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Entre septiembre y noviembre de 1888 un asesino mató y mutiló salvajemente a
cinco prostitutas en el empobrecido East End londinense. De identidad
desconocida, la prensa lo convirtió en una leyenda que aun continua. Jack El
Destripador, no fue el primer asesino en serie de la historia, pero sin
dudas fue el primero en alcanzar unos niveles de semejante fama mundial ,en
donde diarios de lugares tan alejados como México, y Nueva Zelanda, hablaban de
sus crímenes.
¿Porque tanta fascinación?. Resulta difícil decir que ha sido, pero muchos
coinciden en que el nombre ha creado el inicio de toda esta polémica e
intrigante historia que lleva mas de un siglo de antigüedad. Para otros fue los
detalles escabrosos, ampliamente difundidos por periódicos, acerca de como
atacaba y descuartizaba a sus víctimas, mutilando y arrancando sus órganos
"íntimos".
¿Fue Jack el Destripdor una mujer?
Ya en tiempos de los asesinatos de Whitechapel, sobre todo tras la carnicería
hecha a Mary Kelly, se oyó hablar entre la policía de que Jack el Destripador
podía ser una mujer. El testimonio de una vecina llamada Caroline Maxwell, que
no fue incluido en ningún informe, resulte) determinante para que el inspector
jefe Abberline se acercara a su colega Thomas Dutton diciéndole: "¿No crees
que este caso podría ser el de Jill la Destripadora
en vez de Jack el Destripador?".
En
1939, William Stewart escribió un libro con una nueva teoría basada en aquella
suposición policial. Según él, Jill era una mujer de mediana edad, especialista
en provocar abortos, que había sido denunciada a la policía por otra mujer a la
que ayudó a abortar. Aquella traición femenina, por la que pasó un tiempo entre
rejas, le hizo despertar un sentimiento de venganza contra las personas de su
propio sexo, especialmente prostitutas, que eran sus mejores dientas.
Stewart creyó que Jill se llamaba en realidad Mary Pearcy, ahorcada en 1890 por
haber acuchillado y degollado a la mujer de su amante y a su hijo. Medio siglo
antes, Arthur Conan Doyle, el célebre creador del investigador Sherlock Holmes,
también había advertido a la policía sobre la hipótesis de que el asesino de
Whitechapel podía ir vestido con ropa de mujer para evitar sospechas y así
escapar sin problemas. Adelantó incluso que se podía tratar de una comadrona, en
cuyo caso ni la existencia de manchas de sangre en sus ropas ni su presencia a
altas horas de la noche habrían resultado sospechosas.
¿Fue Jack el destripador, un primo de Virgia Woolf?
En su obra Cláreme: He was Jack theRipper?,
publicada en 1972 y dedicada a la vida del duque de Clarence, el novelista
Michael Harrison, cultor del género criminal y fantástico, puso a James Stephen
(1859-1892) en el ojo del huracán. El duque no era otro que el príncipe Albert
Víctor, nieto de la reina Victoria, heredero de la corona. Por su parte, Stephen
fue un brillante historiador, periodista y poeta, educado en Eaton y Cambridge,
y primo de la escritora Virgina Woolf, a quien se encargó la tutela de su alteza
en el verano de 1883.
Según Harrison, autor de pastiches de Sherlock Holmes y Auguste Dupin, el tutor
cayó enamorado del príncipe, pero este prefería andar con prostitutas, lo que
provocó un ataque de celos y la transformación de Stephen en el Destripador.
Harrison basó su teoría en la similitud entre la letra de Stephen y la de la
carta Desde el infierno, considerada durante tiempo la más auténtica de las
misivas del Destripador.
¿Influyó la Luna en los crímenes?
