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PRIMER PERÍODO DE ROMA (754-510)— LOS REYES.
1.
Reinado de Rómulo: robo de las Sabinas: guerras con los
pueblos vecinos: muerte de Rómulo. Según la tradición,
después de la muerte (de Remo, quedó Rómulo único jefe de Roma, que
por entonces no era mas que una reunión de pobres cabañas. Dícese
que para aumentar la población, Rómulo ofreció asilo a los
vagabundos y gente de mal vivir de las naciones vecinas,
prometiéndoles su protección; y que no teniendo mujeres, Rómulo
invitó a una fiesta a los sabinos y a los pueblos comarcanos, y en
medio del espectáculo los romanos se apoderaron de las esposas y de
las hijas de sus vecinos, originándose de este hecho criminal una
guerra entre los sabinos y los romanos.

El rey sabino Tacio se dirigió contra los romanos, que
sorprendidos, aceptaron la batalla dentro de los muros de su ciudad;
y cuando los soldados de Rómulo se pronuncian en derrota,
intervienen las sabinas, separando a los combatientes, y
consiguiendo el restablecimiento de la paz, con la condición de que
los sabinos ocuparían la roca Tarpeya, nombrarían de su seno cien
senadores, y su rey Tacio compartiría el trono con Rómulo.
Cinco años después muere Tacio asesinado, quedando otra vez Rómulo
como único rey. Para ocupar la turbulenta población de Roma, dirige
sus armas contra los pueblos comarcanos, y aumentó tanto su poder,
que dejó de consultar al Senado; por lo que la nobleza le quitó la
vida durante la confusión producida por una gran tempestad, que
estalló mientras se celebraba la asamblea del pueblo. Los senadores,
sin embargo, extendieron la voz de que había sido arrebatado al
Olimpo, y que se le debía adorar con el nombre de Quirino.
A Rómulo se le atribuían las mas antiguas instituciones sociales de
Roma.
2.
Numa Pompilio: instituciones religiosas: A la muerte de
Rómulo los senadores intentaron suprimir la monarquía, turnando
ellos en el poder; pero los desórdenes que con este motivo se
originaron, hicieron necesario elegir un nuevo rey, ocupando el
trono el sabino Numa Pompilio, hombre sabio y virtuoso, poco
dado a las guerras y conquistas, que dotó Roma de instituciones
religiosas, favoreció la agricultura y las ocupaciones pacíficas,
contribuyendo eficazmente a modificar la rudeza de las costumbres
salvajes de los romanos.
La tradición atribuyó a Numa la creación de los sacerdotes Salios,
guardadores del escudo del dios Marte; de los Flámines que cuidaban
del culto, de los Augures y de las Vestales. Construyó el templo de
Vesta y el de Jano, que estuvo cerrado durante su reinado, porque la
paz no se alteró en su tiempo.
Numa corrigió el calendario de Rómulo, añadiendo los meses de Enero
y Febrero a los días fastos y nefastos: introdujo el culto de los
dioses Lares, guardadores de la familia, y del dios Término,
custodio de las propiedades. Para dar mas prestigio a estas
instituciones, decía habérselas comunicado la ninfa Egeria.
3. Tulo Hostilio: los Horacios y Los Curiacios:
su misión de Albalonga. Después del pacifico reinado de Numa, ocupó
el trono el latino Tulo Hostilio, en cuyo tiempo los romanos vuelven
a sus costumbres guerreras.
La lucha se entabló principalmente con los albanos, por las mutuas y
casi constantes querellas entre los habitantes de ambas ciudades:
para poner fin a esta guerra se concertó el combate de los tres
hermanos Horacios, romanos, con los tres Curiacios, albanos;
muriendo en la pelea estos últimos, y quedando vencedor uno solo de
los Horacios.
Como consecuencia, Albalonga fue destruida, su territorio
incorporado al romano, y los habitantes trasladados a Roma, donde
ocuparon con los etruscos el monte Celio, siendo algunos admitidos a
la ciudadanía, y aun al Senado: atribuyéndose también a este rey la
construcción de la Curia Hostilia ó palacio donde se reunían los
senadores.
