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Batalla de Marne
(1914)
El
plan Schlieffen, proyectado por el predecesor del general Moltke
(imagen), que era jefe del Estado Mayor alemán, exigía la conquista
de Francia por una acometida rápida, «Guerra relámpago», a través de
la Bélgica neutral y burlando las poderosas fortificaciones de
frontera francesas.
El golpe era entonces hacia el
oeste, después de tomar París, balanceándose de sur a este como una gigantesca
guadaña y aplastando las principales fuerzas francesas desde la retaguardia en
Alsacia-Lorena.
Von Moltke modificó el
proyecto, con resultados desastrosos. Limitó nítidamente el ataque potencial de
su 1° y 2° ejército enviando cinco nuevos cuerpos motorizados a los frentes
rusos y de Alsacia-Lorena. Esta decisión violaba la estrategia del plan básico,
ya que Schlieffen había aconsejado no llevar adelante una guerra con dos
frentes simultáneos.
En
la acción inicial, Von Kluck, el agresivo e insolente comandante del 1°
ejército, había ya movido su fuerza entera al norte del Marne en el río Oureq,
atacando al 6.° ejército francés de Maunoury.
Continuó avanzando después que
recibió órdenes de Von Moltke de mantener en suspenso el ataque a París,
creyendo que el comandante supremo no entendía la situación real. Pero el ataque
extendido de Von Kluck abrió una brecha de 25 millas, con el 2.° ejército
de Von Bülow en su flanco izquierdo.
Cuando Von Moltke interceptó un
mensaje de radio dando estas noticias, envió a su jefe de Inteligencia, teniente
coronel Richard Hentsch, el 8 de septiembre para que reviera la situación. Este
individuo poseía autoridad oral para actuar en nombre del jefe superior si era
necesario, ya que los cuarteles generales estaban en Luxemburgo, a más de 100
millas del frente.
Cuando el enviado llegó al
campamento del 2.° ejército, se le informó de un ataque nocturno del 5.°
ejército de D'Esperey que había retrocedido el ala derecha de Von Bülow.
Temiendo un inmediato envolvimiento, Hentsch ordenó la retirada con la
que estuvo de acuerdo un cansado Von Bülow.
El retroceso dejó el flanco
izquierdo altamente vulnerable, a pesar de que el 1° ejército estaba en buena
posición y atacando bien. El Jefe de Inteligencia llegó a los cuarteles del 1°
ejército mientras Von Kluck estaba en el frente, conferenció con el jefe
del Estado Mayor del general y aconsejó enérgicamente una retirada similar. Tras
el retorno de Hentsch a Luxemburgo con su relato completo, Von Moltke
ordenó una retirada general no sólo del 1° y 2.° ejércitos sino también del 3.°,
volviendo a Aisne.
Para los franceses había tenido
lugar un «milagro» en el Marne: la amenaza alemana a París había concluido. Pero
las fuerzas del mariscal Joffre estaban demasiado exhaustas para continuar con
su gran victoria moral y los ejércitos alemanes ganaron un tiempo valioso para
atrincherarse. Sus primeras tácticas posteriormente cambiaron de una movilidad
rápida a un atrincheramiento estático, iniciando los sangrientos meses de los 3
años siguientes La posición fija de la trinchera, protegida con alambre de púas
y el novedoso "tanque" se convirtió en el plan aceptado de batalla.
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