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Con sus frías corrientes, sus
galernas y su impredecible clima, el Canal de la Mancha ha sido siempre una meta
difícil para los nadadores de larga distancia de todo el mundo.
Los
nadadores de larga distancia, han competido durante más de 120 años para
conseguir nuevos récords de velocidad a través del Canal de la Mancha. Con sus
33 km de frías corrientes, se ha convertido en uno de los mayores retos de la
natación.
El Capitan Matthew Webb, la
primera persona en
cruzar el Canal de la Mancha en 1875
Al
prepararse para este reto, el atleta debe entrenarse duramente. Casi todos los
nadadores, hoy en día, comienzan a
entrenarse con al menos un año de antelación, teniendo en cuenta que deben
practicar en agua fría. Un nadador de larga distancia que no esté preparado para
soportar una temperatura del agua de 13 °C o menos,
podría morir de hipotermia.
Pero
el mayor peligro es lo impredecible del tiempo. Un comienzo tranquilo puede
acabar evolucionando en una galerna de fuerza 6, provocando grandes olas.
También son comunes los bancos de niebla inesperados. En 1958, dos nadadores
tuvieron que ser guiados hasta la costa con las bocinas y las luces de los
coches, al cruzarse con un banco de niebla costero.
Conocer las mareas es a su vez crítico para poder cruzar el estrecho en el menor
tiempo posible. Las fuertes corrientes podrían añadir varios kilómetros extra a
la distancia inicial, aunque también podrían reducirla, acelerando el viaje.
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El primer hombre en
conseguirlo |
En
1875, cuando el capitán inglés, Matthew Webb declaró su intención de cruzar el
canal a nado, los médicos declaron que era fisiológicamente imposible. Había
muchas posibilidades de que no saliera y nadie le parecía posible conseguirlo.
Bien
engrasado con aceite de marsopa, para luchar contra el frío, Webb se tiró al mar
desde el
muelle Admiralty en Dover a las 12.55 pm del 24 de agosto. Le acompañaba una
pequeña flotilla de barcos que transportaban árbitros y periodistas que estaban
ansiosos por difundir el histórico evento.
Nadando a braza de forma constante, Webb se echó a la mar. Cuando se cruzó con
un vapor a las seis de la tarde, la tripulación francesa se lo quedó mirando con
perplejidad. «Pensarían que éramos una panda de chiflados y ni siquiera se
acordaron de animar a Webb», anotó un periodista del Country Gentlernan s
Newspaper.
Alimentándose con caldo de carne, cerveza, tazas de café y copas de brandy, Webb
continuó nadando. A las 9.20 pm se encontró con una dificultad inesperada,
cuando le picó una medusa, pero siguió adelante.
Durante cinco largas horas, Webb luchó contra la corriente junto a la costa de
Calais. «Era terrible pensar que esta podría ser la causa de la derrota,
teniendo el puerto a la vista», declaró un testigo. «Sólo la determinación ciega
de un bulldog, podía hacerle continuar.»
Webb
perseveró hasta hacer historia y a las 10.40 de la mañana, el 25 de agosto,
surgió del mar en la playa de Calais. Su agotador maratón de 21 horas y 45
minutos acababa de probar que era posible cruzar el canal, abriendo así la
puerta a un montón de atletas que han seguido intentándolo hasta ahora.
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La
fiebre del canal |
En
Inglaterra, Webb fue recibido como un héroe. Su extraordinaria proeza capturó la
imaginación del público hasta tal punto que ayudó reconocimiento oficial de la
nación como deporte. El primer mpeonato de natación a larga stancia se celebró
en Inglaterra ~n 1877 y pronto se realizarían campeonatos similares en todo el mundo.
La
fiebre de cruzar el canal a nado
comenzó con el éxito de Webb, pero pasaron 36 años y 71 intentos fallidos hasta
que otro nadador británico, Thomas Burgess, consiguó completar la travesía en
1911, pero incluso así tardó una hora más que su predecesor. El récord
establecido por Webb permaneció hasta 1923, cuando Enrico Tiraboschi, un nadador
italiano, realizó la travesía de Francia a Inglaterra en 16 horas y 33 minutos.
