
Maimónides |
La cultura judía y la cultura
musulmana había florecido juntas en la España de los califas. Dos
sabios, Maimónides, judío, y Averroes, musulmán, nacieron casi al
mismo tiempo, en Córdoba, en el siglo doce, y fueron caminantes de
los mismos caminos.
Los dos fueron médicos. El sultán de
Egipto fue paciente de Maimónides y Averroes cuidó la salud del
califa de Córdoba, sin olvidar jamás que, según escribió, la
mayoría de las muertes ocurre por causa de la medicina. Los dos
fueron, también, juristas. Maimónides ordenó la ley hebrea, hasta
entonces dispersa, y 410 coherencia y unidad a los muchos escritos
de los rabinos que se habían ocupado del tema.
Averroes fue la máxima autoridad
judicial de toda la Andalucía musulmana y sus sentencias sentaron
jurisprudencia, durante siglos, en el derecho islámico. Y los dos
fueron filósofos. Maimónides escribió la «Guía de perplejos», para
ayudar a los judíos, que habían descubierto la filosofía griega
gracias a las traducciones árabes, a superar la contradicción entre
la razón y la fe.
Esa contradicción condenó a Averroes.
Los fundamentalistas lo acusaron de poner la razón humana por encima
de la revelación diurna. Para colmo, él se negaba a limitar el
ejercicio de la razón a la mitad masculina de la humanidad y decía
que en algunas naciones islámicas las mujeres parecían vegetales.
Pagó pena de exilio.
Ninguno de los dos murió en la ciudad
donde había nacido. Maimónides en El Cairo, Averroes en Marrakech.
Una mula llevó a Averroes de vuelta a Córdoba. La mula cargó su
cuerpo y sus libros prohibidos.
Fuente Consultada: Eduardo Galeano |

Averroes |