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LECCIÓN
VIII
SEGUNDA GUERRA PÚNICA.
1. Los cartagineses en España, Amílcar y
Asdrúbal. La pérdida de Sicilia, Córcega y Cerdeña, había
sido fatal para el comercio y el poder marítimo de Cartago. Por
aquel tiempo, y a consecuencia de las victorias de Amílcar, el
partido popular capitaneado por los Barcas, adquirió gran
preponderancia sobre la aristocracia acaudillada por Hannon.
Contando con la confianza de la democracia, que era partidaria de la
guerra, y deseando resarcir a Cartago de las pérdidas sufridas en
las guerras anteriores, y colocarla en disposición de combatir con
Boina y recuperar lo perdido, Amílcar se dirige a España
desembarcando en Cádiz; y después de varias campañas contra los
naturales, logró apoderarse de la mayor parte de la península,
poniendo por límites de su dominación los ríos Duero y Ebro, y aun
mas allá de este último, fundó en lugar ventajoso la ciudad de
Barcino (Barcelona), muriendo poco después en un combate con los
españoles.
Sucediole su yerno Asdrúbal que, mas dado a las artes de la paz,
fundó a Cartago Nova (Cartagena), procuró mejorar la administración,
y aumentó considerablemente las riquezas de los cartagineses. Los
progresos de la dominación cartaginesa en España alarmaron al senado
romano, que consiguió imponer un tratado a Cartago, por el cual ésta
se comprometía a no pasar en sus conquistas al otro lado del Ebro, y
respetar además los pueblos de origen griego y aliados de Roma,
entre los cuales estaba Sagunto. Asdrúbal murió asesinado por un
esclavo, sucediéndolo Aníbal hijo de Amílcar.
2. Segunda guerra púnica: sus causas.
La causa fundamental de las guerras púnicas fue la ambición de Roma
y Cartago, y que dado el carácter de las dos repúblicas, la guerra
no podía terminar sino cuando una de ellas sucumbiera .Esta causa
general, lejos de desaparecer se había aumentado por la primera
guerra, cuyos resultados multiplicaron la ambición de Roma, y
enconaron más el odio de Cartago, que a toda costa deseaba recuperar
su antiguo prestigio.
Este odio parecía haberse concentrado en los Barcas, de tal manera
que Amílcar al conquistar España sólo pensaba en la guerra futura
contra Roma y a fin de que este proyecto no fracasara por su muerte,
le hizo jurar a su hijo Aníbal, cuando todavía era niño, odio
eterno a los romanos.
Con estos antecedentes, y con la preponderancia de los cartagineses
en España, y los recelos de Roma, la guerra era inminente,
presentándose muy luego el motivo que la hizo estallar, que fue la
toma de Sagunto por Aníbal.
3. Aníbal: sus campañas en España: sitio y
tema de Sagunto. A la edad de 25 años Aníbal sucedió a su
cuñado Asdrúbal. A pesar de sus pocos años habíase distinguido por
su audacia y su valor; mostrándose siempre infatigable en el
trabajo, intrépido en el peligro, capaz de concebir los mas vastos
planes, y enérgico y rápido en su ejecución.
Resuelto a llevar la guerra a Italia, antes quiso asegurar la
dominación de Cartago, en España; y a este fin se dirigió contra los
pueblos del centro de la península, alcanzando completa victoria
sobre los Ólcades, los Carpetanos y los Vetones que habían tratado
de sacudir la dominación cartaginesa. Y tomando pretexto de una
querella entre los Turboletas sus aliados, y las Saguntinos que no
eran de Roma, puso sitio á Sagunto, que después de una heroica
resistencia, en la que perecen todos sus habitantes, fue
tomada y destruida por Aníbal, a pesar de las protestas tardías é
ineficaces de los romanos.
Destruida Sagunto, Roma mandó una embajada para pedir satisfacción a
Cartago, que ésta se negó a dar, entonces el embajador O. Fabio,
recogiendo su toga, les dijo ¨ Aquí os traigo la paz y la guerra
para que elijáis ¨. ¨ Podéis vos elegir ¨, contestaron los senadores
cartagineses. ¨ Sea así, yo os declaro la guerra, fue la respuesta
del embajador, que se volvió a Roma, comenzando ésta los
preparativos para la campaña.
