LA BATALLA DE CHACABUCO
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Batalla de Chacabuco — El 10 de febrero todo el ejército estaba concentrado en Chacabuco. Se procedió en seguida al reconocimiento del terreno, aprovisionamiento de caballada y de camas para los que resultaran heridos en el encuentro.

Marcó del Pont entregó el mando del ejército realista al brigadier Rafael Maroto, por considerarlo más capaz, pero debido a tan reciente designación, no conocía sus fuerzas ni el escenario de la lucha.

Maroto llegó el día 11 a la hacienda de Chacabuco y se dedicó a reconocer el terreno, zona de serranías escarpadas. San Martín, para impedir que fuera auxiliado por las fuerzas que estaban diseminadas a lo largo de la Cordillera, decidió adelantar la batalla  y librarla el 12 de febrero de 1817, en vez del día 14.

Dividió sus fuerzas en dos cuerpos: la derecha al mando de Soler (con el grueso del ejército), y la izquierda dirigida por O’Higgins; ambos debían combinar su ataque.

El jefe chileno llegó primero a lo alto de la sierra que los separaba de los realistas, y al ver que Maroto se estaba concentrando, decidió atacarlo sin esperar la llegada de Soler, que debía atacar por el flanco para encerrar al enemigo (entre los dos jefes había resentimientos por cuestiones de competencia) San Martín, al verlo comprometido en una lucha que le estaba siendo funesta, ordenó a Soler que apresurara la marcha y apoyó el ataque con los granaderos de Zapiola y de Necochea. Merced a esta acertada orden, los realistas fueron vencidos después de tres horas de lucha.

En el parte de batalla, San Martín decía: “En veinticuatro días hemos hecho la campaña pasamos las cordilleras más elevadas del globo, concluimos con los tiranos y dimos la libertad a Chile."

Si no hubiera sido por la temeridad de O’Higgins, que desobedeció la orden de esperar a Soler, los realistas se hubieran rendido a discreción casi sin luchar, por la disposición de las fuerzas, pues San Martín, al decir de Mitre, ganaba por sus planes antes de entablar la lucha.

Al promediar el día, las tropas al mando de O'Higgins se encontraban en una lucha encarnizada. San Martín advirtió que O'Higgins se hallaba en peligro, y le gritó nerviosamente a su ayudante de campo: "Corra y diga a Soler que cargue el punto sobre el flanco enemigo". Soler acomete por la retaguardia, San Martín se desespera y cargando su cuerpo enfermo se confunde en un feroz combate, sable en mano, con las fuerzas enemigas. La carga furiosa de los granaderos terminó por despedazar a la resistencia española. El ejército realista, en medio del pánico, emprendió la retirada hacia el sur de Chile

Como consecuencia de este triunfo, cundió la alarma en Río de Janeiro  y Perú, se tomó Chile y se impidió un ataque realista por el Norte. Marcó del Pont, abandonado por todos, huyó de Santiago, pero fue apresado y remitido a San Luis y más tarde a Córdoba, donde murió en 182I.

San Martín adelantó a Santiago un escuadrón para poner orden, pues el populacho se entregó a excesos contra los realistas y el día 14 hizo su entrada en la capital. Al día siguiente convocó una asamblea de notables para designar director supremo; lo eligieron a él, pero no aceptó, manteniendo la línea de conducta que se trazara de “no admitir jamás mayor graduación que la que tengo, ni obtener empleo público, y el militar que poseo, renunciarlo en el momento en que los americanos no tengan enemigos”.

Entonces fue elegido O’Higgins, que designó ministros a Miguel Zañartú, del Interior, y al coronel José Zenteno, de Guerra y Marina. El gobierno argentino premió al héroe de Chacabuco con una pensión vitalicia para su hija Mercedes; ambos gobiernos le ofrecieron el grado de brigadier, que rechazó, aceptando solamente el de generalísimo del Ejército Unido (argentino-chileno), para poder continuar su empresa.

El Cabildo de Chile le donó una chacra, que aceptó con la condición de que la tercera parte del producto se destinara al hospital de mujeres.
En Santiago, por esta época, quedó instalada una filial de la Logia Lautaro.

Después de la batalla de Chacabuco, Soler en franca discrepancia con O’Higgins, fue llamado por Pueyrredón, medida a la cual no era ajeno el general San Martín.

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart - Douzon - Wikipedia -

Biografías - Todo Argentina - Maravillas del Mundo - Historia Universal - Juegos Pasatiempo

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