4. Anco Marcio: A la muerte de
Tulo Hostilio, sucediole Anco Marcio, sabino, prudente, sabio y
religioso como su abuelo Numa, pero a la vez guerrero como su
antecesor.
En sus guerras con los pueblos comarcanos, derrotó a los sabinos y a
los etruscos, sometiendo varios pueblos del Lacio, cuyos habitantes
vinieron a establecerse en Roma, en el monte Aventino.
Construyó la prisión Mamertina, abierta en la roca debajo del Forum;
comenzó la explotación de las salinas de la costa; la construcción
del primer puente de madera (sublicio) sobre el Tíber, para
poner a Roma en comunicación con Etruria.
A este rey se debe también la fundación de Ostia en la
desembocadura del Tíber, sirviendo desde entonces de puerto a Roma.
Anco Marcio fundó la institución de los Feciales, destinados a
evitar las guerras con otros pueblos, pidiendo una satisfacción
pacífica de las ofensas recibidas; y autorizados para declararla,
valiéndose de lanza quiris que arrojaban al campo enemigo, si
a los 30 días no obtenían la debida satisfacción.
5. Dinastía etrusca: Tarquino el
antiguo: Después de los tres reyes sabinos, suceden otros tres
etruscos hasta la conclusión de la monarquía.
Tarquino, de origen griego, pero establecido en Etruria donde había
adquirido grandes riquezas, pasó a Roma, atrayéndose el favor
popular por su generosidad y por su ilustración; adquiriendo por
estos medios tal prestigio, que de tutor de los hijos de Anco
Marcio, a la muerte de éste, fue elevado al trono.
El reinado de Tarquino constituye el periodo más brillante de la
monarquía romana. Este rey introdujo en Roma las artes y la
civilización etrusca; construyo las murallas, la Cloaca Máxima, el
Forum romano, el Circo Máximo, y puso los cimientos del famoso
templo de Júpiter en el Capitolio, donde se habían de reunir las
divinidades de las tres razas de las que se componía Roma, y donde
mas adelante fueron acogidos los dioses de todos los pueblos. Tantas
y tan magnificas construcciones hicieron de Roma una gran población,
cuando antes de Tarquino no eran otra cosa que un conjunto de
miserables habitaciones.
No se olvidó Tarquino de extender la dominación de Roma por los
pueblos comarcanos. Derrotó sucesivamente a los sabinos y a los
latinos, y obligó a los etruscos, después de una larga guerra, a
reconocer la supremacía de Roma.
Tarquino se propuso realizar la fusión de los tres pueblos, Ramnes,
Lúceres y Ticios, que habían contribuido a la formación de Roma y
elevó a 300 el número de senadores.
Los hijos de Anco Marcio, a quienes Tarquino había suplantado para
subir al trono, instigados tal vez por los sabinos, consiguieron que
dos asesinos le quitaran la vida; a pesar de lo cual no lograron
sucederle.
6. Servio Tulio: Aunque de origen
humilde, Servio Tulio, que en vida de Tarquino llegó a ser su yerno,
fue elevado al trono después de su muerte por los votos del Senado y
de la plebe. Venció a los latinos sublevados contra Roma; y dedicó
toda su actividad al establecimiento de sabias instituciones para
completar la fusión de todos los romanos y la grandeza de Roma.
Servio Tulio reorganizó el gobierno, basándolo en la propiedad,
creando así la aristocracia de la riqueza: introdujo reformas
ventajosas para los pobres y plebeyos, tanto en la repartición de
los impuestos como en la administración de la justicia.
A este rey se atribuye la creación de las feriales latinas en honor
de Júpiter; la conclusión de las murallas de Roma, la introducción
de la escritura, y la modificación del valor de la moneda y de las
pesas y medidas.