4. Expedición de Aníbal a Italia.
Contra el parecer del senado cartaginés, Aníbal se decidió
llevar la guerra a Italia; y dejando el gobierno de España a su
hermano Asdrúbal, partió de Cartago Nova con un ejército de 60.000
hombres, dirigiéndose por la costa del Mediterráneo hasta los
Pirineos; atravesó Galia, y derrotando las tribus que intentan
estorbarle el paso del Ródano, llegó al pié los Alpes.
Después de vencer las mil dificultades que ofrece la naturaleza en
aquellas montañas, y derrotar a los montañeses, llegado a la cumbre
de la cordillera, Aníbal muestra a sus soldados las fértiles
llanuras que riega el Po, y aunque sufriendo mas peligros en la
bajada que había tenido a la subida, a los quince días se encuentra
en el territorio de Italia, en Galia Cisalpina; si bien su ejército
después de tantas penalidades, quedó reducido a 26.000 hombres,
número bien escaso teniendo en cuenta que Roma, con quien iba a
combatir, podía poner sobre las armas 800.000.¨ Sea así, yo os
declaro la guerra, fue la respuesta del embajador, que se volvió a
Roma, comenzando ésta los preparativos para la campaña.
5. Batallas del Tesino, Trebia, Trasimeno y
Canas. Mientras Aníbal se dirigía a Italia, los romanos,
suponiéndole en España, mandan a esa península con un poderoso
ejército, al cónsul Publio Cornelio Escipion, que, sabiendo en la
travesía la expedición de Aníbal, desembarcó en Marsella para
estorbarle el paso del Ródano, que el cartaginés había atravesado
días antes; por lo que, enviando a su hermano Cneo Escipion con
parte del ejército y de la escuadra para hacer la guerra a los
enemigos en España, él regresó desde Marsella a Italia con ánimo de
salir al encuentro de Aníbal cuando bajara de los Alpes.
El pequeño ejército de Aníbal, aumentado con los auxilios de los
galos de Cisalpina, encuentra a los romanos en las orillas del
Tesino, afluente por la izquierda del Po, sufriendo éstos una
completa derrota, salvándose con dificultad Escipion, que a pesar de
haber sido herido en la batalla, repasó el Po con los restos de su
ejercito. Como resultado de la batalla del Tesino se declararon por
Aníbal los galos de Traspadana, mal avenidos con el yugo romano.
En persecución de los romanos, Aníbal pasó el Po, alcanzándoles en
las orillas del Trebia junto a Placencia. No habiendo todavía curado
de sus heridas, Escipion cedió el mando del ejército a su colega
Sempronio, que pierde en la batalla 30.000 hombres. Los galos hasta
ahora remisos en declararse por Aníbal, le aclaman libertador de
Italia, incorporándose a su ejército, que de esta manera se elevó a
90.000 hombres.
El general cartaginés pasó los Apeninos, penetrando en Etruria come
libertador. Al atravesar los terrenos pantanosos del Arno con agua
hasta la cintura, pereció gran número de soldados, y el mismo Aníbal
perdió un ojo; pero poco después alcanzó una completa victoria junto
al lago Trasimeno haciendo una horrible carnicería en el ejército
romano mandado por el cónsul Flaminio.
Después de ésta batalla, Aníbal en vez de dirigirse a Roma, repasó
los Apeninos, penetrando en el Piceno, donde se vio constantemente
molestado por las estratagemas del cónsul Q. Fabio Cunclator (el
Contemporizador). Con este motivo el cartaginés se corrió a Apulia,
llegando hasta Canas: Roma en tanto, cansada de la lentitud y escaso
resultado de las operaciones de Fabio, levantó un ejército de 90.000
hombres, que puso a las órdenes de los cónsules Paulo Emilio y M.
