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Mario Benedetti: La
literatura como crítica social
“No
te rindas, por favor no cedas, aunque el frío queme, aunque el miedo
muerda, aunque el sol se esconda, y se calle el viento, aún hay
fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños. Porque la vida es tuya
y tuyo también el deseo, porque cada día es un comienzo nuevo,
porque esta es la hora y el mejor momento”.
Este es un simple fragmento extraído
de alguno de los cuantiosos escritos producidos por el autor
uruguayo Mario Benedetti, quien supo conquistar con el arte de sus
palabras el corazón del pueblo Latinoamericano.
Había nacido el 14 de septiembre de
1920 en la región de Paso de los Toros, en Uruguay, y gracias a su
talento incomparable logró convertirse en su vida en uno de los más
destacados poetas y novelistas de la literatura uruguaya de la
segunda mitad del siglo XX, prestigio que compartió con otro grande:
Juan Carlos Onetti.
Fue en 1945 cuando decidió iniciar su
carrera de periodista en diversas publicaciones gráficas de
reconocido renombre en Uruguay, tales como La Mañana, El Diario y
Tribuna Popular, entre otros.
No obstante, su fama se acrecentó
exponencialmente cuando comenzó a dedicarse a la poesía y la
narración, siendo uno de sus grandes éxitos sus primeros libros
titulados “Poemas de la oficina” de 1956 y “Montevideanos” de 1959.
Pero aquel éxito no fue casual, ya que Mario Benedetti había volcado
en aquellas obras su mirada particularmente crítica que le permitió
realizar un retrato social exacto.
A medida que su escritura avanzaba, su
crítica hacia la sociedad crecía, lo que lo llevó en 1960 a publicar
uno de sus ensayos considerado el más ácido y polémico, bajo el
título “El país de la cola de paja”.
Luego llegaría su total consolidación
en el terreno literario, a través de la publicación de dos
importantes novelas, primero con “La tregua”, que en Argentina fue
adaptada a la pantalla grande, y luego con “Gracias por el fuego”,
la cual aún hoy es considerada una de las críticas más extensas y
exactas en relación a la sociedad, incluyendo la denuncia de la
corrupción del periodismo que estaba siendo utilizado como aparato
de poder.
A partir de la mitad de la década del
sesenta, se produjo un cambio en el autor, que lo llevó a producir
obras más ligadas a la angustia del ser humano y las esperanzas de
lograr una nación socialista en aquella América Latina que
permanecía sometida a los abusos de las dictaduras militares.
Buscando reprimir sus palabras,
Benedetti fue perseguido en su país natal, lo que lo llevó a más de
diez años de exilio en distintos países, tales como Cuba, Perú y
España, donde su literatura cobró aún más fuerza y audacia. Durante
este período fueron varias las prosas producidas por el autor,
destacándose la novela de 1982 titulada “Primavera con una esquina
rota”, en la que Benedetti trata magistralmente el tema del exilio.
Por supuesto que toda su obra poética
también se vio influenciada por aquellas circunstancias políticas y
las experiencias recogidas durante el exilio uruguayo.
Casi al finalizar la década de los
noventa, Mario Benedetti decidió producir una novela de corte
autobiográfico, a la que llamó “Andamios”, en la que rememora el
exilio, pero sobre todo el regreso a su país natal.
Por su talento fue premiado en varias
oportunidades, destacándose en 1999 el VIII Premio de Poesía
Iberoamericana Reina Sofía, en 2001 el Premio Iberoamericano José
Martí en reconocimiento a su obra, y en 2004 fue investido doctor "honoris
causa" por la Universidad de la República del Uruguay.
En la tarde del 17 de mayo de 2009, la
noticia de la muerte de Mario Benedetti golpeaba a sus compatriotas,
y poco después con la llegada de la información a los países
Latinoamericanos el duelo se hizo extensivo. No obstante su lucha
social aún sigue viva en las miles de páginas de sus obras. “Después
de todo la muerte es sólo un síntoma de que hubo vida” habría dicho
antes de su partida, y seguramente no estaba equivocado. |