Amado de los plebeyos y de los pobres, pero aborrecido por los
patricios, éstos concitaron contra él a su propio yerno, Tarquino,
que lo hizo asesinar, pasando las ruedas del carro de su hija sobre
el cadáver ensangrentado de su padre, en la calle que desde entonces
lleva el nombre de Via Scellerata (funesta).
7. Tarquino el Soberbio: conclusión de
la monarquía: Muerto Servio Tulio fue elevado al trono su yerno y
asesino Tarquino, que se propuso gobernar prescindiendo del pueblo y
del senado, a los que debía la corona.
La tiranía, de su gobierno le hizo odioso tanto a los patricios,
como a los plebeyos; pero consiguió hacerse respetar por todos,
extendiendo su dominación hasta el país de los volscos, apoderándose
de su capital Suessa Pomelia y de la ciudad de Gabies en el país de
los latinos, por medio de la traición de su hijo Sexto, que
fingiendo haber caído en desgracia de su padre, se acogió a esta
población, donde le confiaron la defensa de uno de los puntos mas
importantes, después de lo cual quitó la vida a los jefes de la
ciudad y la entregó a las tropas romanas. Durante estos
acontecimientos Tarquino recogió un inmenso botín que empleó en la
continuación del Capitolio.
Creciendo el descontento de los patricios y de los plebeyos por las
crueldades de Tarquino, y hallándose éste sitiando la ciudad de
Ardea, capital de los Rútulos, cerca de la costa, estalló el odio de
los romanos con motivo del ultraje inferido por Sexto a la bella y
virtuosa Lucrecia, mujer del patricio Tarquino Colatino. Los romanos
indignados juran exterminar toda la familia del tirano; y cuando
Tarquino, al tener noticia de estos acontecimientos, vuelve
precipitadamente a Roma, se le cierran las puertas de la ciudad, y
tiene que refugiarse en Etruria. Los romanos entre tanto declaran
abolida para siempre la monarquía.
8. Constitución social de Roma durante la monarquía:
La constitución
romana tiene su origen y fundamento en los primeros tiempos de la
monarquía quizá en los mismos tiempos de Rómulo.
Desde los primeros tiempos, aparece la sociedad romana dividida en
tres clases, los patricios, los plebeyos y los esclavos. Los
patricios eran los representantes de las antiguas familias latinas,
sabinas y etruscas, que habían contribuido a la fundación de la
ciudad, pero dominando siempre el elemento sabino. Estos eran los
únicos ciudadanos de pleno derecho, correspondiéndoles el poder y
los honores, la mayor parte de las tierras y del botín que se
tornaban a los enemigos.
La plebe romana procedía de las familias latinas, obligadas a
domiciliarse en Roma por la destrucción de sus ciudades, durante la
conquista del Lacio en tiempo de los reyes los plebeyos ocuparon en
Roma los montes Palatino, Celio y principalmente el Aventino; se les
concedieron desde el principio los derechos civiles, pero no los
políticos, y sólo recibían una porción insignificante de las tierras
conquistadas. Los esclavos en Roma procedían de los prisioneros que
durante las guerras se hacían de los enemigos, y no tenían derecho
alguno.
Además de estas tres clases de personas, existían en Roma los
clientes, protegidos por algún ciudadano padre de familia (patrono),
ó por el jefe del Estado: procedían generalmente de los extranjeros
domiciliados en Roma, y aun de esclavos que recibían de su señor la
libertad; pero sus derechos eran muy limitados. Por último, los
caballeros, que después constituyeron un orden intermedio entre los
patricios y plebeyos, y que tanta influencia alcanzaron en los
destinos de la República, no tuvieron importancia política en tiempo
de los reyes; pues aunque se tomaban indistintamente de los
patricios y los plebeyos, no tuvieron entonces participación alguna
en el gobierno del Estado.
9. Constitución política: Durante la
monarquía los poderes estaban distribuidos entre el rey, el senado y
el pueblo.
La monarquía era en Roma electiva; y los derechos de los reyes muy
limitados. Puede decirse que les correspondía el poder ejecutivo y
gubernativo, disponiendo del mando del ejército, de la
administración de justicia, cuando se trataba de los grandes
crímenes; y eran por otra parte los soberanos sacrificadores,
auxiliados en estas funciones por los sacerdotes.
