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Babilonia
En 2004 a. C., el colapso de Ur puso fin a la fase Protodinástica I y marcó el
inicio de una nueva era, conocida como la Antigua Babilonia. En los 400 años que
siguieron, una serie de dinastías rivales que gobernaban las ciudades de la
región, Babilonia, Asur, Man, Larsa e Isin, se enfrentaron por el control
de toda Mesopotamia. Todas ellas descendían de los amorreos, tribus semíticas
que se habían establecido en Mesopotamia durante el III milenio a. C. Los dos
reinados amorreos más importantes fueron Babilonia y Asiria.
Asiria alcanzó el poder bajo Shamshi-Adad I (1813-1781 a. C.), quien,
estrechando los lazos comerciales con el norte de Anatolia, creó el estado
más
poderoso de Mesopotamia. Con el declive paulatino de Asiria, la ciudad de
Babilonia, al sur, empezó a pujar bajo Hammurabi (1792-1750 a. C.), un
gobernante erudito célebre por sus códigos legales, compendios de leyes en los
que aborda temas tan diversos como los precios fijos de los productos agrícolas
y los castigos de los distintos delitos. Uno de esos castigos era la prueba del
río, en la cual el acusado debía bucear una distancia determinada; silo lograba,
era señal de vindicación.
Bajo
el reinado de Hammurabi se introdujeron nuevas formas de ciencia, como la
astronomía y las matemáticas, y también de aprendizaje. Entre las primeras
figuraba un sistema de numeración basado en grupos de sesenta, el cual
constituye la base de nuestra actual hora de 60 minutos y del círculo de 360
grados. La división de Mesopotamia en Asiria al norte y Babilonia al sur no fue
permanente. La sociedad babilónica fue asimilada gradualmente en la asiria, más
rica, si bien siguió predominando la sofisticada cultura babilónica. En 1595 a.
C., este primer periodo babilónico tocó a su fin cuando la ciudad fue invadida
por los hititas,
un poderoso pueblo surgido de Anatolia.
Los hititas:Los hititas
indoeuropeos procedían de Hattusa, en la Anatolia central, una región montañosa
de clima riguroso. Pueblo belicoso, los hititas habían ido construyendo un reino
que dominaba todo el norte de la región mediterránea e incluso amenazaban con
invadir Egipto.
BABILONIA:
Babilonia fue la ciudad más grande de la época antigua y la más fastuosa.
Maravillaban al mundo sus célebres jardines colgantes y la belleza legendaria de
su reina Semíramis. También es conocida por la maldición que los hebreos,
en su cautiverio doloroso a manos de los asirios, lanzaron a esta capital del
orbe: “Babilonia será un montón de ruinas, una guarida
de chacales, un motivo de desolación y burla, jamás tendrá habitantes”.
Sepultada durante siglos, se sabía bastante sobre
el magnifico imperio asirio y la gran Babilonia gracias a
Herodoto, al
Génesis y a las antiguas tablillas halladas en excavaciones. Se conocían los
nombres de sus reyes más importantes: Nabucodonosor, Hammurabi y Semirarnis.
Durante diez largos siglos, Babilonia dominó Medio Oriente, para ser luego
arrasada por los invasores persas. Desde entonces, el polvo la cubrió y la
maldición hebrea pareció cumplirse.

Jardines Colgantes de Babilonia -
Siete Maravillas del Mundo Antiguo
En el actual Irak, no muy lejos de Bagdad, el
arqueólogo alemán Robert Koldewey (1855-1925) halló esta ciudad tras una
ardua excavación. En los albores del siglo XX, la región era asolada por los
enfrentamientos entre tribus rivales y Koldewey trabajó en medio de tiroteos y
escaramuzas. Le tomó quince años descubrir por completo las ruinas de la
increíble ciudad.
Había curiosas construcciones en arco, en las cuales algunos
quieren ver los restos de los legendarios jardines colgantes, una de las
siete maravillas del
mundo antiguo. La enorme puerta de la diosa Ishtar,
flanqueada por colosales torres, abría la ruta procesional dedicada al dios
Marduck.
