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Boletín Güemesiano

 

  

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BOLETIN GUEMESIANO DIGITAL Nº 57

ENERO DE 2005

 

PRESENTACIÓN

 

En el anhelo de continuar aportando información sobre la Gesta Güemesiana se presentan artículos de particular interés no sólo por los temas que abordan sino por el destacado nivel de sus autores. Primeramente se transcribe un esclarecedor trabajo del Lic. Luis Oscar Colmenares, la nómina de lugares donde se combatió durante la guerra gaucha; luego parte de un artículo sobre la fe cristiana del Gral. Güemes escrito por uno de sus descendientes y finalmente un trabajo sobre El Chamical, de la Prof. Ercilla Navamuel.

 

 

CONTENIDO

 

I.              EL PLAN DEFENSIVO DE GUEMES, por el Lic. Luis Oscar Colmenares

II.             COMBATES REGISTRADOS EN SALTA DURANTE LA GUERRA GAUCHA.

III.            LA FE CRISTIANA DEL GRAL. MARTIN MIGUEL DE GUEMES, por Martín Miguel Güemes (h)

IV.            EL CHAMICAL, por la Prof.  Ercilia Navamuel

V.             AGENDA GUEMESIANA DICIEMBRE DE 2004.

VI.            PALABRAS FINALES

 

 

I. EL PLAN DEFENSIVO DE GUEMES

 

El Lic. Luis Oscar Colmenares, al exponer el Plan defensivo del Gral. Martín Miguel de Güemes expresó: “Martín Miguel de Güemes concibió un Plan de Lucha para defender la libertad y la independencia de las Provincias que formarían la República Argentina. Lo primero que hizo fue crear todo un ejército, con características propias. Güemes jamás fue un jefe montonero. Lo fue de milicias, es decir de una fuerza sujeta a reglas, las que se cumplían estrictamente.

 

El ascendiente que tenía Güemes sobre sus milicias gauchas por su condición de caudillo y el hecho de ser, a la vez un pundonoroso militar de carrera, le permitieron ser obedecido ejemplarmente: tanto por los gauchos como por los soldados y oficiales de las fuerzas veteranas. El ejército de Güemes fue una fuerza muy disciplinada, compuesta por milicias gauchas y por militares veteranos y milicianos, que eran jefes y oficiales de las divisiones y escuadrones. Los milicianos eran convocados cada vez que se los necesitaba y ellos acudían con presteza y sin vacilar al llamado del militar-caudillo.

 

Güemes había realizado una guerra de recursos o de guerrillas desde 1814 (cuando fue comandante de avanzada en el Río Juramento) y hasta la victoria obtenida en el Puesto Grande del Marqués. Durante ese lapso cumplió su labor al frente de milicias gauchas auxiliando al Ejército del Norte.

 

A partir de 1816, cuando se le encomendó la defensa de las Provincias, la situación varió fundamentalmente. Tuvo que encarar un vasto plan de operaciones con sólo las fuerzas a su mando. Así actuó durante cinco años, hasta su muerte el 17 de Junio de 1821, conteniendo siempre las invasiones realistas.

 

Güemes nunca sostuvo una batalla campal al estilo clásico por que sabía bien que no contaba con fuerzas ni armamento adecuados para vencer en este tipo de combates. Imaginó otro tipo de lucha, al estilo de la guerra de guerrillas o de recursos que ya había efectuado anteriormente –secundando al ejército- pero mucho más vasta y profunda. Ya no fueron operaciones secundarias, complementarias o de avanzada, a cargo de una sola división. Fue todo un ejército, integrado fundamentalmente por milicias y que llegó a tener 6.610 hombres, con el que enfrentó a calificadas fuerzas regulares, compuestas también por miles de soldados.

 

La zona de los combates fue muy grande. Se extendía desde el extremo sur de la actual Bolivia hasta el Río Juramento, de norte a sur, y desde la zona de San Pedro de Atacama (hoy pertenece a Chile) hasta el departamento de Orán, de oeste a este. Alrededor de 150.000 Km2. A veces el enemigo penetró simultáneamente por distintos pasos pero como el prócer tenía adecuadamente distribuidas sus fuerzas y contaba con exploradores y partidas volantes, siempre había milicianos en condiciones de enfrentar al invasor o de requerir los auxilios necesarios.