En agosto de 1895, durante un congreso de medicina forense celebrado en Nueva
York, el reputado alienista -nombre que recibían los psiquiatras antes de la
consagración de esta disciplina médica- británico Lyttleton Stewart Forbes
Winslow postuló la teoría de la influencia de la Luna como el agente que impulsó
a Jack el Destripador a cometer los asesinatos. Explicó que estos habían
ocurrido mientras el satélite atravesaba las fases de luna nueva o de cuarto
menguante. Además, aventuró que el asesino debía ser un aplicado estudiante de
medicina, miembro de una respetable familia, delgado, de tez pálida, cabellos
claros, ojos azules y de aspecto irreprochable. Forbes añadió también un retrato
psicológico.
Se
trataría de un joven desorientado, de dogmáticas creencias religiosas -que
asistía puntualmente a los oficios matinales de la catedral de San Pablo-,
persuadido de estar llamado a cumplir una misión aniquiladora, que obedecía a un
programa de moralización y saneamiento social encargado por Dios y que le
impulsaba a cometer las masacres en los cuerpos de las prostitutas.
¿Hubo Más de un Asesino?
Esta es una hipótesis que, aunque poco probable, no se ha descartado. De hecho,
aunque se adjudican a Jack por lo menos cinco de los once asesinatos que se
registraron en el East End entre 1888 y 1891, ni los propios "destripólogos" se
ponen de acuerdo en cuáles de ellos son realmente obra del más famoso asesino de
la historia .del Reino Unido. La inmensa mayoría acepta que de los cinco
asesinatos "canónicos" hay al menos tres que responden sin duda al modus
operandi de Jack el Destripador: Mary Ann Nichols, Annie Chapman y Catherine
Eddowes. Además, en la actualidad se tiende a incluir a Martha Tabram entre las
más que probables primeras víctimas del «monstruo de White-chapel».
Esta
indefinición ha permitido sugerir que la atroz secuencia de homicidios se debió
a una singular "epidemia" de imitadores, fomentada por el clima de histeria
suscitado por la prensa, que hizo circular interesadas versiones sobre la forma
en que se cometieron los asesinatos. Fuere como fuere, está probado que tras el
asesinato de Mary Kelly hubo otros homicidas que intentaron imitar las formas
del Destripador. No obstante, crímenes como el "doble evento" son difícilmente
atribuibles al hecho casual de que dos asesinos desconocidos entre sí
coincidieran en la misma noche para salir a matar a dos prostitutas. Pero...
¿Procedía el destripador de EE.UU.?
Sir Arthur Conan Doyle (1859-1930),
mundialmente famoso por sus historias del detective Sherlock Holmes, aconsejó a
la policía londinense que buscara a Jack el Destripador en Estados Unidos. Dijo
que había llegado a esta conclusión después de la lectura de la primera carta
enviada a la Central News Agency por el asesino, donde aparecían algunas
expresiones propias del inglés estadounidense. De hecho, el célebre escritor no
fue el único en sospechar de la pista estadounidense.
En
1993, el escritor y "destripólogo" Stewart Evans hizo pública una carta del
inspector jefe de la Policía Metropolitana de Londres John G. Little-child,
fechada en septiembre de 1913 y dirigida a George R. Sims, periodista, en la
que, al tiempo que revelaba la identidad del reportero que había escrito la
carta Querido Jefe, atribuida al asesino de Whi-techapel, admitía que Scot-land
Yard había sospechado de un curandero, aventurero y misógino estadounidense de
origen irlandés llamado Francis Tumblety, entre cuyas extravagantes costumbres
estaba la de coleccionar úteros de mujer.
La
sospecha debió ser fundamentada porque Scotland Yard envió a un experimentado
inspector, Walter Andrews, a Estados Unidos para pedir la extradición de
Tumblety, detenido en Nueva York. Las autoridades estadounidenses, sin embargo,
no satisficieron la petición británica al estimar que no había pruebas
suficientes que incriminaran al detenido con los asesinatos de Whitechapel.
¿El Asesino pudo haber sido un policía?