Terencio Varron. Este último, a pesar de las prudentes observaciones
de su colega, presentó la batalla junto al rió Aufido cerca de
Canas, sufriendo tal derrota que mas de 70.000 hombres, la mayor
parte ciudadanos romanos, quedaron en el campo, contándose entre
ellos 80 senadores, 21 tribunos militares, y el cónsul Paulo Emilio.
6. Guerra de los romanos en Sicilia toma de
Siracusa. Las consecuencias de la batalla de Canas fueron
desastrosas para Roma. Toda Italia meridional pasó al dominio de
Aníbal, y con Galia Cisalpina que ya le obedecía desde las batallas
del Tesino y del Trebia, quedó reducido el poder de Roma a Italia
central. Por otra parte, el Cartaginés hacia alianza con Filipo de
Macedonia, que ofrece auxiliarle con 200 naves; y por su iniciativa
se sublevan Córcega, Cerdeña y Sicilia. Jamás se había visto Roma en
un trance semejante; a cada momento podía esperar ver el enemigo a
sus puertas.
Sin embargo Roma no desmayó; la actividad y el patriotismo de todos,
pusieron en pocos días la ciudad en disposición de resistir un
sitio; levantando al mismo tiempo un ejército que a las órdenes de
Marcelo y Fabio, persiguió al general cartaginés, que se vio
obligado a levantar el sitio de Nápoles, siendo batido su
lugarteniente Hannon en Nola por Marcelo.
El senado se propuso en primer término recobrar Sicilia y
castigar a Siracusa que se había unido con Aníbal; y Marcelo fue
encargado de esta empresa. Pasando a Sicilia, puso sitio a Siracusa,
que se resistió tres años, gracias a las máquinas inventadas por el
célebre geómetra Arquímedes, con las cuales los sitiados
rechazaban ventajosamente los ataques de los sitiadores; pero al
cabo de este tiempo Marcelo se apoderó por sorpresa de la ciudad,
mientras los siracusanos celebraban una gran fiesta; pereciendo
Arquímedes, a quien un soldado atravesó con su espada sin conocerlo
; pues Marcelo había dado orden a sus tropas de respetar la vida del
célebre matemático. La toma de Siracusa dio por resultado la
sumisión de toda Sicilia, que fue declarada provincia romana.
Al mismo tiempo, Filipo de Macedonia, antes de haber podido
llevar a Italia el auxilio prometido a Aníbal, vio su escuadra
derrotada cerca de Apolonia por los romanos, que alentaron además a
los pueblos de la Grecia para sublevarse contra la autoridad de
Filipo.
7. La guerra en Italia: batalla del Metauro.
Mientras los romanos combatían en Sicilia y Macedonia,
continuaba la guerra en Italia entre Aníbal y los ejércitos romanos.
Estos consiguieron apoderarse de la Campania y pusieron sitio a
Capua, siendo inútiles todos los recursos que puso en juego el
cartaginés para obligar a los romanos a levantar el sitió de su
ciudad predilecta. Como medio supremo Aníbal se dirigió a Roma para
obligarla a llamar a los sitiadores de Capua pero el senado se
preparó a la defensa con sus fuerzas propias y las que pudo
recuperar de otras partes, sin llamar a las que sitiaban la ciudad
campania, que por fin fue tomada por hambre, y cruelmente tratada
por los romanos.
Entre tanto Aníbal, que veía mermarse continuamente su ejército,
había pedido auxilios a Cartago y a su hermano Asdrúbal que combatía
en España contra los generales romanos. Cartago, dominada por la
facción enemiga de los Barcas, se hizo sorda a las peticiones de
Aníbal; pero Asdrúbal equipó un ejército de españoles y africanos, y
dejando a sus generales la prosecución de la guerra en la península,
se puso en marcha para Italia, siguiendo el mismo camino que años
antes llevara Aníbal. Llegado a Placencia, que estaba en poder de
los enemigos, se detuvo a sitiarla, perdiendo un tiempo precioso.
