Con
un impecable gusto por el buen humor afilado y crítico de una realidad argentina
transcurrida en varias décadas,
un hombre supo ser al mismo tiempo capocómico e
historiador. Es que al volver a ver los monólogos de
Tato Bores no quedan dudas
de que gran parte de la historia política de la Argentina
ha sido narrada de una manera admirable por este mito de la pantalla chica nacional.
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