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Harry
K. Thaw (foto izq.) , heredero de una fortuna de 40 millones de
dólares, era, a los 35 años de edad, un hombre atolondrado y
excéntrico. En una oportunidad, en París, invitó a una fiesta a cien
actrices.
Gastaba el dinero a manos llenas. El
día en que mató, en un teatro, al célebre arquitecto Stanford
White se convirtió en protagonista de uno de los procesos más
controvertidos de la historia judicial norteamericana. Para muchas
personas en ese país sigue siendo "el caso forense del siglo".
El arquitecto Stanford Wlhite era un
profesional brillante y figura prominente en la alta sociedad
neoyorquina. Hombre de mundo y aficionado al arte, era rico y
famoso. Su asesino, hijo de un rey del ferrocarril, de Pittsburgh,
pasaba por ser una suerte de "playboy" internacional. Pasaba
largas temporadas en París.
Con frecuencia se le veía en compañía
de mujeres de moral liviana. Nacido en 1871, su vida había
transcurrido con todos los halagos de la fortuna. Por añadidura, era
niño mimado de su madre, quien le perdonaba todos sus despropósitos
y le ayudaba a salir de los embrollos en que se metía continuamente.

asado los treinta años, Harry K. Thaw
se enamoró de una actriz principiante, Evelyn Nesbit, quien
tenía 16 años cuando el millonario la conoció ella había
interpretado algunos papeles de poca monta en obras de Broadway.
Evelyn accedió a viajar a París con
Harry Thaw y su madre. Recorrieron gran parte de Europa y, por
último, el millonario le propuso matrimonio en la capital francesa.
Ella accedió y se convirtieron en
marido y mujer Poco después, Evelyn confesó que antes de casarse
había sido seducida en Nueva York por el arquitecto Stanford White.
Desde ese momento, Thaw se volvió taciturno. Poco después la pareja
regresaba a Norteamérica. EL 25 de junio de 1906 el arquitecto
asistía al estreno de una obra teatral en el Roof Garden de
Madison Square.
La sala estaba colmada por numerosas
personas de la aristocracia neoyorquina, entre las que se contaba el
arquitecto White. El drama se consumó en un instante. Harry Thaw se
acercó a Stanford Wlhite (foto abajo) y, sacando una pistola,
sin decir palabra gatilló tres veces. Dos de los proyectiles
hicieron blanco en la cabeza del arquitecto uno de ellos penetró
por la boca. Y el tercero en la espalda. La víctima cayó muerta al
pie de su butaca. Evelyn, horrorizada, gritó:
-Dios mío!, Qué has hecho?
-Para evitarle males mayores -contestó Thaw
tranquilamente.
Guardó
la pistola y se dirigió a la salida, acompañado por su esposa.
Ninguno de los presentes hizo nada por detenerlo. Pero en la puerta
un agente lo arrestó y le quitó el arma. En el cuartel policial,
Thaw confesó su delito.
Alegó, sin embargo, que existe una "ley
no escrita" por la cual un esposo norteamericano tiene derecho a
vengar la seducción de su esposa. En ningún momento pareció
preocupado.
Mientras esperaba el judo, exigió que
en la prisión se le sirviera champaña ¡francesa. Hubo consultas,
por último, un médico aseguró que el preso necesitaba media botella
de vino al día. Entretanto, toda la :familia Thaw se movilizó para
contratar los mejores abogados de la época para que se encargaran de
fa defensa. Uno de los defensores informó a la famillia, llanamente,
que, tal como se presentaban las cosas, no había ninguna posibilidad
de que el millonario escapara de la silla eléctrica. La única
alternativa era alegar demencia temporal. 1 1. A causa comenzó a
verse el 25 de junio de 1906.
El principal testigo de la defensa fue
Evelyn Nesbit, llamada a declarar, repitió su acusación contra el
arquitecto. Sostuvo que Stanford White había seducido a
numerosas jovencitas. En su elegante estudio daba fiestas Íntimas
que se convertían en verdaderas orgías. Como dato extravagante, en
el estudio existía un balancín de terciopelo en forma de
diván.
Por este motivo, el hecho fue llamado
en los periódicos sensacionalistas norteamericanos como el "caso
del balancín de terciopelo rojo". Los abogados de la defensa se
basaron en que Thaw había sido víctima de "aberración temporal". El
largo alegato señaló que el millonario, obsesionado por la seducción
de la mujer que ahora era su esposa Y convencido de que un marido
está en su derecho a vengar las ofensas, fue víctima de un furor
repentino al encontrarse impensadamente con el arquitecto en el
teatro y "no supo lo que hizo".