Roma en tanto, advertida de los proyectos de Asdrúbal, levantó dos
ejércitos que a las órdenes de los cónsules Levio y Neron, salieron
a estorbar la unión de los dos hermanos. Asdrúbal, alcanzado por
Levio en las orillas del Metauro, en Umbria, perdió la vida en la
batalla, y su ejército quedó completamente destruido. Los romanos
anunciaron esta derrota a los cartagineses, cortando la cabeza de
Asdrúbal, y arrojándola al campamento de Aníbal.
El héroe cartaginés, viéndose abandonado en país enemigo, pudo
pensar con razón que la estrella de Cartago se eclipsaba. Sin
embargo, apelando a todos los recursos de su poderoso genio, todavía
se mantuvo por espacio de cinco años en la Italia meridional, sin
que todo el poder de Roma fuera bastante para vencerlo, ni menos
para obligarlo a abandonar la península.
8. Los romanos en España. Cuando
Aníbal emprendió su expedición A Italia, Roma envió a España para
hacer la guerra a los cartagineses a los hermanos Publio y Cneo
Escipión. Publio regresó desde Marsella a Italia para oponerse a
Aníbal a la bajada de los Alpes y Cneo, con el título de procónsul,
llegó a España, comenzando las hostilidades contra Asdrúbal hermano
de Aníbal, y apoderándose de buena parte de la península.
Al año
siguiente, Publio Escipión después de haber sido derrotado por
Aníbal en la batalla del Tesino, vino también a España, y uniendo
sus fuerzas a las de su hermano, derrotaron a los cartigeneses en
varios encuentros. Mas, separados imprudentemente para combatir a la
vez a los celtiberos y a los cartigeneses, perdieron las acciones
respectivas en que tomaron parte, muriendo ambos en la pelea.
Para sustituir a los Escipiones, Roma nombró a Publio Cornelio
Escipión, hijo de Publio y sobrino de Cneo, que a la sazón no
contaba mas de 24 años. Vino en efecto a España, pero no pudo evitar
que Asdrúbal se dirigiera a Italia con su ejército para socorrer a
Aníbal.
Sin embargo, por su valor, por la habilidad de su política y la
dulzura de su carácter, venció a los cartagineses, en varios
encuentros, se apoderó de los territorios que ocupaban, tomándoles
además la ciudad de Cartago Nova y obligándoles a abandonar a
España.
9. Escipión en África: batalla de Zama:
fin de la segunda guerra púnica. Nombrado cónsul por sus victorias
contra los cartagineses en España, Escipion propuso al senado llevar
la guerra al África, con el propósito de que Cartago llamase en su
socorro a Aníbal, que se encontraba en el Abruzo, de donde no habían
podido desalojarlo los romanos. El senado, a instancias de Fabio
Máximo se negó a su pretensión, pero le concedió permiso para
alistar voluntarios en Italia y en Sicilia, reuniendo por este medio
en muy poco tiempo hasta 30.000 hombres, con los cuales pasó al
África.
Salió al encuentro de Escipión el general cartaginés Asdrúbal con un
poderoso ejército, ayudado por la caballería de Syfax rey de
Numidia, que amigo antes de los romanos, se unió ahora con los
cartagineses a instancias de su mujer Sofonisba, hija de Asdrúbal.
Escipión consiguió incendiar el campamento de Asdrúbal y el de Syfax,
y derrotó las tropas que pudieron escapar de la catástrofe. El
númida Masinisa, aliado de Roma, se apoderó de Cirta capital de los
Estados de Syfax, cayendo en su poder Sofonisba, que se envenenó
para no ser esclava de los romanos.
Escipión se apoderó de Túnez, casi a las puertas de Cartago que,
como el romano había previsto, tuvo que llamar apresuradamente a
Aníbal. Este abandonó con honda pena el territorio de Italia, teatro
de sus victorias. Con un poderoso ejército se dirige en busca de
Escipión; poco antes de combatir, tuvo una conferencia con el
general romano para hacer la paz .Esta fue imposible por las
exageradas exigencias de Escipión, y fue necesario dar la batalla; y
a pesar del genio de Aníbal y del valor de sus tropas, fueron los
cartagineses completamente derrotados por Escipión en Zama.