 

Dentro de este extenso escenario la forma de obrar de las fuerzas de Güemes fue la siguiente: atacar por los flancos y la retaguardia, inmediatamente después que el ejército enemigo comenzaba la invasión. El ataque tendía siempre a ser sorpresivo y estaba a cargo de grupos o partidas que se retiraban antes de que el enemigo pudiera organizar la defensa. Los ataques se repetían una y más veces, de día y de noche, mientras avanzaba el invasor. Cuando éste se detenía y destacaba una o más divisiones en busca de alimento, eran acosadas constantemente por los gauchos. En algunos casos, cuando las partidas que destacaba no tenían muchos soldados, había enfrentamientos en campo abierto y más de un triunfo completo de las milicias gauchas. En tales ocasiones los vencedores regresaban con algunos prisioneros y era raro el soldado enemigo que retornaba al lugar donde había acampado el invasor.

 

Cuando el invasor había sido contenido, varios escuadrones de gauchos ya estaban preparados para actuar durante la retirada del enemigo. Y nuevamente ocurría el ataque por los flancos y la retaguardia, de día, de noche, en marcha o durante el descanso y durante todo el tiempo que los realistas tardaban en evacuar el territorio salto jujeño.

 

Así fueron rechazadas todas las invasiones. Desde que Güemes estuvo a cargo de la defensa, la primera invasión fue la comandada por el general José de la Serna, quien llegó de España a fines de 1816 con oficiales y tropas que habían vencido a fuerzas de Napoleón Bonaparte. Fue la invasión más tenaz y durable. El invasor creyó que en menos de un año llegaría triunfante a Buenos Aires. El 22 de setiembre de 1816, a los cinco días de haber desembarcado en el puerto de Arica, La Serna escribía al virrey Pezuela: “Creo podría lisonjearme al asegurar a V.E. formaría un cuerpo de ejército capaz de entrar a Buenos Aires para el mes de mayo del próximo año”. Lo que realmente ocurrió fue que en mayo de 1817 José de la Serna y su ejército emprendían la retirada desde el Valle de Lerma (Salta) ante la imposibilidad de superar la acción defensiva de las milicias gauchas de Güemes y dadas las constantes bajas que sufrían. Lo mismo ocurrió con los demás ejércitos invasores que siguieron sus pasos. Ninguno pudo atravesar la Intendencia de Salta”, finaliza el Lic. Colmenares.

 

II. COMBATES REGISTRADOS EN SALTA DURANTE LA

GUERRA GAUCHA

 

Según Ricardo Rojas durante la época independentista, en territorio salteño se registraron 76 combates en los siguientes lugares: ciudad de Salta; San Lorenzo, Castañares, La Caldera; Quebrada del Toro; San Antonio de los Cobres; Los Sauces; Cobos; Cabeza de Buey; La Pedrera, La Quesera; La Cruz; Cerrillos; Chamical; La Merced; Rosario de Lerma; Pulares; Escoipe; El Bañado; La Troja; Sumalao; El Carril; Chicoana; Río Arias; Sauce Redondo; Pitos; Anta; Río del Valle; El Rosario; Orán; San Andrés; Colanzuli; Iruya; Baritú; Los Toldos; Acoyte y Santa Victoria.

 

En cada uno de esos lugares se combatió de una a cuatro veces. A pedido de pobladores de San Antonio de los Cobres (Depto. Los Andes, Prov. de Salta) se citan las fechas en las que se combatió en ésa localidad: 20 de diciembre de 1816; 28 de octubre de 1819 y 22 de diciembre de 1819. En la Quebrada del Toro se combatió el 13 de diciembre de 1816 y el 20 de diciembre de 1819.

 

En esa época se denominaba Despoblado a la región Andina de Salta (donde se encuentra San A de los Cobres) y Jujuy por ser una zona de escasa población, difícil acceso y clima riguroso. Los interesados en los sucesos registrados en la zona pueden investigar el tema consultando los archivos de la antigua Gobernación de los Andes en la Policía local, la Municipalidad y a los pobladores más antiguos, conforme lo sugerido en el Taller Güemesiano desarrollado en noviembre de 2004 en San A de los Cobres.

