Nasser
falleció el 28 de septiembre de 1970 y fue reemplazado en el poder por Anwar-el
Sadat (umagen), quien procedió a derivar notablemente las relaciones exteriores
egipcias. En efecto, enjulio de 1972 dio de baja y devolvió a su país a los
20.000 asesores técnicos y militares soviéticos, y luego del fracaso de la
guerra del "Yom Kippur” restableció relaciones con los Estados Unidos.
Por
su parte el Secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger, realizaba una
serie de viajes por el Medio Oriente con el fin de preparar la paz entre Israel
y los árabes. El 9 de noviembre de 1977, Sadat hizo una proposición
espectacular: él llevaría personalmente las conversaciones en visita a
Jerusalén, lo que hace efectivo entre el 19 y el 21 de noviembre. El primer
Ministro israelí Menahem Begin, comprendió el sentido de la iniciativa y
devolvió la visita en diciembre del mismo año.
El
contacto personal entre ambos mandatarios se trasladó en seguida a los Estados
Unidos, donde fue su anfitrión en Camp David el Presidente Jimmy Carter.
Finalmente el 23 de marzo de 1979 se firmó el Tratado por el cual Egipto
reconcia la existencia de Israel como Estado, constituyéndose en el primero y
único de los países árabes que lo hacía Israel, por su parte, se comprometió a
evacuar progresivamente los territorios ocupados a Egipto en los anteriores
conflictos. Ante tal acuerdo, los países árabes reunidos en Trìpoli rechazaron
todo acuerdo con Israel y consideraron que Egipto había traicionado la causa
árabe. A pesar de todas las contingencias que pudieran plantearse a consecuencia
de las exigencias palestinas, el Tratado de Camp David ofrece una imagen de paz
y de auténtica posibilidad de coexistencia pacífica en la zona.
Durante las conversaciones de Camp David, al Presidente de Egipto, Anwar-el
Sadat, y al Primer Ministro israelí, Menahem Begin, les fue concedido por el
Comité Noruego de la Fundación Nobel el Premio Nobel de la Paz de 1978.
El
Comité de Oslo declaró que el galardón concedido a estas dos personalidades
políticas, “no es sólo para honrar las acciones realizadas anteriormente en
servicio de la paz —acciones para asegurar un acuerdo en el Medio Oriente— sino
también para alentar la realización de nuevos esfuerzos para llegar a soluciones
prácticas que puedan convertir en realidad las esperanzas de una paz definitiva,
esperanza que ellos han encendido con el marco de los acuerdos de Camp David”.
La declaración, además, congratulaba especialmente al Presidente egipcio por su
histórica visita’ a Jerusalén, en noviembre de 1977. Dicha visita, dice el
texto, abrió una brecha en la muralla psicológica ron la que toda una generación
había bloqueado el entendimiento y el contacto humano entre Egipto é Israel”.