Cartago vencida tuvo que aceptar las duras condiciones que le impuso
el vencedor, que fueron renunciar a su dominación en España, Sicilia
y las otras islas del Mediterráneo; entregar a Roma su escuadra,
pagar una fuerte indemnización, comprometiéndose a no emprender
guerra alguna sin el consentimiento de Roma.
Así concluyó la segunda guerra púnica, quedando Cartago atada de
pies y manos en poder de Roma. Escipion, que fue llamado el
Africano, adquirió en elLa una gloria imperecedera.
10. Últimos años de Aníbal.
Después de la batalla de Zama, y de la paz con Roma, el partido
democrático de Cartago dirigido por Aníbal, consiguió sobreponerse a
la aristocracia, emprendiendo radicales reformas en el gobierno, en
la administración y en el ejército, para devolver a su país la
unidad y la fuerza que había perdido.
Quizá soñaba Aníbal por estos medios tomar algún día la revancha de
Roma. Pera estos proyectos se desvanecieron por la envidia del
partido aristocrático, cuyo jefe, Hannon, denunció a Aníbal a los
romanos; por lo cual el senado exigió que se lo entregasen, teniendo
que huir a la corte de Antisco, rey de Siria, para librarse de sus
enemigos.
Aníbal en Oriente no desistió de sus propósitos de destruir la
República romana; pero sus grandiosos planes no podían tener acogida
entre aquellos pueblos corrompidos, y Antioco derrotado en Magnesia
por los romanos, prometió a éstos entregarles al general cartaginés,
que tuvo que huir, acogiéndose a la corte de Prusias, rey de
Bitinia.
El odio romano le persiguió basta su último refugio; y no pudiendo
conseguir por medio alguno que el rey se lo entregase, el general
Flaminio concertó a unos asesinos, que se encargaron de quitarle la
vida; Aníbal, por no caer en sus manos, tomó un veneno que puso fin
a su existencia.
11. Juicio de Aníbal.
Historiadores antiguos y modernos afirman de consuno que Aníbal es
uno de los primeros genios que ha tenido la humanidad, y que figura
dignamente al lado de Alejandro y César; y ciertamente que si
atendemos a sus dotes militares, quizá los excede a todos ; pues
Alejandro y Cesar, dirigiendo ejércitos de ciudadanos animados por
el santo fuego del patriotismo, combaten contra pueblos esclavos y
corrompidos, ó mas atrasados en civilización; mientras que Aníbal
cuenta sólo con un ejército de mercenarios, sin fe ni entusiasmo por
la causa que defienden, y tiene que combatir contra los ejércitos
mas aguerridos y disciplinados de la antigüedad.
Para juzgar a Aníbal como hombre, nos falta; datos imparciales, pues
todo lo que sobre él nos refieren los historiadores, se debe a los
escritores romanos, sus enemigos. Estos le acusan de crueldad y de
perfidia; y sin embargo fue menos cruel que los romanos y no faltó
ni una sola vez a la fe prometida.
Aníbal, defendiendo una causa tan justa como la independencia de su
patria, estaba animado por un odio perfectamente explicable contra
la opresora de Cartago; y sin embargo, hace una guerra franca y leal
a los romanos. Roma, por el contrario, le persigue desterrado y
fugitivo, con un odio implacable, y no descansa sino cuando por los
medios mas reprobados consigue deshacerse de su rival.
12. Escipión. Para juzgar a
Escipion con acierto, no se le debe comparar con Aníbal, porque son
genios y caracteres distintos. Si Aníbal brilla quizá como ninguno
por sus dotes militares, Escipion sobresale por su bondad y por sus
sentimientos humanos, que le colocan por encima de todos los hombres
de su tiempo y que honrarían a muchos generales modernos; y estas
cualidades son tanto mas de notar cuanto que el carácter de Roma fue
por el contrario la severidad y la dureza.
Estas condiciones de Escipion se manifestaron en la conquista de
España, singularmente en la toma de Cartago Nova, dando libertad a
los prisioneros; en su conducta con el rey de Numidia y con
Cartago, aun después de la batalla de Zama.
