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SEGUNDA CAMPAÑA AL ALTO
PERÚ
BELGRANO CONDUCE EL EJÉRCITO DEL NORTE
BATALLA DE SALTA
Díaz Vélez los persiguió hasta
Jujuy y después de un mes regresó a la ciudad. En Salta lo secundó Juan Antonio
Álvarez de Arenales, al frente de los patriotas que allí se insurreccionaron.
La Virgen de las Mercedes fue nombrada por Belgrano generala del ejército, y
tanto en Tucumán como en Buenos Aires, se celebraron festejos. Si bien hay que
reconocer que los realistas tuvieron algunas fallas durante las operaciones, es
indudable que los patriotas lograron un merecido triunfo“ porque su jefe supo
compensar la falta de hombres y armas con una admirable preparación y
disciplina.
Como consecuencia de la batalla de Tucumán Tristán quedó en Salta donde se
fortificó.
Los patriotas en ese momento dominaban: en el norte el enemigo estaba detenido;
en el este sitiaban Montevideo; en Buenos Aires había sido descubierta antes de
estallar la conjuración de Alzaga. El éxito de Belgrano contribuyó a
desprestigiar al Triunvirato, porque merced a su desobediencia el Norte quedaba
asegurado.
Correspondió al Segundo Triunvirato premiar a los vencedores, a quienes otorgó
dinero y condecoraciones; hizo grabar sus nombres en una placa de bronce y en
los libros de los cabildos de Tucumán y de Buenos Aires; otorgó a Belgrano el
titulo de capitán general.
El Segundo Triunvirato se mostró más decidido que
el gobierno anterior a prestar ayuda al ejército del Norte, enviándole hombres y
armas, aunque continuo considerando de mayor interés las operaciones en la
Banda Oriental.
Belgrano por su parte, entró en negociaciones con Goyeneche a fin de lograr que
“dejase en paz a los pueblos a fin de nombrar diputados para un Congreso General
que resolviese la cuestión pacíficamente”. Todo quedó en la nada, porque el
general realista sólo consentía en pactar, si se adoptaba la constitución
española de 1812.
En esa época se separaron de Belgrano: Juan Ramón Balcarce, con el que tenía
ciertas divergencias y que venía a Buenos Aires como diputado por Tucumán para
la Asamblea de 1813; Holmberg, a quien licenció a raíz de una insubordinación
(lo veremos actuar en la Banda Oriental) José Moldes, cuya excesiva disciplina
motivaba las protestas de la tropa. Compensó en parte estas ausencias con la
colaboración de Álvarez de Anales, que fue consejero en materia militar y
política, y de Chiclana, a quien hizo nombrar gobernador intendente de Salta.
Ya reorganizadas las fuerzas y
dispuesto a atacar Salta, Belgrano partió hacia el norte en enero de 1813. Las
instrucciones de Buenos Aires, le ordenaban avanzar hasta el Desaguadero, límite
septentrional del Virreinato. En los primeros días de febrero cruzó el río
Pasaje, al tiempo que se enteraba de la victoria de Rondeau en el Cerrito. El 13
de febrero de 1813 hizo prestar a sus tropas obediencia a la Asamblea General
Constituyente y por tercera vez juraron la bandera. Desde entonces el río se
llamó Pasaje o Juramento. En esos momentos se les incorporé Martín Rodríguez,
que venia desde Buenos Aires.
A pesar de que era la estación de las lluvias y de la crecida de los ríos,
avanzaron velozmente sobre Salta, con gran sorpresa de Tristán que no los
esperaba en esa época.
El 20 de febrero, después de una noche de fuerte lluvia, se libró la batalla de
Salta en las puertas de la ciudad, en la zona del cerro San Bernardo. Belgrano
amaneció enfermo y preparó todo para dirigir las operaciones desde una carreta,
pero un poco aliviado, pudo montar a caballo.
Los patriotas atacaron y Tristán se redujo a la defensa, Belgrano colocó a sus
hombres en forma tal, que cortaba todo intento de retirada hacia Jujuy. Logró un
triunfo completo sobre el enemigo, que en vano traté luego de defenderse dentro
de la ciudad. Era la primera vez que nuestra bandera presidía una batalla.
Belgrano, en vez de exigirles una capitulación a discreción, les permitió
regresar al norte, bajo juramento de no volver a tomar las armas contra los
patriotas, y ei compromiso de entregar todas las armas y los prisioneros, en una
ceremonia que se realizó al día siguiente.
Como hombre, como hermano de los americanos que luchaban junto a Tristán,
nuestro general demostró su grandeza de alma, pero como po11-lico fracasé,
porque hubiera podido lograr muchas ventajas de este triunfo.
Pero creyó en ese juramento y esperé que los americanos que defendían
el
pabellón monárquico, quedarían convencidos de la bondad de los revolucionarios y
que no sólo se pondrían de su lado, sino que servirían como propagandistas en su
tierra. Para evitar que los soldados confraternizasen Tristán salió
inmediatamente de Salta.
También se firmó un armisticio por 40 días, posiblemente para tratar de llegar a
un arreglo amistoso y evitar el derramamiento de sangre de americanos.
La capitulación fue desaprobada tanto por Lima, que contaba con elementos para
intentar un nuevo ataque, como por Buenos Aires, que censuraba la actuación de
Belgrano.
Como consecuencia de la batalla de
Salta, se afianzó la dominación
patriota en el Norte; Charcas y Potosí y luego Cochabamba, se levantaron contra
los españoles, que tenían sus fuerzas reducidas y repartidas. Todos estos
contratiempos provocaron posteriormente la dimisión de Goyeneche.
La Asamblea del Año XIII otorgó a Belgrano un sable con adornos de c4~.c que
llevaba inscripto: “La Asamblea Constituyente al benemérito
general Belgrano”, y además cuarenta mil pesos en propiedades del Estado. El
prócer destinó esta suma a construir cuatro escuelas en Tanja, Salta, Tucumán y
Santiago del Estero, y él mismo redactó el reglamento, que daba mucha
importancia a la formación religiosa del alumnado.
Cuando los vencidos llegaron a Oruro, Goyeneche les informó que quedaban
liberados de su juramento y que en consecuencia podían volver a luchar contra
los Provincias Unidas del Río de la Plata. Solamente trescientos aceptaron esto
,los restantes siguieron hacia el norte y contribuyeron de distintas maneras a
la causa de la Revolución.
Si Belgrano en vez de quedar en Salta, según dijo al gobierno por falta de
elementos para continuar luchando, hubiese atacado a los realistas, los habría
hallado débiles y desorganizados, pero merced a la actitud patriota, pudieron
rehacerse con los refuerzos enviados desde Lima y lograr dos triunfos decisivos
en el Alto Perú.
Fuente Consultada:
Historia Argentina de Etchart - Douzon - Wikipedia -
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