 

 

III.  LA FE CRISTIANA DEL GRAL. MARTIN MIGUEL DE GUEMES

 

La Revista “Miradas” de Salta publicó en Junio de 1998 un artículo escrito por Martín Miguel Güemes (descendiente del general, residente en Salta) titulado La Fe Cristiana del General Martín Miguel de Güemes. Luego de abordar aspectos vinculados con el bautismo, casamiento y muerte del prócer, el autor destaca las relaciones que el general mantuvo con el clero y dos temas de particular importancia para esta evocación: la acción gubernamental y militar evangelizadora del Gral. Güemes. Seguidamente se transcribe lo desarrollado por el autor bajo los subtítulos citados.

 

 

Su acción gubernamental evangelizadora

 

“Como gobernante civil, Güemes manifestó su preocupación por el enriquecimiento espiritual de sus gobernados, al dar curso a un pedido que se efectuara “en la época que Monseñor Nicolás Videla del Pino gobernaba la diócesis de Salta, los vecinos del Chamical le habían solicitado autorización para construir una capilla”. Años más tarde reiteraron el pedido al Provisor José Alonso de Zabala y a fines de 1818, en pleno gobierno de Güemes, dicha capilla estaba terminada.

 

Güemes se dirigió al nuevo Provisor José Gabriel de Figueroa, pidiéndole que dispusiera la bendición de la misma y designara capellán al Presbítero Francisco Fernández. El oficio dice así: “Agitado de las reclamaciones con que varias personas piadosas y cristianas me han convencido de la necesidad espiritual que concurren para la colocación de una capilla rural en el punto del Chamical, ya por los muchos individuos que se han establecido en sus inmediaciones, cuya asistencia de sacramentos exige el más exacto cumplimiento… No he podido desentenderme de tan justas insinuaciones… Más en el día, hallándonos con el consuelo de verla levantada a expensas y sudores de los indios gauchos moradores del mismo lugar del Chamical y sus inmediaciones,… sólo resta que se sirva Vuestra Señoría librar la comisión bastante para su bendición y colocación al obrero y capellán del tercer escuadrón de mi mando, el Presbítero Francisco Fernández… Firmado: Martín Güemes”.

 

Su acción evangelizadora militar

 

Continúa expresando el autor del artículo: “En su carácter de conductor militar de sus milicias gauchas, Güemes no descuidó la atención espiritual de las tropas que componían la vanguardia del ejército de operaciones sobre el Alto Perú; así designó capellanes del ejército gaucho de Salta y Jujuy a los siguientes presbíteros: Don Francisco de Paula Fernández –Tercer Escuadrón de Gauchos; Don Alejo Yanzi –Cuarto Escuadrón de Gauchos; Don Francisco Guzmán –Regimiento de Infernales. Don Francisco Orellano –Regimiento de Gauchos.

 

El párroco de Cerrillos Don Juan José Castellanos, también fue un destacado colaborador de Güemes en esta tarea de asistencia espiritual a las tropas. Se destaca especialmente el Presbítero Francisco de Paula Fernández, Capellán Mayor del Ejército del Gral. Martín Miguel de Güemes, quien el 17 de Junio de 1821 asistiera espiritualmente al prócer durante su agonía y muerte en  la Cañada de la Horqueta, y se encargó del traslado de sus restos a la antigua Catedral de Salta, desde la Capilla de El Chamical donde se encontraban depositados y custodiados por los gauchos lugareños, y por el mencionado Presbítero Fernández”, expresa el señor Martín Güemes.

 

IV. EL CHAMICAL

 

El Chamical es un lugar de especial significación para los estudiosos ya que tuvo y mantiene un estrecho vínculo con el Gral. Martín Güemes. El porqué de tal expresión se encuentra en textos como el escrito por la Prof. Ercilia Navamuel, investigadora del Instituto Güemesiano de Salta.

 

La Prof. Navamuel dice que Chamical es: “Lugar histórico, también llamado Capilla de San Francisco de Chamical o Capilla de San Martín de Guaguayacos del Chamical. El primer antecedente conocido de su construcción data del siglo XVIII y era atendida por los Franciscanos. En 1820, fue mandada a reconstruir por el Gral. Martín Miguel de Güemes, dado su deterioro, con el objeto de que cumpla funciones para sus fieles gauchos. Fue declarado Monumento Histórico Nacional el 7 de Junio de 1944, por Decreto Nº 14119.

 

Desde tiempos remotos, estos territorios fueron zona de contacto de tres corrientes de poblamientos aborígenes, con tradiciones culturales muy diferentes: los andinos con agricultura intensiva; los amazónicos horticultores y los chaqueños cazadores y recolectores de frutos silvestres. Las evidencias arqueológicas así lo demuestran y la presencia de pucaraes andinos e incaicos indican que estas relaciones fueron conflictivas. En el período hispano tuvieron allí sus haciendas:

 

-En 1583 don Pedro Gonzalez de Tapia.

