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25 de Mayo de 1810

9 de Julio de 1816


 

BOLETÍN GUEMESIANO Nº 69

ENERO DE 2006

PRESENTACIÓN

 

En los albores de un nuevo año se renueva la esperanza de contribuir a través de éstas páginas al conocimiento y difusión de nuestra historia. Para ello se tratan dos temas que finalizan con una pregunta similar ¿Qué hubiera pasado si no hubiera ocurrido? Concretamente: ¿qué hubiera ocurrido si Salta no apoyaba la revolución de Mayo? y ¿qué hubiera ocurrido si Martín Güemes no hubiera abrazado la causa patriota?

 

Para abordar el tema se recurre a los historiadores Bernardo Frías y José María Rosa, cuyos análisis nos permiten extraer algunas conclusiones.

 

CONTENIDO

 

I.                IMPORTANCIA DE LA ACTITUD DE SALTA, por Bernardo Frías.

II.              MARTIN GUEMES, por José María Rosa.

III.            LA GUEMESIADA, por Joaquín Vedoya Beristayn

IV.            AGENDA GUEMESIANA DICIEMBRE DE 2005

V.              CONFERENCIA SOBRE EL GENERAL GUEMES EN PERU

VI.            PALABRAS FINALES

 

I. IMPORTANCIA DE LA ACTITUD DE SALTA

 

La respuesta de las Intendencias del Virreinato del Río de la Plata a la creación de la Primera Junta de Gobierno Patrio en Buenos Aires no fue unívoca. Algunas la desconocieron y condenaron, iniciando la desmembración del extenso Virreinato. Salta se proclamó a favor de la revolución y reconoció a la Junta.

 

Bernardo Frías en el Tomo I de la obra Historia del General Martín Güemes analiza la importancia que tuvo la actitud de Salta en esas circunstancias expresando: “En toda la dilatada Intendencia los cabildos de las ciudades subalternas de Tucumán, Santiago, Catamarca, Jujuy y Tarija, “acostumbrados a oír la voz del jefe inmediato aún en asuntos de menos arduidad, y dando la última prueba del espíritu de subordinación que los animaba”, aguardaron la voz del cabildo de Salta para pronunciarse siguiéndola y, a su turno, por la adhesión a Buenos Aires. “La religiosa conducta de Salta les prevenía obedecer sin discutir”; y aquellos pueblos tocados en lo más delicado de su Patriotismo, “adhirieron ciegamente a la resolución indicada por el gobernador de la Provincia”. De esta manera, la resolución del cabildo de Salta venía a decidir la suerte de la revolución en el norte, y con ello a salvarla, porque de haberse pronunciado de manera contraria, todas las fuerzas inmensas del interior, desde Córdoba hasta La Paz, hubieran sofocado entre sus brazos y en breve término el movimiento aislado de Buenos Aires.

 

“Su resolución fue tan heroica, que privó que muriese en su cuna la libertad”. Buenos Aires, en verdad, nada había hecho para levantar en su favor el espíritu del país, la opinión y los recursos, antes del 25 de mayo; procedió con suma imprudencia e inexperiencia asombrosa lanzándose a una verdadera temeridad que, a sólo contar con sus propias fuerzas, era cosa perdida. Buenos Aires no hizo propaganda ninguna antes de aquella fecha; se limitó a consumar el cambio en su recinto, a producir una conmoción aislada; era algo así como la repetición de lo efectuado en Chuquisaca y en La Paz, y debería necesariamente sucumbir, pues seguiría la misma suerte de estos movimientos aislados, localistas, sin ramificaciones en el resto del país, produciendo una tragedia más grande en su lucha contra todo el interior y el litoral, porque las fuerzas del rey hubieran sido más numerosas, mejor disciplinadas, con más recursos, con todo el enorme apoyo de los poderes oficiales, y porque Liniers, Concha y Goyeneche eran generales superiores a Balcarce y a Belgrano, con que contaba al presente la Junta de la Capital.

 

Por eso, con sobra de razón pudo decir el doctor Gorriti que la gloria de la revolución de Mayo no está solamente en haberla producido materialmente el día oportuno, sino en haberla preparado y en haberla secundado y sostenido sin haberse concertado, salvándola después de nacida en peligros de muerte. Y ésa debía ser la primera gloria de Salta.