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La
primera mujer |
No
sólo los hombres trataron de cruzar el canal. Más de veinte mujeres lo
intentaron sin éxito en los primeros años del siglo veinte. Decepcionada tras
tres intentos infructuosos, la australiana Annette Kellerman declaró a
principios de siglo que se necesitaba mucha fuerza y resistencia para realizar
la travesía del canal: «Creo que ninguna mujer reúne estas condiciones, por eso
creo que ninguna persona de mi género conseguirá realizar esta azaña. »
En
1926, una joven valiente de 18
años de edad, natural de Nueva York, demostró que Kellerman
(imagen izquierda) se equivocaba.
Ederle no sólo se convirtió en la primera mujer en cruzar el canal sino que
además batió el récord existente, realizando la travesía en 14 horas y 39
minutos. Ederle, que ya era una atleta consumada, detentaba el récord mundial de
las 100 yardas (91,5 m) a las 880 (805 m), cuando se lanzó al agua en el cab
o
Gris Nez, cerca de Calais, a las 7,09 horas, el seis de agosto de 1926.

Como
gran exponente del estilo crol de ocho brazadas, Ederle (imagen
derecha) comenzó nadando con brío,
acompañada por dos barcas, una de ellas provista con una radio para contactar
con tierra firme y seguir la prueba.
Poco
antes del comienzo empezó a soplar el sudoeste, lo cual agitó bastante el mar y
retuvo el avance de la nadadora. Se produjo un nuevo retraso a tres kilómetros
de la bahía de St. Margaret, al este de Dover, donde debía haber alcanzado la
playa hacia las ocho de la tarde. La corriente la arrastró por la costa hasta
Kingsdown. Allí, la nadadora fue retenida de nuevo, esta vez por los agentes de
aduana que querían interrogarla antes de que alcanzara, la costa, a las 9,39 pm.
«La
señorita Ederle recibió una fuerte ovación de la muchedumbre que esperaba en la
costa», anunció el periódico The Times, indicando además que era la persona más
joven en realizar la travesía. Al volver a Nueva York, fue recibida con un
desfile en Wall Street; honor reservado normalmente a los famosos.
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Trampa |
Los
temores de que algunos competidores sin escrúpulos pudieran estar falsificando
sus logros, se cumplieron en 1927, cuando se descubrió una trampa. La nadadora
británica Dorothy Logan recibió un premio de 1.000 libras por un supuesto récord
de 13 horas y diez minutos. Logan causó
un enorme revuelo cuando reconoció más tarde que había trucado su travesía, sólo
para demostrar lo fácil que era realizarla.
Logan
recibió una considerable multa por efectuar una declaración falsa y a partir de
entonces se establecieron reglas muy cstrictas para las travesías del Canal de
la Mancha. La Channel Swimming Association, fue fundada en Inglaterra el año
siguiente para supervisar y comprobar todos los intentos. A partir de este
momento había que presentar datos fidedignos, declaraciones juradas y un estudio
del historial de cada nadador antes de reconocer cualquier travesía anterior a
1927.
A
partir de 1927 los atletas debían cumplir las reglas de la CSA antes de
intentar la travesía. La regla más importante consiste en que un observador de
la CSA debe ser testigo de la travesía. El nadador que lo consigue, recibe un
certificado de la CSA como reconocimiento oficial de su éxito.
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Los
tiempos cambian |
La
marca actual ha reducido el récord establecido por Ederle a la mitad. El nadador
norteamericano, Chad Hundeby consiguió un impresionante récord de 7 horas y 17
minutos, dede la playa de Shakespeare en Dover, hasta el cabo Gris Nez en
Calais, en 1994. Hasta ahora no se ha batido este récord.
A lo
largo de los años, el tiempo de la travesía se ha ido acortando
considerablemente. Las razones, según el observador de la CSA, Ray Scott,
árbitro de 300 travesías, son varias.
Los
atletas actuales se benefician de un entrenamiento intensivo supervisado,
mejores predicciones meteorológicas y un equipo moderno. Los protectores
oculares estilo «percebe» han sido reemplazados por las modernas gafas.
