Según indican muchos
informes de investigación, la respuesta es sí. Once de los años más
calurosos registrados desde 1850 ocurrieron entre 1995 2006. El año
pasado, la Comisión Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC,
por sus siglas en ínglés)
de las Naciones Unidas, ganadora ex aequo del Premio Nobel de
Paz de 2007, dio a conocer que hoy día la Tierra está 0,75°C más
caliente que en 1850. Si bien este incremento parece mínimo, una pequeña
diferencia en la temperatura promedio puede de alterar enormemente el
clima en todo el mundo. Durante la última era glacial, nuestro planeta
tenía una temperatura medía apenas cinco grados menor a la actual.
Debido al aumento del calor, animales y plantas han empezado a migrar hacia los
polos en busca de un ambiente más fresco. Desde los años 80, observadores
británicos han avistado peces tropicales antes desconocidos en el Atlántico
Norte. En 2001 un pescador atrapó una barracuda frente a la costa de Cornualles,
Inglaterra, muy al norte de la zona de distribución habitual de esa especie.
En 2005 el Servicio Mundial de Vigilancia de Glaciares, con sede en Zurich,
Suiza, reveló que los glaciares europeos habían perdido la mitad de
su volumen desde 1850. En marzo de 2007, investigadores rusos informar ron sobre
inestabilidad en la capa permanente de hielo en la zona del lago Baikal,
Mongolia y China. Y en octubre del mismo año, investigadores británicos
demostraron que las temperaturas más elevadas habían sido causa de un aumento de
2,2 por ciento en la humedad de la Tierra a lo largo de las tres últimas
décadas.
¿EL PLANETA HA ESTADO TAN CALIENTE EN ALGUNA OTRA EPOCA?
Sí, ¡e incluso más caliente que ahora! Entre 450.000 y 800.000 años atrás,
Groenlandia estaba cubierta de bosques, así que las temperaturas deben de haber
sido mucho más altas en ese tiempo. Y los aumentos también han ocurrido en otras
épocas.
ENTONCES, ¿POR. QUÉ LA PREOCUPACIÓN?
Por la velocidad con que están cambiando las temperaturas. En el pasado subían o
bajaban de grado en grado, pero en el siglo XX, sobre todo desde 1976,
probablemente hayan aumentado con mayor rapidez que durante cualquier siglo en
los últimos 1.000 años. Aparentemente, el calentamiento está generando mejores
cosechas y otros beneficios en países septentrionales como Canadá y Rusia.
Pese a esto, es probable que muchas especies no se adapten a las nuevas
condiciones. Los mosquitos transmisores del paludismo se están desplazando hacia
el norte y hacia sitios mas elevados. El virus del Nilo occidental observado por
primera vez en Amé•rica del Norte hace nueve años, infectó a unas 4.000 personas
en los Estados Unidés en 2006. El escarabajo del pino, que prolífera durante los
inviernos más cálidos, ya ha destruido alrededor de 13 millones de hectáreas de
bosques canadienses, con una pérdida económica calculada en 6.00( millones de
dólares.
¿CUAL ES LA CAUSA DEL CALENTAMIENTO?
La IP.CC llegó a la conclusión de que la actividad humana muy probable. mente
sea la culpable, ya que aumentó las concentraciones de gases de invernadero y el
efecto invernadero Más de 25 asociaciones científicas entre ellas las academias
nacionales de ciencias de los países que integrar el Grupo de los Ocho, han
respaldado esta conclusión; sin embargo, algunos científicos aún disienten, y
alegan que la influencia humana en el calentamiento es mínima.
¿QUÉ ES EL EFECTO INVERNADERO?
