que no
es delegado expresamente por la confederación a las Provincias Unidas juntas en
Congreso.
Artículo 16 Que esta Provincia tendrá su
Constitución territorial; y que ella tiene el derecho de sancionar la general de
las Provincias Unidas, que forma la Asamblea Constituyente.
Artículo 17 Que esta Provincia tiene derecho
para levantar los Regimientos que necesite, nombrar los oficiales de Compañía,
reglar la Milicia de ella para seguridad de su libertad por lo que no podrá
violarse el derecho de los Pueblos para guardar y tener armas.
Artículo 19 Que precisa e indispensable sea
fuera de Buenos Aires, donde reside el sitio del Gobierno de las Provincias
Unidas.
José
Gervasio Artigas, delante de Montevideo, 13 de abril de 1813.