-En 1591 don Fernando Toledo Pimentel.

-En 1773 don Hernando Arias, cura y vicario de Salta que también era hacendado de Guaguayaco.

 

Durante los siglos XVII, XVIII y XIX, estos terrenos fueron aprovechados para la ganadería (vacunos, caballares y mulares) actividad que formó una población criolla y gaucha. Durante este tiempo fue camino de carretas, costeando  el Río Pasaje, que comunicaba a Salta con Tucumán y Esteco y en La Troja había una posta para viajeros. Era frontera con el Chaco y zona por la que penetraron las invasiones de aborígenes chaqueños que sitiaron a la ciudad de Salta durante el siglo XVIII. Esta situación forjó a los pobladores como guerreros y responsables de la defensa, debiendo cubrir los gastos con sus propios bienes.

 

Por allí pasaron personalidades que trascendieron en la historia, como la expedición de Diego de Rojas en su regreso en 1546 y el franciscano Juan Cedrón. De 1566 a 1587 lo transitó Fray Juan de Rivadeneira. De 1590 a 1594 Fray San Francisco Solano, hombre santo y milagrero, que con su violín recorrió solo el “impenetrable Chaco”, haciendo prodigios de sanación y conversión, siendo aún hoy muy venerado y recordado su paso en cada lugar en que rezó, descansó o apoyó su bastón haciendo brotar agua de las rocas.  Estas tradiciones explican la persistencia de la Capilla del Chamical, en donde se halla la reliquia sagrada de la imagen de San Francisco.

 

A comienzos del siglo XIX, El Chamical estuvo muy vinculado a la finca La Cruz y durante las guerras por la emancipación, toda la zona fue escenario de la guerra gaucha, dado que en La Cruz estaba el cuartel general. Por la geografía del territorio, la adaptación y conocimiento que tenían los gauchos, los resultados de los enfrentamientos siempre fueron  favorables para la causa patria, a pesar de que el oponente era un ejército bien preparado, triunfante en Europa en las guerras contra Napoleón Bonaparte.

 

En la zona se registraron las siguientes batallas: La Pedrera, el 28 de mayo de 1814 y el 2 de junio de 1820. La Quesera, el 2 de junio de 1820. La Cruz, el 2 de junio de 1820. La Troja, el 7 de junio de 1820. Chamical, el 7 de Junio de 1820.

 

Luego de ser herido mortalmente el Gral. Güemes el 7 de junio de 1821, en las calles de la ciudad de Salta en una emboscada realista, falleció en la Quebrada de la Horqueta el 17 de junio. Fue sepultado el 18 en el cementerio de la Capilla del Chamical, donde estuvo hasta el 14 de noviembre de 1822, cuando el gobernador Dr. José Ignacio Gorriti traslada con todos los honores sus restos mortales a la Catedral de Salta”, expresa la Prof. Navamuel.

 

Cabe acotar que Guaguayaco es un término compuesto de origen quechua que significa Aguada de los Niños.

 

 

V. AGENDA GUEMESIANA DICIEMBRE DE 2004

 

16 de diciembre:     Participación en el Homenaje al Periodista y escritor salteño César Fermín Perdiguero, realizado en Capital Federal con motivo del 20º Aniversario de su fallecimiento. Durante el mismo se dialogó sobre la labor Güemesiana que desarrollara en vida el homenajeado.

 

 

VI. PALABRAS FINALES

 

Respecto a la fe cristiana del Gral. Güemes, de la que nos habla uno de sus descendientes, Fernando García Bes acota: “…Nuestro General fue el  único soldado de la independencia, que está documentado, que a su solicitud agonizó y murió asistido por su capellán quien le administró los últimos sacramentos…”

 

Con los temas expuestos se saluda con especial afecto a los docentes y estudiantes del Nivel Terciario de San Antonio de los Cobres quienes se incorporaron como lectores del Boletín. Ellos solicitan información respecto al papel de la zona y sus pobladores durante la lucha por la Independencia. En sucesivos boletines se profundizará el tema. Felicidades para todos.

 

Buenos Aires, 9 de enero de 2005

 

 

Prof. María Cristina Fernández

macacha@infovia.com.ar

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