Escipion, como Marcelo, y alguno otro de su tiempo, debían su
humanidad de sentimientos y la dulzura de su carácter, a la cultura
griega, que por entonces comenzaba a penetrar en Roma.
13. Consecuencias de las guerras púnicas.
Las guerras púnicas no han concluido todavía; después de
la segunda vendrá la tercera y última. Pero la importancia histórica
de aquel hecho, termina en esta segunda guerra; porque en ella se
resuelve de una manera decisiva la cuestión que en ellas se
ventilaba, cine era la preponderancia de Roma ó de Cartago. La
república africana, después de la batalla de Zama y de la muerte de
Aníbal, ha dejado de ser un obstáculo para la marcha de Roma. Por
esta razón debemos examinar aquí las consecuencias de aquellas
guerras.
Las guerras púnicas son el hecho más importante y trascendental de
la historia de la república romana. Antes de estas guerras, Roma
encerrada en la península Italiana, no pudo pensar siquiera en la
conquista del mundo; pero vencida Cartago, esta idea no sólo es
acariciada por Roma, sino que su realización se presenta fácil y
hacedera.
El Oriente corrompido y en decadencia, y el Occidente bárbaro y
dividido, constituyen ahora el objeto de la ambición de Roma, que
con menos sacrificios de lo que le han costado las guerras púnicas,
y en poco tiempo extenderá su dominación desde el Eúfrates al
Atlántico. Así la consecuencia mas importante de aquellas guerras
consiste en el carácter universal que toma desde entonces la
historia de Roma.
14. Juicio sobre Cartago y Roma.
Ahora, si querernos investigar la razón del triunfo de Roma
sobre Cartago, y el por qué la república cartaginesa con mas
elementos y mas poder que Roma, es sin embargo vencida por ésta,
encontraremos que a través de los mil vaivenes de la política y de
los accidentes sin cuento que llevan consigo las guerras y
conquistas, la causa de la civilización, a la corta ó a la larga,
triunfa siempre de la barbarie.
Cartago, ciudad comerciante, había concluido su misión de relacionar
los pueblos del Mediterráneo occidental, y desde entonces
desaparecieron en ella todas las virtudes y se multiplicaron los
defectos y los vicios que son inseparables del espíritu mercantil la
sed del oro, aprovechando hasta los medios mas reprobados para
conseguirlo ; la crueldad y la tiranía con los otros pueblos; y en
el interior la corrupción y los vicios, cortejo casi obligado de las
riquezas; tal es el estado en que se encontraba Cartago al comenzar
las guerras púnicas. Cuando el comercio se convierte en explotación
del pobre por el rico, y del pueblo vencido por el vencedor, en
lugar de unir los pueblos los divide; por eso Cartago, que era ya un
obstáculo a la civilización, desapareció de la historia, sin que la
humanidad tenga por que sentir su desaparición.
Cuando Cartago decae, Roma se levanta; y con su genio aristocrático
y su espíritu conquistador; con su exaltación del honor y su
acendrado patriotismo; con su constancia en las adversidades y su fe
entusiasta en la grandeza de sus destinos; con, su carácter
dominador y su política de asimilación de los vencidos Roma tiene
condiciones bastantes y virtudes suficientes para recoger la bandera
de la civilización, y dirigir por nuevos derroteros a la humanidad
en prosecución de su destino.
1. Amílcar, desembarcando en Cádiz, extendió la dominación
cartaginesa hasta el Duero y el Ebro, y murió combatiendo con
los españoles. Asdrúbal, su yerno, fundó a Cartago Nova y mejoró la
administración, celebrando un tratado con los romanos, por el cual
quedaba Ebro como limite de las conquistas cartaginesas.
2. Las causas de la segunda guerra púnica, son las mismas de la
primera, ahora aumentadas por la creciente ambición de Roma,
y por el mayor odio de Cartago, deseosa de recuperar su antiguo
prestigio.
3. Aníbal, que sucedió a su cuñado Asdrúbal, derrotó a los Olcades,
Carpetanos y Vetones, y sitió y destruyó la ciudad de Sagunto,
aijada de los romanos; y negándose Cartago a dar por esto hecho
satisfacción a Roma, se declaró la guerra entre ambos pueblos.