Según Robert Charlson, profesor de la Universidad de Washington, “este efecto
figura en los libros de ciencia desde hace más de un siglo. Se ha estudiado
exhaustivamente”. Ciertos gases hacen que la atmósfera atrape calor solar en la
superficie del planeta. Sin el efecto invernadero, la temperatura promedio de la
Tierra sería de 18 °C bajo cero, en lugar de los confortables 14,6 °C que
alcanza en la actualidad. Lo preocupante es que el aumento del efecto
invernadero causado por los humanos podría calentar demasiado el planeta.
¿QUÉ SON LOS GASES DE INVERNADERO?
Los principales gases de invernadero son el dióxido de carbono (CO2), el metano,
el óxido nitroso, el vapor de agua y los clorofluorocarbonos (CFC). Con
excepción de estos últimos, que son compuestos orgánicos sintéticos de utilidad
comercial, los demás son gases naturales. La quema de combustibles fósiles,
árboles y desechos agrícolas aumenta las concentraciones de CO2, metano y óxido
nitroso; lo mismo hacen los tiraderos de basura, las refinerías de petróleo y
las minas de carbón. Y también aumentamos indirectamente el vapor de agua.
Conforme la Tierra se calienta por el aumento de otros gases de invernadero, se
incrementa la evaporación, lo cual crea más vapor de agua.
¿CUÁNTO HAN AUMENTADO LOS GASES DE INVERNADERO?
“Desde el inicio de la era industrial, la concentración de CO2 en la atmósfera
ha aumentado un 35 por ciento”, dice Gavin Schmidt, climatólogo del Instituto
Goddard de Estudios Espaciales de la NASA, con sede en Nueva York. “La de metano
ha subido más del doble, y la de óxido nitroso, el 17 por ciento”. A los
científicos les preocupa el CO2 porque es el más abundante de los gases que
afectamos directamente. Si bien hemos estabilizado nuestras emisiones de CFC y
de metano, no hemos hecho lo mismo con el dióxido de carbono. La concentración
de CO2 en la atmósfera sigue aumentando en alrededor de 0,4 por ciento por año,
y la principal razón es que los combustibles fósiles que producen este gas
satisfacen el 85 por ciento de nuestras necesidades energéticas.
¿SE DISIPARÁ SOLO EL DIÓXIDO DE CARBONO?
“No”, dice Schmidt. “Este gas permanece durante siglos”. Cada año en todo el
mundo producimos unas 23,5 giga-toneladas de CO2 (una giga-tonelada equivale a
un billón de kilogramos). Por suerte, sólo la mitad se queda en la atmósfera, y
los sistemas naturales absorben el resto.
Los océanos, nuestros depósitos más grandes de dióxido de carbono, absorben más
de la cuarta parte de las emisiones de CO2 que producimos cada año. Ya contienen
alrededor de 50 veces más del que se encuentra en la atmósfera, y 10 veces más
del que hay en la biosfera terrestre; sin embargo, no se sabe con certeza cuánto
más podrán almacenar sin que ocurran alteraciones. Ken Caldeira, climatólogo del
Instituto Carnegie de Washington, en Stanford, California, dice que el CO2 se
convierte en ácido carbónico en los océanos, compuesto que corroe los esqueletos
de los organismos marinos.
Los bosques y las plantas absorben menos de la cuarta parte de las emisiones de
dióxido de carbono. Por medio de la fotosíntesis, las plantas descomponen el Co2
en oxígeno (que emiten a la atmósfera) y carbono (e cual se vuelve parte de sus
células) David Ellsworth, profesor de la Universidad de Sydney Occidental, en
Australia, ka cultivado eucaliptos en cámaras con elevadas concentraciones de
CO2 a fin de determinar cómo reaccionan los árboles y las plantas a] aumento de
ese gas.
QUE OTROS FACTORES INFLUYEN EN EL CLIMA?
Los cambios regulares en la órbita de la Tierra y la inclinación de su eje
modifican la forma en que se distribuye la luz solar en todo el orbe, lo que tal
vez explique la aparición y desaparición de las eras glaciales. Estas
variaciones ocurren lentamente a lo largo de cientos de miles de años.