LOS AMORREOS: EL REINO DE
HAMMURABI
Como dijimos antes, hasta aproximadamente el 1800 a.C., la situación política en
la Mesopotamia continuó caracterizándose por el predominio sucesivo de una
ciudad sobre otra. Una nueva unificación de toda la región, en torno a la ciudad
de Babilonia, ocurrió hacia el 1763 a.C. bajo el reinado de Hammurabi. Su
gobierno, aunque duró poco tiempo, tuvo una importancia extraordinaria.
Hammurabi formó un reino y lo consolidó en diferentes aspectos:
• en lo militar, luego de innumerables conquistas fortaleció su posición
frente a los pueblos vecinos;
• en lo político, centralizó el poder en la capital del nuevo reino:
Babilonia; y el acadio fue la lengua oficial;
e en lo religioso, impuso a Marduk como dios único de toda la
Mesopotamia;
• en lo económico, dispuso que la propiedad de las tierras fuera
repartida entre el Estado, los templos y los particulares. Reglamenté el uso que
se les daría a estas tierras y estableció, incluso, quitárselas a quienes no las
hicieran producir como correspondía.
• en lo social se dividió en diferentes grupos: los awilum eran
los hombres libres; los mushkenum eran los que estaban al servicio del
palacio; y los wardum, los esclavos. Todos estos grupos estaban obligados
a prestar su fuerza de trabajo para las obras públicas que dirigía el rey: la
construcción de templos y murallas y los sistemas de riego. Los esclavos podían
dejar de serlo: si lograban juntar algunos bienes, podían comprar su libertad.
Estado y leyes:
el
Código de Hammurabi
El Estado era el responsable de organizar y coordinar
la producción económica y la vida en las ciudades. Estaba formado por un
conjunto de instituciones: el ejército, funcionarios, guardias de seguridad
interna. Era dirigido por el rey, quien para hacer cumplir sus disposiciones
redactó leyes en forma de códigos y reglamentos.
(ver la historia del derecho)
El Código de Hamurabi, dictado
dos mil años antes de Cristo, consagró la aplicación de la Ley del Talión,
atenuada más tarde por los israelitas y los musulmanes. En Occidente, Grecia y
Roma entregaron los fundamentos del Derecho Moderno, cuyas disposiciones se
remontan hasta un espacio sideral.
La primera vez que apareció en la Mesopotamia un
Estado cumpliendo todas estas funciones fue en los tiempos de Hammurabi. Si bien
con anterioridad, con los sumerios y acadios, hubo otros intentos de
centralización estatal, ninguno logró organizar un Estado unificado como el de
Babilonia. Éste tuvo una misma política en lo económico, en lo religioso y,
sobre todo, en lo jurídico. Este último aspecto sin duda fue el más relevante.
Hammurabi no elaboró un cuerpo de leyes completo
pero el Código por él sancionado fue muy importante: unificó la legislación
existente y logró, a partir de sus conquistas, que se cumplieran las mismas
leyes en amplios territorios. El Código de Hammurabi está organizado con un
prólogo, un epílogo y contiene 280 artículos. Trata de temas tales como robos,
saqueos, homicidios, lesiones corporales, raptos, problemas comerciales y
esclavitud. El código de Hammurabi le reconocía a la mujer los mismos derechos
que al hombre y aceptaba el divorcio.
Hammurabi decía que el código
debía servir para "disciplinar a los malos y evitar que el fuerte oprima al
débil".
A pesar de ser una recopilación de leyes ya
existentes en la Mesopotamia, el Código aporta nuevos elementos. Nueva es la
dureza de los castigos impuestos, nueva la frecuencia en la aplicación de la
pena de muerte o de las mutilaciones de miembros, y nueva es también la ley
del talión (“si un hombre libre ha roto un hueso a otro hombre libre, se le
romperá su hueso”).
Algunas Leyes del Código
de Hammurabi
25. Si un incendio estallara en la casa de un señor [el traductor utilizó la
palabra señor para designar a cualquier hombre libre de la clase alta], y si
otro señor que fue a extinguirlo, puso sus ojos en los bienes del propietario de
la casa y se apropió de los bienes del propietario, entonces dicho señor debe
ser arrojado a ese fuego.