4. Partiendo de Cartagena, se dirigió Aníbal por la Costa del
Mediterráneo, atravesó los Pirineos y el Ródano y llegó al pié de
los Alpes; el paso de esta cordillera le costó sacrificios y
penalidades sin cuento, por los obstáculos de la naturaleza y
la hostilidad de los montañeses, reduciéndose su ejército a 23.900
hombres.
5. Publio Cornelio Escipion, viniendo a España a combatir a los
cartagineses, sabiendo en el camino la expedición de Aníbal, y no
pudiendo estorbarle el paso del Ródano, regresó desde Marsella a
Italia para salirle al encuentro a la bajada de los Alpes, siendo
derrotado en las orillas del Tesino, y poco después su colega
Sempronio en el Trebia. Pasando Aníbal a Etruria venció al cónsul
Flaminio en el lago Trasimeno; y mas adelante desbarató en Canas el
ejército de P. Emilio y Terencio Varron.
6. Estas batallas redujeron el poder de Roma a la Italia central.
Marcelo, encargado de reducir Sicilia, tomó a Siracusa después de
tres años de sitio, muriendo con este motivo el célebre
Arquímedes. Al mismo tiempo la escuadra romana derrotó la de
Macedonia, cerca de Apolonia.
7. Entre tanto los romanos se apoderan de la Campania, y después de
largo sitio tomaron a Capua, sin que Aníbal pudiera evitarlo.
Asdrúbal con un ejército pasó de España a Italia para socorrer a su
hermano; pero alcanzado por los romanos junto al Metauro, fue su
ejército destruido y él mismo perdió la vida. Aníbal, sin
embargo, se mantuvo todavía cinco años en la Italia meridional.
8. Cneo Escipión y su hermano Publio vencieron en varios encuentros
a los cartagineses en España; pero habiendo separado sus fuerzas,
fueron derrotados y perdieron la vida. Nombrado para sustituirles
Publio Cornelio Escipión, hijo de Publio, venció a los cartagineses
y les tomó a Cartagena, obligándoles a repasar al África.
9. Nombrado cónsul Escipion, al frente de 30.000 voluntarios de
Italia y Sicilia, pasó al África y derrotó a Asdrúbal y se apoderó
de Túnez. Cartago llamó entonces a Aníbal, que tuvo igual suerte en
la batalla de Zama. Hecha la paz, Cartago renunció a sus posesiones
de España y del Mediterráneo, entregó su escuadra, pagó una fuerte
indemnización, comprometiéndose a no emprender guerra alguna sin el
consentimiento de Roma.
10. Aníbal en Cartago se hizo sospechoso a los romanos; y
para no caer en poder de sus enemigos, huyó a la corte de Antioco,
rey de Siria, de donde tuvo también que fugarse , acogiéndose a
Prusias, rey de Bitinia; perseguido en todas artes por el odio
romano, tomó un veneno que puso fin a su existencia.
11. Como genio militar Aníbal tal vez es superior a Alejandro y a
César, por la naturaleza de los ejércitos de que dispone, y por las
condiciones del enemigo a quien tenía que combatir: los
historiadores romanos le acusan injustamente de crueldad y de
perfidia: hizo siempre una guerra franca a Roma, y ésta le persiguió
en su destierro da una manera implacable é indigna.
12. Escipion se distingue por su carácter bondadoso y humanitario,
como puede notares en la conquista de España, y en su conducta con
el rey le Numidia y con Cartago.
13. Las guerras púnicas son el hecho mas importante de la historia
de la República: vencida Cartago, en poco tiempo Roma extendió su
poder desde el Eúfrates al Atlántico, y su historia toma un carácter
universal.
14. Roma triunfa sobre Cartago, porque representa la causa de la
civilización. Cartago había terminado su misión, y cayó en la
corrupción y en los vicios, que acompañan al comercio: Roma tiene
virtudes suficientes para continuar la marcha de la civilización. |
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