El fiscal de distrito, WiHiam Jerome,
ofreció una versión por completo distinta, La ley "no escrita"
y la demencia temporal son sólo invenciones, dijo. Se trata de
simples conceptos para salvar la vida de un millonario. -Lo que aquí
ha ocurrido dijo-, es la supresión cruel, delibera, maliciosa y
premedita de una vida humana.
En opinión del fiscal, en este juicio,
además del hecho criminal, había un problema de fondo: el valor de
la justicia, aplicado por igual, sin distinciones de dinero ni
influencia, a cualquier ciudadano. Se trataba de un amplio dilema de
protección de la sociedad y de equidad en su sentido más estricto.
Mientras se celebraba el juicio, la conmoción era enorme. La opinión
pública, en general, condenaba al millonario, pero una parte de la
prensa realizó una campaña sostenida en su favor. Varios
historiadores del caso culpan a la poderosa familia de haber
influido en diversos periódicos para que tomaran la defensa del
asesino.
En mayo de 1907 se reunió el jurado,
pero no pudo ponerse de acuerdo al cabo de dos días de
deliberaciones. Se ordenó un nuevo juicio, el que se inició en enero
de 1908. Durante todo este tiempo, el caso de la joven del
balancín de terciopelo rojo no desapareció de los titulares.
En Broadway se estrenó una obra
teatral basada en este suceso policial, la cual mostraba una
sospechosa parcialidad en favor de Thaw. Más adelante, el mismo
proceso dio origen a una película de Hollywood. Y a un libro
muy difundido. En el nuevo juicio, los abogados de l1haw alegaron
derechamente insanidad.
Un Informe psiquiátrico pedido por el
tribunal, después de una larga prueba médica, concluyó señalando que
el millonario era un maníaco depresivo. De esta manera se
explicarían los celos patológicos del hombre, que presuntamente
consideraba como su deber matar a quien había sido amante de su
esposa cuando ella era soltera. Testificó también el médico de la
familia Thaw, quien aseguró que entre los antepasados de Thaw había
una antigua historia de desequilibrio mental. Finalmente, el jurado
pronunció un veredicto de "no culpable".
Al recibir el anuncio, el acusado
alcanzó a sonreír ligeramente. Pero en seguida tomó la palabra el
juez Dowling: "-El inculpado -dijo-, y así se ha
probado durante este juicio, es una persona con sus facultades
mentales perturbadas. Nadie puede decir si el arrebato que lo hizo
poner fin a la vida del arquitecto Stanford White no se repetirá en
el futuro. Debe pues, ser considerado como un demente peligroso para
la sociedad. Debe ser recluido en un establecimiento adecuado".
Harry Thaw fue llevado a un hospital
psiquiátrico de Nueva York, bajo vigilancia. Los abogados iniciaron
una larga batalla legal para conseguir su libertad. En total, el
caso Thaw dio lugar a siete procesos, uno tras otro, En todos los
casos, excepto en el último, el veredicto le fue desfavorable, Por
último, en agosto de 1913, Harry Thaw se escapó del establecimiento
donde estaba recluido y atravesó la frontera basta Canadá.
Posteriormente se comprobó que hubo
negligencia en la vigilancia y una ostensible tardanza en iniciar la
persecución, En la misma frontera, Thaw fue reconocido por un
Sheriff, quien, sin embargo, no pudo retenerlo, porque no logro
obtener un mandato legal a tiempo.
El Estado de Nueva York pidió la
extradición de Thaw a los tribunales canadienses. Después de otra
,batalla, Thaw fue expulsado del Canadá Y puesto en la frontera.
Ingresó al Estado de Nueva Hampshire , donde prácticamente
quedó a salvo, puesto que la insanidad no es causal de extradición
entre los Estados norteamericanos.
En Nueva Hampshire los abogados de
Thaw pidieron a un tribunal que declarara que el asesino era una
persona cuerda. En junio de 1915 la corte señaló que el millonario
era un individuo en perfecto uso de sus facultades mentales y lo
dejó en libertad.
Hubo, allí, un,último intento de la
justicia de Nueva York para trasladado a ese Estado, pero el recurso
fue desechado, Harry Thaw vivió basta los 68 años de edad. Falleció
en 1939, olvidado por el pú1blico. El caso, sin embargo, sigue
siendo analizado en el foro, y es considerado como un hecho clásico
en que se supone que los recursos del dinero lograron torcer el
recto curso de la justicia. |