Pero
la mejora más sustancial se ha conseguido en la dieta del nadador durante el
maratón. La alimentación sigue siendo vital, pero se han introducido líquidos
altamente energéticos que pueden ser consumidos rápidamente.
ADICTOS AL CANAL:
Algunos nadadores están verdaderamente obsesionados por el canal. Los británicos
Alison Streeter y Michael Read, detentan el récord de la mayor cantidad de
travesías reaizadas por un miembro de cada sexo, 32 y 31 respectivamente.
Streeter también consiguió un récord de siete travesías en un año, en 1992.
Pocas personas han realizado travesías dobles.
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Champàn |
Los
primeros competidores solían comer flotando de espaldas en el agua, en descansos
que solían durar unos treinta minutos aproxlmadamente. Burgess comió caldo de
gallina, mermelada de grosellas, carnes blancas, chocolate caliente, uvas y
champán, durante su travesía en 1911.
En la
actualidad, los nadadores flotan de pie, mientras beben sus cóctails energéticos.
Hundeby paraba cada quince minutos, pero sólo durante seis segundos cada vez.
Este era el tiempo suficiente para permitirle beber dos tazas de una dieta
cuidadosamente planeada para darle el máximo de energia.
Otro
sistema para ahorrar tiempo consiste en mantenerse siempre cerca del barco
piloto. Los nadadores que se alejan pierden un tiempo precioso tratando de
volver al barco. El capitán Webb nadó unos 61 kilómetros, cuando la distancia
real es de 33 kilómetros.
Aunque se haya reducido el tiempo, los nadadores que lo consiguen siguen siendo pocos. Se cree que unas 4.000 personas de todo el mundo lo
han intentado, pero sólo 485
lo han conseguido. Muchos opinan que cruzar el canal a nado es ya un récord en
sí mismo.
DIETA PARA NADAR:
Hay
nadadores para todos los gustos en el Canal de la Mancha. Los de hoy en día
saben que no es necesario parecer una ballena para nadar como ellas. De todos
modos es importante mantener una cierta capa de grasa para aislar el cuerpo del
agua fría.
Los
nadadores de la maratón deben engordar por los menos 4,5 kilos, antes de la
competición. Pero algunos han llegado a engordar mucho más. Greta Anderson, que
ganó la carrera de relevos de 1958, se comía un solomillo cada día antes de la
competición y llegó a engordar 12 kilos.
La
natación de larga distancia consume unas ¡ 5.000 calorías por hora. Una vez en
el agua, el nadador necesita consumir alimentos energéticos continuamente para
poder seguir Si se saltaran una comida para ahorrar tiempo, podrían perder
nutrientes vitales para el cuerpo. El nadador podría perder el sentido de la
orientación rápidamente por falta de azucar.
Ahora
se consumen generalmente líquidos nutritivos de fácil digestión. Pero no todos
optan por el biberón.Algunos nadadores han realizado la travesía con métodos
alimenticios más tradicionales. En 1965, el nadador guatemalteco, Danilo López,
siguió una dieta de lo más peculiar. A mitad de camino le entregaron una enorme
bandeja de sandwiches, que colocó sobre su casco y fue consumiendo por el camino,
aunque estaban completamente mojados.
Los
alimentos ricos en potasio, como los plátanos, que evitan que el cuerpo pierda
minerales, son una de las comidas favoritas de los nadadores maratonianos. El
récord de la mayor cantidad de plátanos consumida en ruta, lo detenta el equipo
de relevos de Spitalfields Market en Londres, cuyos hambrientos miembros
consumieron 200, para conservar su nivel energético.
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CRUZAR EL CANAL HOY |
A sus 42 años, tras la amputación de
sus brazos y sus piernas por sufrir una descarga eléctrica, el
hombre logró cruzar los 33 kilómetros que separan a Francia de
Inglaterra por el Canal de la Mancha a nado.
Croizon cruzó desde la costa inglesa
de Folkstone hasta las playas galas de Wissant. Parta la hazaña se
entrenó unas 30 horas por semana en una pileta y el gimnasio,
durante los últimos dos años, supervisado por su entrenador Valerie
Carbonnel |
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Fuente Consultada: Viaje Hacia La Historia
(BBC)
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