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La
basurología es el estudio de la basura. Se preguntarán: ¿para qué sirve
estudiar la basura de una comunidad? Pues, aunque no lo crean, uno
puede obtener
datos muy interesantes acerca del comportamiento de los habitantes de la zona,
sus costumbres, colectividades a que pertenecen, etcétera.
“Dime qué tipo y cuánta basura
generas y te diré de dónde eres y dónde vives.”
En la década del ‘70, en los Estados Unidos, William Ratje comenzó a
desenterrar basura de los llamados “rellenos sanitarios". Grande fue su sorpresa
cuando descubrió que algunos alimentos, papeles y otros restos no habían sufrido
prácticamente alteración alguna, después de haber permanecido enterrados durante
casi veinte años.
Esto quería decir muchas cosas:
• el relleno no había recibido ni el oxígeno ni la
cantidad de agua suficientes como para que los residuos se degradaran. Por lo
tanto, ni siquiera las bacterias anaeróbicas habían actuado;
• la falta de humedad no llegaba a lixiviar los
líquidos contaminantes hasta las napas de agua subterráneas, y esto ocurre
generalmente cuando el relleno no se encuentra bien aislado;
•
al rescatar salchichas con pan, repollos, diarios, latas de determinadas
comidas, trozos de carne a medio consumir, choclos prácticamente sin tocar, se
podía detectar el grupo humano responsable de esos residuos, y saber cuáles eran
sus hábitos de alimentación y derroche —por cierto, muy especiales—.
Los
basurólogos actuales (especialistas que estudian la basura con todas las
herramientas, conocimientos científicos y tecnologías disponibles) realizan una
labor similar a la de los arqueólogos ya que pueden establecer patrones de
conducta, de consumo y otras características de los habitantes de las zonas
estudiadas. Bien sabido es que los pueblos orientales consumen mayor cantidad de
alimentos orgánicos frescos que la población americana del Norte, o que en la
Argentina se consumen más alimentos envasados ligeros, como leches cultivadas,
caldos, yogures o frutas, en verano que en invierno.
Lixiviado o percolado: todo
líquido contaminante que se infiltra en las diferentes capas de los rellenos
sanitarios
—producto de las lluvias y la descomposición de la materia orgánica— y llega
hasta las diferentes napas de agua.
Estas
y una infinidad de conclusiones se pueden obtener al estudiar los residuos de un
vecindario. Basta con preguntarles a los encargados de los edificios qué
cantidad de diarios y revistas sacan a la calle y qué tipo de revistas son para
saber las características y los gustos de los moradores de ese edificio.
Fuente Consultada: El Universo Para Curiosos
Nancy Hathaway
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