|
Ricardo Balbin: “El radicalismo es
una consecuencia del país”
Si
bien aspiró en varias oportunidades a la Presidencia de la Nación, jamás pudo
alcanzar aquel deseo, ya que en cada ocasión debió enfrentarse a oponentes
invencibles, tales como Juan Domingo Perón y Héctor José Cámpora. Sin embargo
aún hoy, después de haber transcurrido décadas de su actividad política, y
varios años de su desaparición física, Ricardo “el chino” Balbín continúa siendo
uno de los referentes más importantes de la Unión Cívica Radical.
Nacido
en la Ciudad de Buenos Aires el 29 de julio de 1904, desde muy pequeño se
enfrentó a las responsabilidades de la vida, cuando con sólo cinco años debió
hacerse cargo de sus hermanos menores debido a que su madre fue enviada a España
por problemas de salud. Ya desde muy joven, Balbín se sintió atraído por la
política, lo que lo llevó a sus escasos 12 años a participará activamente junto
a su padre en los actos de asunción del Presidente Hipólito Yrigoyen.
Mientras crecía, su pasión por la política aumentaba, y al mismo tiempo decidió
realizar la carrera de medicina en la Universidad de Buenos Aires. Pero aquella
carrera se truncó por problemas personales, fue entonces que decidió comenzar la
Facultad de Derecho.
A
pesar de ser un alumno perspicaz y que demostraba permanentemente su
inteligencia, su militancia estudiantil fue el motivo por el que los problemas
no tardaron en llegar, e incluso llegó a ser expulsado de la facultad. Con los
años, su permanente militancia en las filas de la UCR le permitió ir formando
poco a poco una carrera política, que en 1946 le permitió ser electo como
diputado nacional, al mismo tiempo que fue nombrado Presidente del llamado
Bloque de los 44. Desde siempre mantuvo una actuación parlamentaria opositora al
gobierno de Juan Domingo Perón, lo que le provocó una persecución política y
judicial, que culminaría en 1950 cuando es expulsado del Congreso, y encarcelado
en el penal de Olmos.
"Bregar es
la consigna. En eso estamos todos. Dudar es debilidad, cansarse traición. Hay
que seguir. Alguna vez llegará cantando la columna de los fuertes de alma, de
los leales de la libertad. No importa quien lleva entonces el palo; lo
importante es la bandera"
Durante las elecciones presidenciales de 1951, Balbín es proclamado por la
Convención Radical como candidato al cargo, acompañado en la fórmula por Arturo
Frondizi. No obstante, el peronismo triunfa nuevamente en las urnas, y Juan
Domingo Perón es reelecto por el pueblo. Cuando en 1955 se produce la llamada
Revolución Libertadora, por la que es derrocado a manos del ejército el régimen
peronista, y a raíz de lo cual Juan Domingo Perón debe optar por el exilio,
diversos partidos políticos opositores, entre los que se encontró la UCR de
Balbín, no dudaron en apoyar al gobierno de facto, que en aquella oportunidad
había sido presidido por el General Eduardo Lonardi, y luego por el General
Pedro Eugenio Aramburu.
Nuevamente en las elecciones de 1958, Ricardo Balbín vuelve a presentarse como
candidato a Presidente de la Nación, pero en esta ocasión es derrotado por
Arturo Frondizi, quien encabezaba la UCR Intransigente. Su siguiente derrota fue
en los comicios de 1973, cuando Balbín pierde las elecciones presidenciales ante
su oponente: el FREJULI, con la fórmula Cámpora-Solano Lima. Después de la
inmediata renuncia de Cámpora al cargo, ese mismo año se realiza una nueva
elección, en la que Balbín debe enfrentarse a una nueva derrota frente a un
opositor imposible de derrumbar: Juan Domingo Perón.
Por
aquella época existieron algunas gestiones oficiosas para lograr una fórmula de
unidad nacional Perón-Balbín, pero eso no fue posible. Luego de la muerte de
Perón, y con la asunción de su esposa Isabel al máximo cargo argentino, Ricardo
Balbín intentó colaborar en el proceso de recuperación del rumbo nacional, pero
no fue escuchado.
Ante
la realidad inminente, Balbín se dirigió al pueblo a través de un llamado por la
televisión, en el que expresó: “Si se espera la ruina, en la ruina encontrarán
una bandera. No se realizará el país sino sobre la base de la unión de los
argentinos”. No obstante, el 24 de marzo de 1976 Isabel era derrocada y se
iniciaba el llamado proceso de Reorganización Nacional, a manos del gobierno de
facto. En medio de aquella tempestad, Balbín intentó mantener unido al
radicalismo, y procurar una línea de diálogo con el gobierno de facto, lo que
provocó que años posteriores fuera criticado en base a su supuesta colaboración
con dicho régimen.
En
los albores de la década del ochenta su salud se vio profundamente deteriorada,
por lo que su actividad política fue declinando. La muerte lo alcanzó el 9 de
setiembre de 1981, y para siempre se convirtió en la figura más preponderante de
los militantes de la UCR. |