La energía total proveniente del Sol varía levemente. Cuando su intensidad es
alta, aumenta el número de manchas solares y el astro es más brillante; sin
embargo, esas variaciones de intensidad no son la causa del reciente incremento
de la temperatura, aseguran expertos del Instituto Max Planck de Investigación
del Sistema Solar, en Alemania. En 2004 señalaron que si bien la temperatura de
la Tierra ha aumentado mucho en los últimos 30 años, no ha ocurrido lo mismo con
la brillantez del Sol.
Las
diminutas partículas que lanzan a la atmósfera los volcanes en erupción y la
contaminación industrial reflejan parte de la energía solar hacia el espacio, lo
cual enfría el ambiente. En 1991 el monte Pinatubo en Filipinas, arrojó tal
cantidad d polvo a la estratosfera que la temperatura descendió medio grado
Celsius durante dos años.
El
vapor de agua y las nubes también influyen en el clima, pero es difícil predecir
su impacto. El agua que se evapora de los océanos forma nubes que pueden tanto
atrapar el calor solar como reflejarlo hacia el espacio “Las nubes bajas tienden
a enfriar el planeta”, dice el profesor Charlson, “Las altas lo calientan”.
A
medida que la Tierra se calienta, los glaciares y el hielo marino se derriten.
La superficie terrestre se hace entonces más caliente y reflectante, lo que a su
vez derrite más hielo y aumenta el calentamiento.
POR QUÉ SE CREE QUE EL CO2 ES LA CAUSA DEL
CALENTAMIENTO?
Muchos expertos han concluido que las fuerzas naturales no explican por sí solas
los aumentos de temperatura ocurridos en los últimos 30040 años. Bruce Bauer,
investigador del Centro Mundial de Datos Paleoclimatológicos, en Boulder,
Colorado, afirma:
Cuando uno trata de hacer las cuentas, la única manera de poder calcular lo que
está ocurriendo es incluir los efectos del CO2 artificial”.
En teoría, al aumentar las emisiones de CO2 se elevarán las temperaturas en la
atmósfera inferior y en la superficie-Terrestre. Thomas Karl, experto de ¡a
Administración Nacional Oceanográfica y Atmosférica de los Estados Unidos,
señala: “Las pruebas siguen indicando un sustancial impacto humano en los
aumentos de temperatura en el mundo”.
No
todos los científicos están convencidos. “El efecto [de los gases de invernadero
producidos por los humanos] es mínimo comparado con los cambios climáticos
normales que ocurren todo el tiempo”, dice Richard Lindzen, profesor de
meteorología en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), quien atribuye
los aumentos de temperatura ocurridos en los últimos 100 años a “la variabilidad
natural”. ¿Podemos predecir esto? “Hasta ahora, no”, sostiene. ¿Podremos
predecirlo en el futuro? “No hay muchas pruebas al respecto”.
Stefan Rahmstorf, profesor del Instituto Potsdam de Investigación sobre el
Impacto Climático, en Alemania, discrepa. En un artículo publicado en febrero de
2007 en la revista Science, señaló que las proyecciones de temperatura de la
IPCC coincidían con los datos actuales. En 1990, la 1PCC pronosticó que para
2006 las temperaturas se elevarían entre 0,15 y 0,37 °C. El aumento real estuvo
dentro de este rango: fue de 0,33 °C.
ESTÁN SEGUROS LOS CIENTÍFICOS DE SUS
CONCLUSIONES?
Cuando se le preguntó silos seres humanos estamos causando el calentamiento
global, Carl Wunsch, profesor de oceanografía física en el MIT, respondió:
“Sobre la base de la información con que cuento parece muy probable. ¿Tengo una
certeza absoluta de esto? No. Existe una pequeña probabilidad de que sea
natural”.
