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REVOLUCIÓN ARGENTINA:
Golpe Militar de Juan Carlos Onganía la
Caída del Gobierno de Arturo Illia |
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Gobiernos
Post Peronista |
(...) Para la clase media, el
golpe de Onganía supuso más que una pérdida de representación política.
Significó un violento ataque a lo que sus componentes habían considerado
tradicionalmente como su coto privado, incluso durante la década infame de los
años treinta: las universidades y el mundo de la cultura en general. (...) las
ocho universidades nacionales fueron ‘intervenidas”, al tiempo que se anulaba su
autonomía.
El violento ataque de Onganía —en
teoría, una redada contra la “iniiltración comunista y, en la práctica, un
asalto a la libertad académica y un intento de reformar la educación superior en
interés de los grupos económicos dominantes— contribuyó muchísimo a empujar a la
juventud de la clase media hacia el campo de la oposición nacional-popular Se
prohibió la actividad política de los estudiantes y se anuló su derecho a
participar, junto con los académicos y los graduados, en el tradicional sistema
tripartito de la administración universitaria. Carecían incluso de la
representación simbólica de que habían gozado al principio del período
peronista. Unos tres mil académicos, entre ellos algunos de los estudiosos más
eminentes de la Argentina, dimitieron y abandonaron el país en tropel; los
estudiantes protestaron y fueron reprimidos sin contemplaciones.
El 29 de julio de 1966, un mes
después del golpe derechista, la “Noche de los Bastones Largos” causó una
profunda impresión en los ánimos estudiantiles. Los Policías Montados Federales
irrumpieron a caballo en la Universidad de Buenos Aires, ordenaron a los
estudiantes y a los docentes que la desalojaran, usaron sus porras con
indiscriminada ferocidad contra los desobedientes y, finalmente, hicieron
centenares de detenciones. Sesenta estudiantes tuvieron que ser hospitalizados.
Vistas las cosas retrospectivamente, el acontecimiento, comparado con la
represión sufrida bajo el régimen de Videla. no fue particularmente terrible,
pero los estudiantes implicados conservaron un vivo recuerdo de la noche en que
fueron “víctimas” de un brutal ~listeísmo.
Dos meses después, la policía de
Córdoba proporcionó a las fuerzas de protesta su primer mártir al herir
mortalmente a Santiago Pampillón durante una manifestación estudiantil; pero dos
años más tarde los más tenaces de los descontentos, apoyados por la
intelectualidad radical, hacían ya decididos esfuerzos para superar la
impotencia de su estrategia, estableciendo lazos de solidaridad con las
organizaciones obreras militantes.
Richard Gillespie
Soldados de Perón.
Los Montoneros
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