La rehabilitación
de la supuesta bruja —ejecutada el 18 de junio de 1782,
con 48 años de edad— fue posible tras un largo debate por 37 votos
contra 29. Aun así, la Iglesia protestante de la región, que participó en la
época de su proceso y ejecución, no está conforme con la medida parlamentaria.
Tampoco lo están las autoridades

municipales de la pequeña
localidad, quienes ofrecían financiar una investigación histórica sobre la vida
de la condenada. Suiza, Alemania, los Países Bajos, Francia e Inglaterra fueron
países donde el integrismo religioso no católico creó un cinturón de dureza
equiparable al de los peores tiempos de la Inquisición católica, que tuvo su
auge un siglo antes.
La historia comienza cuando Anna
Góldi, nacida en una familia uobre en 1734. se mudó de Sennwald a Glaris, donde
ejerció modestos empleos de criada. Primero trabajó en casa de los Zwícky, y
luego en la del doctor Johann Jacob Tschudi, donde fue finalmente
denunciada.
La mujer había sido contratada
para ocuparse de las cinco hijas del médico. La razón de su condena fue que una
de las pequeñas de su patrón, Anne-Mígeli, de 8 años, habría encontrado agujas y
objetos punzantes dentro de su comida. Finalmente, la niña cayó enferma tras hallar repetidamente
cuerpos extraños en su leche y su pan.
Ante la imposibilidad de explicar
el fenómeno, Góldi fue denunciada y arrestada. Sometida a tortura para que
aceptara “sus pactos con el diablo”, Anna Góldi terminó por reconocer los hechos
que se le imputaban. Aunque se supone que la verdadera razón de la acusación de
su patrón habría sido que este y Góldi eran amantes. La excusa de la brujería
aparece entonces como una salida del denunciante para librarse de una situción molesta.
Pero el tiempo ya no era tan
propicio. Los juicios por brujería comenzaban a ser impoPulares
en esa época, y Góldi pudo salvarse le ser quemada viva (castigo tradicional a
as condenadas como brujas) y fue, en litigar le ello, decapitada como
envenenadora.
El interés por el personaje no
viene de hoy, al menos en Suiza. Ya en 1991 se rodó la ,elícula
Anna Goldi, die letzte Hexe (La últina bruja), dirigida
por Gertnad Pírikus.
Ahora se ha desatado una modesta
“góldimania” que toma la forma de documentales televisivos, la inauguración de
un museo en su honor donde se exponen las actas del proceso y los instrumentos
de tortura utilizados, así como numerosos artículos en prensa, la publicación de
libros y hasta la creación de una pequeña calle que llevará el nombre de la
última bruja en la ciudad de Mollis.
Según diversos historiadores, a
partir de 1490 dio comienzo la caza de brujas en Europa. Entre los siglos XV y
XVII, unas 100 mil personas fueron quemadas vivas en el continente bajo
acusaciones de brujería tras ser sometidas a tortura. Entre ellas, más del 80
por ciento eran mujeres.
Fuente Consultada: revista
Veintitrés Internacional