Nada menos que Frederick Abberline, inspector jefe de la Policía Metropolitana
en 1888, mereció ser considerado el Destripador por un «destripólogo» español,
José Luis Abad, especialista en grafología, en su libro Jack el Destripador, el
asesino más inteligente de la historia (2011).
Abberline, que se retiró en 1892 para acabar su carrera trabajando en la
delegación europea de la famosa agencia estadounidense de detectives Pinkerton,
tenía al clásico envenenador George Chapman, ejecutado en 1903, por principal
sospechoso. Pero Abad, en base a sus propios exámenes grafológicos, sostiene que
Abberline era el célebre asesino.
No
obstante, las sospechas de que Jack el Destripador fuera un policía también
recaen sobre otros agentes de la ley como el sargento Eugene Charles Bradshaw,
quien participó en todas las investigaciones de los asesinatos. Miembro de la
logia masónica Príncipe Leopoldo, que celebró asambleas las noches de los
asesinatos.
¿El cadaver de Miller´s Court era el de Mary Kelly?
De los cinco asesinatos canónicos de Jack
el Destripador, el que menos se ajusta al patrón de los anteriores es el de Mary
Kelly. La víctima no solo era mucho más joven que las otras cuatro
desafortunadas, sino también más alta y fuerte. El homicidio ocurrió en el
interior de una vivienda y no en la vía pública. Ni siquiera la influencia lunar
fue la misma, puesto que el 9 de noviembre de 1888 el astro avanzaba hacia el
cuarto creciente y no estaba en luna nueva o cuarto menguante como ocurrió con
los cuatro asesinatos precedentes. Además de los factores ambientales, tampoco
la biografía de Mary Kelly es precisa.
La
mayoría de los datos fueron suministrados a la policía por Joseph Barnett, el
hombre de 30 años que convivía con ella y que también nutrió la lista de
sospechosos. Por otra parte, las versiones de algunos testigos que dijeron verla
con vida sobre las ocho de la mañana del mismo día 9 de noviembre, contradijeron
los resultados forenses sobre la hora de su muerte. En definitiva, todos estos
datos equívocos han dado pie a varias teorías sobre si el cadáver desollado
encontrado en el número 13 de Miller's Court era realmente el de Kelly.
En
los últimos tiempos, y a tenor de algunas noticias sobre la negativa del
Ministerio del Interior británico a abrir los archivos sobre los informadores de
la policía durante los crímenes de Whitechapel, ha surgido la teoría de que Mary
Kelly podría ser una agente británica infiltrada en los bajos fondos para
recoger información sobre las actividades de los "Fenians", los temidos
radicales irlandeses que en 1887 intentaron asesinar a la reina Victoria con
motivo de los 50 años de su reinado.
¿Es
posible que Kelly fuera descubierta por los irlandeses y que los servicios
especiales de Scot-land Yard intentaran ponerla a salvo simulando un brutal
asesinato, solo atribuible a un anónimo asesino llamado Jack el Destripador? La
teoría puede parecer descabellada, pero tanto el asistente del comisionado,
Robert Anderson, como el inspector jefe John G. Littlechild y el inspector
Frederick Abberline, trabajaron en la división especial contra el terrorismo
irlandés. La desfiguración del rostro y el cadáver de Mary Kelly cobraría así
otro sentido, como lo tendría también la detallada descripción que George
Hutchinson, el amigo a quien la prostituta pidió dinero, hizo del presunto
asesino de Kelly.
Además, también se sabía que el propietario enviaría el día 9 a alguien a cobrar
los atrasos del alquiler y que descubriría el cadáver. Es posible que la
operación se dirigiera a proteger a Kelly del doctor Francis Tumblety, presunto
agente de los «Fenians» detenido apenas unos días antes por actos antinaturales
con otro hombre -¿una excusa para preparar la operación de protección con un
cadáver extraído de una morgue con el beneplácito de los forenses?-, quien tras
conocer el asesinato de la joven prostituta decidió huir a Francia. |