Al lado de los reyes existía el Senado, que en un principio no fue
mas que un cuerpo consultivo sin autoridad alguna; y se componía de
300 senadores, 100 por cada tribu, elegidos por los monarcas entre
los patricios de su mayor confianza, resultando así un cuerpo
eminentemente aristocrático.
Pero la verdadera soberanía residía en el pueblo y en sus asambleas
solemnes, ó comicios, compuestos de todos los ciudadanos, tanto
patricios como plebeyos; pues les correspondía la elección de
monarca, la sanción de las leyes, la declaración de la guerra y de
la paz.
10. Reformas de Servio Tulio: La
primitiva constitución de Roma en armonía con los reducidos límites
de su dominación, resultó defectuosa cuando por las conquistas de
los pueblos del Lacios se aumentó considerablemente la población y
se alteraron Las relaciones que entre las clases existían. Se hizo,
pues, necesaria una modificación de la constitución, que la llevó a
cabo Servio Tulio.
Servio Tulio comenzó sus reformas, formando un censo ó inscripción
de todas los habitantes de la ciudad sin distinción de tribus, ni de
clases, señalando a cada uno la fortuna ó la riqueza que poseía;
sirviéndole esta especie de estadística de la propiedad para
repartir equitativamente los tributos según el haber de cada uno, y
para la distribución del poder entre los ciudadanos.
Con arreglo a su fortuna, todos los ciudadanos fueron repartidos en
seis clases, divididas a su vez en 192 centurias, comprendiendo en
cada una tantos ciudadanos como fueron necesarios para que la suma
de los tributos fuese igual en todas ellas; resultando por esta
razón que los ricos formaban gran número de centurias, mientras que
era necesario reunir en una sola un número muy considerable de
familias pobres.
La primera clase comprendía los ciudadanos que tenían una fortuna de
100,000 ó más ases, dividiéndose en 98 centurias. Las demás clases
habían de poseer, 75,000 ases la segunda, 50,000 la tercera, 15,000
la cuarta, y mas de 11,000 la quinta; comprendiéndose en la sexta y
última los que poseían menos de esta suma, y los que no tenían
ninguna propiedad.
Dividida así la población, Servio Tulio sustituyó en los Comicios el
voto individual, con el voto por centurias, creando de este modo los
Comicios Centuriados, en los cuales tenia toda la influencia la
aristocracia de la riqueza, que por mucho tiempo no se distinguió de
la nobleza de nacimiento. De esta manera, los primitivos Comicios
Curiados fueron muy luego reemplazados por los Centuriados, que
llegaron a entender en la elección de los reyes, en la votación de
las leyes, en los asuntos de la paz y de la guerra, y en las causas
criminales de grande importancia.
Además la legislación de Servio Tulio, basándose en el censo,
imponía a cada clase de ciudadanos el número de centurias con que
había de contribuir para la formación de un ejército respetable, la
mitad compuesta de hombres mayores de 40 años, para la defensa de la
ciudad, señores; y la otra mitad de 17 a 45 que eran los juniores, y
que constituían los ejércitos encargados de la conquista.
Con estas reformas que ligeramente acabamos de apuntar, consiguió
Servio Tulio fundir en una unidad fuerte y poderosa los elementos
diversos que hasta entonces habían predominado en Roma; organizando
al mismo tiempo las fuerzas militares, destinadas a vencer primero
en Italia y después en todas partes.
11. La legislación en tiempo de los reyes:
patria potestad: Los reyes presentaban las leyes a los Comicios, y
éstos tenían el derecho de aceptarlas ó rechazarlas; pero es lo
cierto que apenas quedan indicaciones de las leyes de esta manera
formuladas en tiempo de la monarquía. Los romanos en aquellos
primeros tiempos, como todos los pueblos en iguales condiciones, más
que por leyes escritas, debieron regirse por costumbres.
