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La guerra en el
Noroeste Desde 1810 hasta 1815 nuestros primeros gobiernos patrios
enviaron tres expediciones militares al Alto Perú (hoy Bolivia).
Pero, hasta 1822, se mantuvo una constante actitud bélica en todo
nuestro actual Noroeste, en especial en las provincias de Jujuy y de
Salta.
La primera victoria:
Suipacha
El 6 de noviembre de 1810, el ejército
patriota al mando de González Balcarce se encontraba acantonado en
Nazareno, una pequeña población al sur del río Suipacha (también
conocido con el nombre de San Juan). Allí fue atacado por los
contingentes españoles, a la mañana siguiente, el 7 de noviembre de
1810.
El general español Córdova dispuso el
ataque con cuatro piezas de artillería y 800 hombres, sobre la
arenosa playa del río. La lucha se inició en ambas márgenes del río
Suipacha.
Los españoles quedaron inmovilizados
por su asombro. En solo media hora el ejército realista estaba en
desorganizada retirada. Suipacha fue la primera victoria de las
armas argentinas, asegurando por el momento la acción revolucionaria
y el dominio de gran parte del Alto Perú.
Los españoles dejaron cuarenta hombres
muertos y ciento cincuenta prisioneros, dos banderas y cuatro
cañones, dos mil cartuchos, pólvora y tres cofres con dinero. Al día
siguiente de la batalla, Córdova advirtió que no tenía a dónde huir¿
Entonces, le envió un oficio a Balcarce:
"Capitulo bajo garantía de la vida
para los jefes, oficiales y soldados, que se alistarán en las filas
de ustedes (...); a su vez reconozco a la Junta de Buenos Aires y
acato su autoridad en tanto representa al muy amado rey Fernando Vil
(...)".
Pero, González Balcarce no pudo tomar
ninguna decisión, pues el mandó político lo tenía el delegado de la
Junta, Juan José Castelll. Éste, a su vez, tenía las ya mencionadas
instrucciones secretas por lo que no estaba dispuesto a la
misericordia.
Mientras tanto, una columna patriota
de ciento cincuenta hombres, al mando del capitán salteño Martín
Miguel de Quemes, se adelantó a ocupar la provincia altoperuana de
Cinti.
El 9 de noviembre, la noticia del
triunfo patriota en Suipacha llegó rápidamente a Potosí, donde el
gobernador -intendente, Francisco de Paula Sanz, se dispuso a huir
con unos trescientos mil pesos en oro y plata de los caudales
públicos. Pero los cochabambinos, le cerraron el paso arrestándolo.
También cayeron rápidamente prisioneros, Nieto y Córdova, esta vez
de las avanzadas porteñas.
Los tres fueron llevados detenidos a
la Casa de la Moneda de Potosí. El ingreso del ejército patriota a
Potosí, encabezado por Castelli y Balcarce fue recibido con un gran
júbilo popular y una escolta de honor destacada por el Cabildo de la
ciudad. Inmediatamente, los cabildantes juraron fidelidad a la Junta
de Buenos Aires.
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