129. Si se ha sorprendido a la esposa de un señor acostada con otro hombre,
ambos deberán ser atados y arrojados al agua. Si el esposo desea perdonarle la
vida a su esposa, entonces el rey, a su vez, habrá de tener misericordia de su
súbdito.
131. Si la esposa de un señor es acusada por su esposo, pero no la sorprendieron
mientras estaba acostada con otro hombre, ella deberá hacer una declaración
solemne ante dios y regresar a su casa.
196. Si un señor dañó al ojo de un miembro de la aristocracia, deberán dañarle a
él su ojo.
198. Si hizo daño el ojo de un plebeyo, o si fracturó algún hueso de un plebeyo,
entonces deberá pagar una mina de plata.
199. Si dañó el ojo del esclavo de un señor, o si fracturó el hueso del esclavo
de un señor, deberá pagar la mitad del valor del esclavo.
209. Si un señor le pega a la hija de otro señor provocando que aborte, deberá
pagar diez shekels de plata por su feto.
210. Si esa mujer muere, el ofensor tendrá que sacrificar a su hija. 211. Si
provocó que la hija de un plebeyo abortara a causa de un golpe que le haya dado,
deberá pagar cinco shekels de plata.
212. Si esa mujer muriera, deberá pagar la mitad de una mina de plata. 213. Si
golpeara a una esclava de un señor y por ese motivo abortara, deberá pagar dos
shekels de plata.
214. Si esa mujer muriera, deberá pagar una tercera parte de una mina de plata.
La Ciencia: Una de las formas que tenían los
sacerdotes de adivinar la voluntad de los dioses era observar las estrellas.
Este estudio de los astros los llevó a desarrollar la Astronomía. Así, pudieron
dividir el año en doce meses y dividir los meses en semanas de siete días. Para
los babilonios los días se dividían en doce partes de dos horas cada una. La
astronomía y su necesidad de realizar complejos cálculos, los llevó a
desarrollar las matemáticas. Su sistema numérico era sexagesimal, o sea que se
basaban en el número 60 y no en el 10. También desarrollaron la medicina y
fueron pioneros en la invención de remedios.

Construyeron templos
escalonados llamados Zigurat.
No eran tan altos como las pirámides pero llegaban a medir unos 70 metros.
El zigurat era el templo y, por lo tanto el centro de la vida política, social,
cultural y comercial de Babilonia.
La caída de Babilonia
Tras la muerte de Nabucodonosor, el poder de Babilonia declinó rápidamente. El
último rey, Nabonides (556-539 aC), vivió en el desierto mientras su hijo
Baltasar reinaba como regente. En un banquete celebrado en uno de los grandes
palacios de Babilonia, Baltasar se atrevió a usar las copas de oro y plata
cogidas en el templo de Jerusalén. De pronto apareció una mano que trazó en la
pared unas palabras misteriosas que nadie supo interpretar, hasta que llamado el
profeta Daniel, éste leyó el escrito: Mané, Tekel, Peres («contado, pesado y
dividido»), una advertencia de que Baltasar estaba a punto de perder su reino. Y
efectivamente, en el 539 aC Ciro el Grande conquistó la ciudad y Babilonia quedó
incorporada al Imperio persa.
Ciro y sus sucesores inmediatos se ocuparon del
mantenimiento de los edificios religiosos de Babilonia, pero los reyes
posteriores descuidaron esta tarea. Peores aún que la destrucción parcial en el
482 aC, como represalia de Jerjes, fueron las décadas de abandono: poco a poco,
los edificios se fueron desmoronando.
Cuando Alejandro Magno pensó hacer de Babilonia su
capital (hacia el 323 aC), era ya imposible, incluso para él, reconstruir el
zigurat. Y cuando Septimio Severo, emperador de Roma entre el 193 y el 211 dC,
acudió a visitar la fabulosa ciudad, la encontró desierta.
Fuente Consultada: Lugares
Misteriosos - Historia II La Antigüedad y La Sociedad Feudal - Atlas de Historia
del Mundo
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