Entre estas costumbres dejaron más profunda huella en la
organización de la sociedad romana y en la legislación, las que se
referían a la familia. En ella el poder del padre se extiende sobre
la mujer, los hijos y los nietos, con todo lo que son y poseen: y
ese poder es absoluto, pudiendo venderlos, y quitarles la vida,
considerándolos como una cosa, res.
Sin embargo, este poder no es tan absoluto en lo que se refiere a la
mujer, pues que bajo cierto aspecto existía la igualdad entre los
esposos, y aun era considerada corno la dueña en los asuntos
interiores de la casa.
12. Religión, culto y sacerdotes: La
religión y el culto de los romanos, era como la sociedad, procedente
de diferentes pueblos, especialmente de los griegos y de los
etruscos; desde los tiempos de Numa puede asegurarse que se había ya
completado el sistema religioso y las formas del culto.
Como los griegos, personificaron los romanos las acciones y las
aptitudes humanas, a la vez que los fenómenos de la naturaleza: pero
aquella religión completamente exterior y sensible, no tenia
doctrinas, ni enseñanza moral, y era por tanto incapaz para mejorar
a los hombres.
Los dioses principales fueron: Marte, dios de la guerra; Saturno, de
los campos; Término, de los límites; Vesta, del fuego; y además la
Fe, la Salud, la Juventud, la Concordia, etc.
En Roma se generalizó el culto de los genios protectores de la
ciudad, de la casa, de la habitación; y aun cada familia tenia sus
dioses Lares y sus Penates, cuidadores del hogar doméstico.
Con las conquistas aumentó extraordinariamente el número de los
dioses, adoptando los de los pueblos vencidos, que venían a formar
parte del Olimpo romano, aunque colocados en un lugar secundario.
Los sacerdotes no constituían una casta, ni tenían el carácter de
representantes de la divinidad; eran sólo los encargados del culto.
Su número se extendió considerablemente a medida que se fueron
admitiendo en Roma los dioses de los países conquistados.
Distinguíanse los Flámines, conservadores del fuego sagrado, que
pertenecían a la clase patricia; los Salios, encargados de custodiar
el escudo de Marte, caído del cielo, y que celebraban a este dios
con cantos y danzas; los Arvales, que en el mes de Mayo impetraban
la protección de la diosa fecunda (Dea Dia) para las sementeras; las
Vestales ó sacerdotisas de Vesta; y los Feciales, personajes
sagrados a quienes competían la declaración de guerra. Además
existían los cuatro Pontífices, presididos por el Pontífice Máximo,
que cuidaban de la celebración de las fiestas y de las ceremonias
del culto, y señalaban los días hábiles para la administración de
justicia (días fastos y nefastos).
En la religión romana tenia una parte muy principal la adivinación,
de que estaban encargados los Augures y los Arúspices ; los primeros
conocían los misterios del porvenir examinando el vuelo, el canto y
el apetito de las aves, y los fenómenos celestes; y los Arúspices
observaban las entrañas de las victimas y las circunstancias
exteriores de los sacrificios. Estas instituciones tuvieron grande
influencia en los destinos de Roma, porque no se acometía ninguna
empresa importante, ni se emprendía nunca la guerra, sin consultar
antes a los Augures y Arúspices.
13. La literatura y las artes en tiempo de los
Reyes: La lengua latina pertenece al tronco de los idiomas
indo-germánicos, y es hermana, no hija de la griega, como por mucho
tiempo se ha creido.
De la época de los Reyes sólo se han conservado algunos restos de
cantos religiosos y satíricos; como el canto de los Salios en honor
a Marte, que tal vez era común a los Arvales; y los cantos de
alabanza y de burla, llamados de los Satura; y tal vez las
fesceninas y las atelanas.
Las artes acusan en aquel tiempo el mismo atraso que la literatura.
Sólo nos han quedado algunas obras de arquitectura, como el muro de
Servio Tulio, las Cloacas, etc., en las cuales puede observarse la
semejanza con las construcciones de los griegos primitivos, y la
influencia de la arquitectura etrusca.