 

A decir verdad, fue la única provincia que correspondió al grito dado por Buenos Aires. Todo lo restante del virreinato quedó o indiferente o estupefacto, guardando una actitud quieta y silenciosa, todo él bajo el mando y dominio de jefes españoles que desde el primer momento trataron de concertarse para sofocar la revolución, antes que saliera de la plaza de Buenos Aires y se propagara por el seno de los pueblos. Para ello trataron de armarse, poniéndose en pié de guerra. ¿Qué podría hacer Buenos Aires contra toda la fuerza del país alzada en su contra, y contra toda la fuerza del Perú cuyo virrey tomaría a su cargo la defensa de los intereses españoles así atacados? Más al pronunciarse Salta de manera viril y casi unánime, embarazaba de tal manera los planes enemigos y prestaba su concurso a la revolución. Lo que hubiera sido una triste repetición de lo acaecido en Chuquisaca y en La Paz, y aún más sangriento y espantoso, se cambiaba por un equilibrio de fuerzas que desde el primer día puso a raya los esfuerzos españoles. Lo mismo que había visto Arenales un año atrás lo apreciaban los españoles ahora, esto es: la posesión de Salta era ganancia decisiva en la causa que la obtuviera. Su situación en medio de los pueblos cortaba a los españoles del sur de los del norte; su armamento era suficiente para una respetable división de ejército, y su población como sus recursos para las necesidades de una guerra, ninguna provincia podía ofrecerlos ni más abundantes ni mejores”.

 

Indudablemente el pronunciamiento de Salta a favor de la revolución y su aceptación de la Junta creada en Buenos Aires el 25 de Mayo de 1810, fue de vital importancia para la gesta independentista que allí se iniciaba.

                                                                         

II. MARTIN GUEMES

 

En la obra “Los Protagonistas” que trata la historia de los hombres y mujeres que construyeron nuestro país, José María Rosa comienza el capítulo dedicado al General Martín Güemes transcribiendo una estrofa del Poemario titulado “Güemes” del escritor salteño Julio César Luzzato:

          “Cuando pasa el general

          dan su alerta los zorzales,

          para que escondan sus uñas,

          los cactus y los chaguares”.

 

Sobre estos versos José María Rosa expresa: “Poquísimas letras están diciendo mucho sobre la bravía indoblegable y a veces levantisca personalidad del caudillo salteño. Aquél que mantuvo incólume el frente norte ante la avanzada realista –cosa que no lograron los estudiosos militares de profesión-, conseguido a base de coraje y espontaneidad revolucionaria con un puñado de gauchos, “organizados” en montoneras. La guerra de recursos o guerra de guerrillas fue su táctica usual ante un enemigo desmesuradamente superior. ¿Cómo iba a imaginar este portento de nacionalidad que su mayor traición provendría de la retaguardia porteña? Son los mismos porteños de las clases dirigentes quienes no tendrán ningún prejuicio en afirmar, cuando se anoticien de la muerte de Güemes: “Murió el abominable Güemes al huír de la sorpresa que le hicieron los enemigos. Ya tenemos un cacique menos…” (Gaceta de Buenos Aires, Junio de 1821)

 

Palabras afrentosas que únicamente podían provenir de aquellos que no guardaban un compromiso con la realidad y con su destino nacional. Las luces de Europa habían enceguecido a los soberbios porteños, quienes no veían en el interior más que “anarquismo” y una difusa idea de una concepción “federalista”. ¡Pobres porteños! Con los años va a tener que venir un poeta del interior, de Añatuya (Santiago del Estero), llamado Homero Manzi, a recordarles lo más hermoso de las raíces históricas, en una reivindicación de los suburbios, pletóricas de imágenes tradicionales y místicas del Buenos Aires querible.

 

Quien sabe cuál hubiese sido el futuro de la naciente Nación, si Martín Güemes no hubiera acosado a las fuerzas realistas con sus partidas de gauchos”, expresa el historiador.

 

III.  LA GUEMESIADA

 

La Güemesiada es un drama épico en el que su autor, Joaquín Vedoya Beristayn, relata en versos y en prosa la patriótica trayectoria del Gral. Martín Miguel de Güemes. Comprende dos partes, la primera está integrada por trece cantos, la segunda por tres relatos de la Guerra Gaucha.

 