¿Significa eso que debemos adoptar una actitud pasiva? Según Wunsch, no. Señala
que pagamos un seguro contra incendio para nuestra casa no porque estemos
convencidos de que va a quemarse, sino porque preferimos evitar ese riesgo. En
2006, el economista Nicholas Stern, ex presidente del Banco Mundial, redactó un
informe de 700 páginas para el gobierno británico. ¿Su conclusión? Cuanto más
pronto actuemos, más fácil será la tarea.
CUANTO MÁS PODRÍAN AUMENTAR LAS TEMPERATURAS?
Según la IPCC, para el año 2100 la temperatura promedio tal vez aumente hasta
5,80(2. Sin embargo, su informe también afirma que podríamos mantener los
aumentos de temperatura dos grados por arriba de los niveles anteriores a la
industrialización, lo cual sería más soportable. Para lograrlo, tendremos que
reducir las emisiones de (2020 a la mitad para 2050, una meta alcanzable si las
bajamos un poco más de uno por ciento cada año de aquí a entonces.
¿CÓMO PODEMOS DISMINUIR LOS GASES DE INVERNADERO?
La adopción de fuentes de energía alternativas y el uso más eficiente de los
combustibles fósiles reducirán el dióxido de carbono. California es un
modelo sorprendentemente bueno. Allí, los reglamentos de construcción y los
incentivos económicos han ayudado a mantener el consumo per cápita de
electricidad a niveles equivalentes a los de 1970, mientras que en el resto de
los Estados Unidos casi se duplicó ese consumo.
La
tala y quema de bosques en los países tropicales actualmente producen alrededor
del 20 por ciento de los gases de invernadero que emitimos. “Es una parte enorme
del problema”, comenta Peter Frumhoff, director de Ciencia y Política de la
Unión de Científicos Preocupados, en Cambridge, Massachusetts. “No vamos a
reducir el calentamiento global si no disminuimos también la deforestación”.
La conservación de los bosques tropicales es doblemente benéfica, pues absorben
el C02 y aumentan la refrescante capa de nubes.
A los
científicos les encantaría extraer ese gas de la atmósfera para reducir la
concentración de carbono. Omar Yaghí, profesor de química en la Universidad de
California en Los Ángeles, inventó una esponja de cristal con poros a escala
nanométrica capaz de absorber casi el doble de su peso en (202. Un tanque lleno
con esas esponjas puede absorber tanto dióxido de carbono como nueve tanques de
igual tamaño sin ellas.
Hoy muchas fábricas y centrales eléctricas atrapan las sustancias contaminantes
en sus chimeneas. Yaghi confía en que a su esponja se le dé ese uso y sirva para
atrapar el C02 de las grandes industrias emisoras de gases.
La
esponja de Yaghi también puede extraer el gas del aire. “Los materiales que
hemos fabricado son selectivos respecto al dióxido de carbono”, explica el
profesor. “Podrían absorberlo de la atmósfera”.
Aunque suele acusarse a las empresas petroleras de ser las malas de la película
en el calentamiento global, algunas están buscando una solución. En 2005 BP, la
empresa petrolera británica, junto con Sonatrach, de Argelia, y Statoil, de
Noruega, empezaron a enterrar dióxido de carbono en el campo de gas In Salah, en
Argelia, en vez de tirarlo a la atmósfera.
El
CO2 es un subproducto de la extracción de gas natural. Según Robert Wine, vocero
de BP, se depositarán 17 millones de toneladas de (C02 a 1.800 metros bajo
tierra, lo que equivale a sacar 250.000 autos de circulación. “Si uno piensa que
un problema debe ser resuelto, entonces tiene que empezar a demostrarlo”, dice
Wine.
La climatología es “una de las ramas de la ciencia más complicadas”, afirma Carl
Wunsch. “Aunque no podemos pronosticar con exactitud qué sucederá dentro de 100
años, es indudable que existen riesgos. Sin embargo, la idea de no hacer nada me
parece una verdadera locura”.
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