Las sociedades secretas pretenden establecer un Nuevo Orden Mundial que poco tiene que ver con la fraternidad universal proclamada por las antiguas escuelas «mistéricas». El mundo que nos preparan estos "controladores" pretende esclavizarnos y, con el tiempo, suprimir nuestros derechos básicos conseguidos a lo largo de décadas de lucha social. Mediante las técnicas del miedo, el horror a los conflictos bélicos, el control de la prensa y, sobre todo, de las economías nacionales. El Grupo Bilderberg: Otro club de la elite que actúa como si fuera una sociedad secreta, y quizá más importante que el CFR y la Comisión Trilateral, es el Grupo Bilderberg. Esta organización, creada por Joseph H. Retinger, conocido como la «eminencia gris» y considerado por muchos observadores como agente del Vaticano, celebra una reunión anual a puerta cerrada con total exclusión de los medios de comunicación. El grupo toma su nombre del hotel Bilderberg, en Oosterbeek (Holanda), lugar donde se celebró la primera reunión en 1954. Este evento fue convocado por muchos ciudadanos en ambos lados del Atlántico, preocupados porque Europa Occidental y Estados Unidos no colaboraban lo suficiente en asuntos de importancia crítica. Lo
que es único en las reuniones Bilderberg como foro internacional es: Normalmente acuden 115 delegados a cada reunión —ochenta de Europa Occidental y el resto de Estados Unidos . De estos, un tercio pertenecen a los Gobiernos y al mundo de la política, y los demás a la industria, las finanzas, la educación y las comunicaciones. Todos los invitados van como particulares y nunca como representantes oficiales, aunque este punto es discutible. La verdad es que el Grupo Bilderberg configura y dicta políticas globales más que cualquier otro grupo mundial. El investigador británico David Icke afirma que, hasta 1998, cinco secretarios generales sucesivos de la OTAN, Joseph Luns, Lord Carrington, Manfred Womer, Willy Claes y Javier Solana habían sido miembros del Bilderberg, así como, James Wolfensen, jefe del Banco Mundial, Alan Greenspan, jefe de la Reserva Federal de Estados Unidos, Peter Sutherland (de Irlanda) y Renato Ruggiero (de Italia), estos dos últimos, jefes de la Organización Mundial de Comercio (OMC). El entonces jefe de la Comisión Europea, Jacques Santer, era del Grupo Bilderberg, así como el ex canciller alemán Helmut Kohl y el primer ministro de Gran Bretaña Tony Blair. Según Icke, la guerra de Bosnia era un conflicto manipulado para avanzar en la agenda de un ejercito mundial de la OTAN siguiendo una táctica infalible: PROBLEMA-REACCIÓN-SOLUCIÓN. A consecuencia de los horrores, casi diarios, transmitidos por los medios de comunicación y la aparente ineficacia de la fuerza pacificadora del ONU, parece que lo adecuado era «una solución rápida» que permitiera a los que habían orquestado el conflicto ser los salvadores en la forma de un ejercito global de 60.000 hombres, la fuerza multinacional más grande desde la Segunda Guerra Mundial. Examinamos por un momento a los negociadores principales en Bosnia desde el principio del conflicto. Entre los designados por la Unión Europea se hallaba lord Carrington, presidente del Grupo Bilderberg desde 1991, así como, presidente del Instituto Real de Asuntos Exteriores y miembro de la Comisión Trilateral. Posteriormente fue sustituido por otro político británico, lord David Owen (Grupo Bilderberg, Comisión Trilateral) y a continuación por Carl Bildt, ex primer ministro sueco (Grupo Bilderberg). Los negociadores nombrados por la ONU fueron Cyrus Vance (Grupo Bilderberg, CFR y Comisión Trilateral) y el noruego Thorvald Stoltenberg (Grupo Bilderberg, Comisión Trilateral). Cuando fracasaron en la consecución de la paz, entró en la escena un negociador independiente, Jimmy Carter, el primer presidente de la Comisión Trilateral en Estados Unidos. Luego vino Richard Holbrooke (Grupo Bilderberg, Comisión Trilateral y CFR) quien negoció los acuerdos de Dayton abriendo las puertas al «ejercito mundial». Si, a continuación, examinamos los medios de comunicación, vemos que la propietaria «oficial» de The Washington Post era Katherine Graham (Grupo Bilderberg, Comisión Trilateral y CFR). También es importante mencionar que Los Angeles Times, The New York Times, The Wall Street Journal y todas las principales cadenas de televisión en Estados Unidos estaban controladas entonces por miembros de estas sociedades secretas modernas. Otro miembro importante del Grupo Bilderberg es Conrad Black, jefe del Grupo Hollinger, propietario de varios periódicos y revistas en Canadá, Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel, entre otros países. Ahora estamos llegando al centro del «velo del engaño» en que vivimos. El amo último de todos estos periódicos es, afirma David Icke, la Inteligencia Británica, que creó y controla todavía la CIA. De ser cierta esta afirmación, estamos controlados todos hasta la médula.
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