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La
era de Brezhnev. El
nuevo gobierno, dirigido desde 1964 por Leonid Brezhnev en su calidad de
secretario general del Partido Comunista, dio un cambio de giro en política
interna volviendo a restringir la libertad en vista del fracaso experimentado
por el gobierno anterior en sus intentos de democratización social. En este
contexto se encuentra la nueva política hacia los países satélites de Europa
central y oriental, conocida como Doctrina Brezhnev o “Doctrina de soberanía
limitada”, vigente hasta mediados de la década de 1980.
Sin embargo, en política exterior,
Brezhnev anunció el propósito de continuar la
coexistencia pacífica con
Occidente y restaurar la unidad comunista que se había roto con China en tiempos
de Kruschev. Las primeras medidas adoptadas por el nuevo gobierno dieron como
resultado algunas mejoras económicas en conjunto, pero no se logró aliviar la
situación de la agricultura, sector que en 1972 entró en una nueva crisis, más
grave todavía que la de 1963, y obligó a las autoridades a realizar
importaciones de alimentos cada vez más cuantiosas y más perjudiciales para la
economía soviética.
Por otra parte, la aceleración
desmedida de la industrialización provocó el efecto contrario del estancamiento
de la industria ligera, al grado que resultaba imposible satisfacer el consumo
de la creciente población.
Se hacía evidente entonces que la economía soviética
estaba muy lejos de alcanzar, y mucho menos superar, la de Estados Unidos como
Kruschev había prometido años atrás, sino por el contrario, acentuaba aún más su
retraso. Esta tendencia persistía a pesar de la crisis económica que
experimentaron los países del bloque occidental en la década de 1970; así pues,
lejos de avanzar hacia el comunismo, es decir, hacia la igualdad de clases, en
la sociedad soviética se acentuaban las desigualdades.
Otra característica de la URSS en
este periodo fue el inmovilismo del sistema, manifiesto en la escasa renovación
de los cargos, de modo que se fue produciendo un progresivo envejecimiento de la
clase política. Brezhnev se propuso fortalecer el sistema y dotar a la
burocracia —la llamada nomenklatura—, integrada por unos dos millones de
personas, de una mayor estabilidad para mejorar su prestigio.
En la Constitución
creada en 1977, se fortaleció el papel centralizador del Partido Comunista, y se
dio una mayor concentración del poder en los altos dirigentes del Estado.
Fuente Consultada:
El Gran
Libro del Siglo XX de Clarín - El Mundo Moderno y
Contemporáneo de Gloria Delgado
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