14. Agricultura, industria y comercio:
La vida de los primeros romanos se repartía entre la guerra y las
ocupaciones agrícolas cada ciudadano cultivaba su propiedad, ayudado
de sus hijos y de sus esclavos.
Entre las instituciones más antiguas, atribuidas generalmente a
Numa, se cuentan los siete oficios siguientes los tocadores de
flauta, los plateros, trabajadores en cobre, los carpinteros,
bataneros, tintoreros, alfareros y zapateros.
El comercio en Roma, como en casi todos los pueblos antiguos, fue
reputado corno ocupación indigna de los ciudadanos honrados;
dejándolo por esta razón en manos de los esclavos y de la clase
pobre del pueblo. Pero a medida que aumentaron el poder de Roma y
las necesidades de los romanos, el comercio se desarrolló
considerablemente con los pueblos comarcanos, especialmente con la
Etruria, con las colonias griegas y con la Sicilia.
15. Juicio sobre la época de los Reyes:
Ya hemos dicho que Roma, nacida de las circunstancias, y debiendo su
origen a un contrato, carece de infancia, y no tuvo que pasar por
ese periodo de organización, que en los demás pueblos se llama época
heroica. Roma al nacer tiene las condiciones de un pueblo adulto,
así es que al día siguiente de su nacimiento tiene ya formado su
carácter, y cuenta con los medios é instituciones para realizar su
misión, emprendiendo resueltamente desde luego el camino que en la
vida de la humanidad le corresponde recorrer.
Roma habla nacido para extender por todo el mundo su dominación, y
necesitaba para esto ser un Estado fuerte é inquebrantable por su
organización. Debía constituirse enérgicamente en el interior, para
poder imponer a los otros pueblos esa misma constitución, única y
necesaria base de los grandes Estados; y estos dos fines los
persiguen los reyes con una constancia admirable desde Rómulo hasta
Tarquino. Así es que al concluir la monarquía estaba ya constituido
todo cuanto hay de fundamental en la vida é historia de Roma.
La organización de Roma, efecto de las condiciones de su nacimiento,
es desde el principio casi republicana, puesto que los ciudadanos
tienen todos mas ó menos participación en el gobierno. Por esta
razón la monarquía, que en los otros pueblos nace fuerte y poderosa,
absorbiendo todos los derechos, como natural consecuencia de los
gobiernos patriarcales, aparece en Roma con los caracteres opuestos,
limitada por el pueblo y en cierto modo accidental; no es ni
siquiera hereditaria; teniendo su origen en el pueblo, debe existir
únicamente para el bien del pueblo: por esa razón cuando, olvidando
su origen, se hace tiránica con Tarquino, el pueblo la suprime con
un pretexto cualquiera, sin luchas ni violencias, y se pasa sin
ella, sin que esto afecte en nada a la organización romana, que
continúa siendo la misma con los Cónsules que había sido con los
Reyes.
Sin embargo, la monarquía cooperó fielmente en general a los fines
de Roma, contribuyendo unos reyes a la organización del Estado, y
conquistando su dominación sobre los pueblos del Lacio. De este modo
la República encuentra ya perfectamente trazado el camino de la
historia romana.
Los Reyes, por otra, se muestran en general mas inclinados a los
intereses de la clase plebeya, y opuestos a los de los patricios,
inaugurando la larga lucha de los dos órdenes, que tantos accidentes
han de presentar durante la República.
RESUMEN DE LA LECCIÓN III
1. Rómulo, único jefe de Roma, después de la muerte de Remo ofreció
asilo en su ciudad a la gente vagabunda, y en una fiesta los romanos
se apoderaron de las mujeres y las hijas de los Sabinos,
originándose de aquí una guerra entre los dos pueblos, que terminó
por la intervención de las mismas sabinas. Rómulo murió asesinado
por la nobleza.
2. Sucediole el sabino Numa Pompilio, que dotó a Roma de
instituciones religiosas y favoreció las ocupaciones pacíficas; se
le atribuye la creación del cuerpo de los sacerdotes Salios, de los
Flámines, de los Augures y de las Vestales, la construcción de los
templos de Vesta y de Jano: corrigió el calendario, etc.,
manifestando que estas instituciones se las había comunicado la
ninfa Egeria.
