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El gran automóvil de Adolfo Hitler
En 1941, al parecer, Hitler
ordenó dos o más automóviles Mercedes-Benz 770-K
equipados para su uso personal. A los chasis de 20 pies (mas de 6 me.) de largo
se agregaron 2.000 libras de chapa blindada y cristales a prueba de balas,
los cuales, junto con 500 libras de combustible, aceite y líquido para el
radiador, sumaban cerca de 10.000 libras (5000 Kg.)de peso por auto. La chapa
blindada tenía 1/2 pulgada de espesor mientras que el cristal tenía 1 1/4 y se
dice que el mismo Hitler los puso a prueba con una Lüger. Uno de los
automóviles tiene una ventanilla lateral marcada.

Los
motores de los 770-K desarrollaban 230 HP pero empleaban dos carburadores y
doble encendido y 2 bujías por cada cilindro para ello. Los sobrealimentadores
se cortaban automáticamente si se apretaba el pedal de gasolina. Con todo, la
máxima velocidad que alcanzaron los automóviles de Hitler era de 100 millas por
hora. Y aún con tanques de gasolina de 51 galones, al consumir 1 galón cada 3
millas, el alcance del recorrido era de 150 millas.
Equipados con frenos delanteros y traseros independientes que excedían las
medidas de seguridad de USA, los automóviles podían ser engrasados en la ruta
por medio de dos bombas que iban sobre un pedal del lado del conductor. Muchos
suplementos tales como la suspensión independiente para las 4 ruedas con
resortes en espiral y amortiguador hidráulico no sólo equipaban los automóviles
de Hitler sino también otros modelos Mercedes de la época.
Dos
de los autos de Hitler habían cruzado el Atlántico. El 1.° fue el que Hitler
regaló al Mariscal de Campo Carl Gustav Mannerheim, de Finlandia,
para cimentar la alianza germano-finlandesa. Cuando los rusos atacaron
Finlandia, Mannerheim llevó su automóvil a Suiza, que era un país
neutral, para protegerlo. Pero luego, el gobierno suizo lo confiscó,
aparentemente por no tener los impuestos pagados, y lo puso en venta.
En
1948, Christopher G. Janus, director administrativo de Eximport
Associates de Chicago, lo obtuvo como pago de un cargamento de cojinetes de
bolas que su compañía entregó a Suiza.
El
automóvil de Janus llegó a New York el 29 de junio de 1948 y, a mediados
de agosto de ese año, había emprendido una nueva carrera incentivando a los
jóvenes norteamericanos para que se alistasen en la Fuerza Aérea norteamericana.
Después de una reunión inicial en Times Square, el automóvil comenzó una
gira por todo el país con paradas en los principales centros de reclutamiento.
Se presume que, en poco más de un año, este particular 770-K atrajo las fuerzas
armadas un incontable número de hombres.
También recaudó, según se dice, más de 100.000 dólares para obras de cari
en exhibiciones realizadas en todo el país. Aun entonces se gastaron más de
2.500 dólares en reparaciones pero debido al monto de las ganancias obtenidas
nadie protestó.
El
otro automóvil de Hitler que emigró a los Estados Unidos, lo hizo bajo la
protección de la 10.a División Aerotransportada que había invadido el Nido de
Águila Alpino de Hitler, en Berchtesgaden, en 1945. La información que se
tiene acerca de lo que pasó después con él es incompleta. Se supone que durante
un tiempo estuvo en África del Sur.
En
1966, Tom Barrett, un rico propietario de bienes raíces de Arizona,
compró ambos vehículos para su colección privada. Pero, en 1973, Barrett
llegó a la conclusión de que o tenía demasiados automóviles viejos en su
colección de Arizona o no tenía suficiente espacio en su garage. Decidió vender
50 autos, incluyendo ambos 770-K en una subasta.
Hasta
que los automóviles de Hitler salieron a la venta, ningún vehículo antiguo había
obtenido más de 90.000 dólares. Esa suma fue alcanzada por el Duesenberg
de Greta Garbo en el otoño de 1972. No obstante, en el primer minuto de la
subasta, uno de los 770-K de Hitler rompió el récord. Se trataba del automóvil
de Mannerheim y alcanzó un precio de venta de 153.000 dólares, el cual
fue pagado por Earl Clark, un hombre de negocios de Lancaster, Pa.
Clark
quería el auto para el parque Clark de Lancaster, Pa., conocido como «el
Milagro Holandés». El 2.° automóvil de Hitler también rompió el récord en 1972
ese día cuando la primera oferta alcanzó los 93.000 dólares. Billy C. Tanner, un
potentado de Alabama y administrador de la campaña de George Wallace, en
1964, lo compró pero no pudo pagarlo en su totalidad y completar la transacción.
En consecuencia, traspasó sus derechos a Don Tidwell, un fabricante de casas
rodantes.
Poco
después, la gente de la subasta Kruse, vendedores de automóviles antiguos y
«clásicos», expuso otra vez el 770-K de Mannerheim, ahora en su nuevo hogar en
el famoso Parque de Diversiones Dutch Wonderland. Earl Clark sacó a la
venta algunas fotografías, brazaletes, cajas de herramientas de cuero y
recuerdos valuados cu 1 5.000 dólares y los hermanos Kruse pidieron una base de
250.000 dólares.
La
oferta inicial fue de 50.000 dólares, luego fue aumentada hasta alcanzar 176.000
y el 770-K fue vendido por ese precio —un nuevo récord mundial— a Robert Pass de
St. Louis, Mo. En febrero de 1975, Pass vendió el 770-K por 141.000 dólares a
A. J. Frascona, un vendedor de autos de Wauwatosa, Wis.
Fuente Consultada:
Diccionario Insólito Tomo 4 de Wallace - Wallechinky
Errores de la Historia Roger Rossing
El Secreto de los Números de André Jouette
Lo que Oculta La Historia - Ed Rayner y Ron Stapley
Grandes Enigmas de la Historia II - Alfred Davies |