En la introducción dice el autor: “Héroe y caminante de la historia patria, indicando con sus pasajes de eternidad la grandeza de su intención justa e irrevocable”, tales fueron las palabras del poeta y escritor Víctor Zambrano cuando se refirió al General Martín Miguel de Güemes en una de las tantas acotaciones que hiciera al margen de un escrito que evocara la Epopeya. Es mi deseo servirme ahora de ellas como Introducción a esta tarea grata de incursionar en los caminos de la Guerra Gaucha, defensiva y ardua, sobre la ruta indicadora de toda una rebelión contra los intereses del Rey y como meta de la razón de ser de una esperanza, iluminando el espíritu de la Independencia con la grandeza suficiente del sacrificio. Leyenda y tradición se amalgaman poéticamente en mi obra “La Güemesiada”, dando origen cierto al relato de hechos acaecidos, documentados y realzados, llevando al lector paulatinamente “por la corriente de una vida seleccionada que crea aptitudes y procura ser el respeto de todas las masas unidas y del enemigo, bajo rigores que no buscan protección”. En el malhumor de la época (que provocara rencillas en el mismo seno de los hogares coloniales), germina la niñez del personaje central de nuestra epopeya, acumulando tiempo a los estratos de los caracteres de su personalidad, fragosa, indomable, dual en sus verdaderos amores por su Patria, por su Pueblo, por su familia y condición, sincera con el paisanaje y con los gentiles, aristócrata y montaraz, la que en un plazo de doce años meritúa su papel humano, guerrero o político; impuesta de sentimientos contrarios o de lujos cerriles, a través de la provocación ocasionada por las distintas batallas de su vida hasta culminar finalmente en la Primera Parte de “La Güemesiada” con el sacrificio costoso y pleno de encantos que significa la derrota del Mariscal don José de La Serna, aureola de romanticismo heroico que bien pudo haber sido el final de la guerra de posiciones (librada por Güemes desde 1814) ¡sin Ayacucho!

 

“El hombre hace lo que su deber le manda;

todo en él es ponderable y limpio.

Su breve existir en la demanda

parece prohijado por el Olimpo.

 

Rey en blasones y en impaciencia

cumple paso a paso sus designios

bregando por la real Independencia

que anhela para sus dominios.

 

Y mientras cabalga dominante

de un punto a otro, llevando los mensajes

que el fragor de su lucha detonaba,

alza en su signo de gigante

para darnos en todos los parajes

la emoción de una guerra dominada”.

 

Termino este Introito diciendo que la Primera Parte (1806-1817) de la Güemesiada es necesariamente el resumen directo de las hazañas principescas del “Hombre más desnudo en sus afanes, más grande en sus sacrificares, más federal en todos sus principios, nacional como ninguno e igual a Belgrano, San Martín, Brown y Necochea, como metafísicamente olímpico. Y poderosamente abnegado, que en nueve años destaca los caracteres principales de la nacionalidad con su fuerza de ley, su palabra clara y firme y su aptitud clemente, derrotando siempre aunque se quedara en cueros, tal como lo expresara Zambrano, explicando así “El inaugura la libertad , resarcida de la adversidad con la más costosa de las victorias”.

 

“La Güemesiada” fue impresa en Salta en el año 1988, constituye una interesante obra literaria sobre los principales sucesos y protagonistas de la Guerra Gaucha.

 

IV. AGENDA GUEMESIANA DICIEMBRE DE 2005

 

La prof. María Cristina Fernández desarrolló durante Diciembre las siguientes actividades:

 

En Salta:

 

3 de Diciembre:       En la localidad de San Antonio de los Cobres, Depto. Los Andes, dirigió el 2do Taller Histórico denominado: Cancionero Güemesiano. Durante el mismo dialogó con los asistentes, respondió consultas y se elaboraron propuestas conjuntas para la aplicación del contenido del Taller.

 

7 de Diciembre:       Entrega del Informe Anual de la Delegación Buenos Aires a la Pdta. del Instituto Güemesiano de Salta, Prof. Ercilia Navamuel.

 

En B Aires:

                             

22 de Diciembre:     Expuso sobre el tema “César Perdiguero y la difusión de la vida de Martín Güemes”, en la Casa de Salta en Buenos Aires durante el Homenaje al escritor.

 

 

V. CONFERENCIA SOBRE EL GRAL. GUEMES EN PERU

 

En Lima se desarrolló el 29 de diciembre una Conferencia sobre Güemes, Belgrano y su aporte a la causa independentista.  La misma se concretó en el Instituto Sanmartiniano del Perú ante un importante auditorio que se mostró  muy interesado en el tema.

 

Para la ocasión la Prof. M Cristina Fernández envió –a solicitud del disertante, Ministro Jorge Lidio Viñuela de la Embajada Argentina en Perú- un trabajo sobre la amistad entre los generales Martín Güemes y Manuel Belgrano.

 

 

VI. PALABRAS FINALES

 

Un cálido y fraterno abrazo a los lectores del Boletín Güemesiano, que actualmente llega por mail a Arequipa; Lima; Oruro; La Paz; Santa Cruz de la Sierra; Santo Domingo; El Salvador; Costa Rica; México; Nueva York; Montreal; Ellwangen; Isla de Creta; Madrid; Vigo; Barcelona; Sydney; Gran Canaria y varias Provincias Argentinas.

 

Buenos Aires, 10 de enero de 2006

 

 

Prof. María Cristina Fernández

macacha@infovia.com.ar

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