3. En tiempo de Tulo Hostilio, el combate de los Horarios con los
Curiaceos, terminó la guerra entre Roma y Albalonga, siendo esta
ciudad destruida y sus habitantes trasladados a Roma.
4. Anco Marcio triunfó de los pueblos vecinos, incorporando los
habitantes a Roma: construyó la prisión Mamertina y el puerto de
Ostia, y fundó la institución de los Feciales.
5. Comienzan los reyes etruscos con Tarquino el Antiguo, de origen
griego, que construyó la Cloaca Máxima, el Forum, el Circo Máximo, y
comenzó la construcción del Capitolio; venció a los sabinos, latinos
y etruscos: elevó a 300 el número de senadores; y fue asesinado por
los hijos de Anco Marcio.
6. Servio Tulio venció a los latinos, y por medio de sabias
instituciones reorganizó el gobierno y la sociedad; introdujo en
Roma la escritura y modificó el valor do la moneda; su propio yerno
Tarquino lo hizo asesinar en la Via Scellerata.
7. Tarquino el Soberbio se hizo odiar por los patricios y plebeyos
debido a su crueldad: se apoderó de la capital de los Volscos y de
Gabies y por el ultraje de su hijo Sexto a Lucrecia, fueron
expulsados los Tarquinos y abolida la monarquía.
8. La sociedad romana comprendía tres clases de personas: los
patricios poseían todos los derechos y la mayor parte de las
riquezas; los plebeyos tenían derechos civiles, pero no políticos; y
los esclavos, que carecían de todo derecho. Existían además los
Clientes y los Caballeros, con escasos derechos y casi ninguna
influencia en la gobernación del Estado.
9. La monarquía era electiva, y los derechos de los reyes estaban
muy limitados; el Senado, que se componía de 300 senadores, era sólo
un cuerpo consultivo y aristocrático; y el pueblo, que era en verdad
el soberano, se reunía en los comicios para tratar todos los asuntos
importantes.
10. Servio Tulio comenzó sus reformas por el censo, dividiendo los
ciudadanos en seis clases con arreglo a su fortuna: creó los
Comicios Centuriados, en sustitución de los Curiados, y señaló a
cada Centuria su contingente para la formación del ejército.
11. Apenas quedan leyes de la época de la Monarquía, pues aquella
sociedad debió regirse principalmente por la costumbre. El padre
tenía todos los derechos sobre los descendientes y sobre la mujer,
si bien ésta conserva cierto prestigio en los asuntos interiores de
la casa.
12. La religión era completamente exterior, sin doctrinas ni
enseñanza moral: el número de los dioses, al principio muy reducido,
se aumentó considerablemente con las conquistas. Los principales
colegios de Sacerdotes eran los Flámines, los Salíos, los Arvales,
las Vestales y los Feciales; y además los Pontífices. De la
adivinación estaban encargados los Augures y los Arúspices.
13. La literatura de esta época sólo presenta algunos restos de
cantos religiosos y Satíricos; y de las artes sólo han llegado hasta
nosotros algunos monumentos de arquitectura, como Las Cloacas.
14. Aparte de la guerra, la principal ocupación de los romanos fue
la agricultura: la industria alcanzó bastante desarrollo y el
comercio, aunque menospreciado, se extendió considerablemente con
los pueblos comarcanos.
15. Desde su origen Roma se halla constituida con un carácter propio
y con las instituciones adecuadas para llenar su misión. Los Reyes
dieron a Roma su constitución fuerte é inquebrantable, y extendieron
sus conquistas por el Lacio, que oran las dos tendencias de la vide
romana. La organización de Roma era casi republicana, y por esa
razón la supresión de la monarquía se llevó a cabo sin trastornos ni
violencias, y de una manera casi natural. Los Reyes siguieron una
política favorable a la clase plebeya. |
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