EL CARDENAL Nidos y Huevos

La Flor Más Grande del Mundo

LOS PAJAROS NIDOS, HUEVOS Y ALIMENTACIÓN DE LOS PÁJAROS

CARACTERÍSTICAS GENERALES: NIDO, ALIMENTACIÓN, HÁBITAT Y COSTUMBRES

 

 

 

 

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Estas espléndidas avecillas, tan comunes en América como en Europa las urracas y los pinzones, llaman mucho la atención por la extraña policromía de su plumaje, por su dulce canto y por la facilidad con que se adaptan a la compañía del hombre.


En las viejas callejas de ciertas ciudades de Liguria (Italia) , cerca de los portones de piedra labrada, ennegrecidos por el tiempo y roídos por el aire marino, o en los balcones florecidos de geranios, no es difícil descubrir pequeñas jaulas que encierran unas extrañas avecillas de rojo copete. Esos pájaros llegan de las lejanas tierras de América. Los marinos los han traído como testimonio viviente de sus largos viajes por los mares del mundo.

Tal vez, durante las largas travesías, la presencia amistosa de ese dulce animalito les habrá procurado un poco de alegría. Efectivamente, ese pequeño ser exótico tiene el don de seducir a quienquiera se le aproxime por primera vez. El singular copete rojo vivo que adorna su cabeza nos recuerda el cápelo cardenalicio y, sin duda, estas aves deben su nombre a la forma y color de ese simpático tocado.

Los cardenales no son grandes cantores, pero su piar, que recuerda en algo al de los gorriones, aunque enriquecido con algunas variaciones originales, puede acompañar a todo aquel que tema el silencio o la soledad. De ahí la razón por la cual mucha gente los cría en sus hogares.

Contrariamente a los gorriones comunes, sus primos, para quienes la libertad es el bien más preciado, los cardenales viven, cantan y se reproducen en el cautiverio, aun en aquellos climas que difieren profundamente del suyo de origen.

Se los encuentra en casi todo el continente americano, pero sobre todo en los bosques vecinos a los campos cultivados. Todas las semillas sirven para alimentarlos, y su pequeño pico, que es muy fuerte, puede romper la envoltura de los granos por más dura que sea.

Es un ave de plumaje compacto, tiene el lomo de color gris acero; el pecho y el abdomen, blanco ceniciento; la garganta y la cabeza, rojo vivo, lo mismo que el penacho de suaves plumitas en que ésta termina. Las hembras y los polluelos son pardo amarillentos, con toques de rojo en la cresta, alas, cola y pecho. Mide unos 15 centímetros.

El más típico de los cardenales y también el más conocido es, sin duda alguna, el cardenal moñudo. Abunda en la Argentina, a lo largo de los ríos, en los campos húmedos y cerca de los pantanos. También se lo encuentra en los parques públicos y con la misma familiaridad de los gorriones, suele posarse en los techos de las casas. Sobre su cabeza se yergue arrogante el copete rojo, llamado también moño; generalmente el color de su plumaje es gris en el lomo y blanco en el vientre. Por lo común se alimenta con granos de trigo, como muchos de sus congéneres, pero no desdeña las frutas ni tampoco los pequeños insectos.

Viven en los montes y zonas de vegetación arbustiva, a orillas de arroyos, ríos y lagunas. Puede encontrarse solo, en pareja o en grupos pequeños.  Su nido tiene forma de copa y se instala en los arbustos. La hembra empolla hasta tres huevos, de color blancuzco o verdoso, con pintas y manchas pardas y liláceas.

El dominicano (imagen arriba) , al que se llama también “gallo del campo”, es muy semejante al pájaro que acabamos de describir, parece que lo hubieran despojado de su moño, porque no luce su hermoso copete. Vive en la América Central y en la isla de Santo Domingo de donde procede su nombre. El más pequeño de toda la familia vive en las selvas del Mato Grosso y en las orillas de los ríos de toda la América tropical. Su cuerpo no es más grande que el dél gorrión; sus colores son muy vivos y su canto muy agradable.

El cardenal verde y amarillo de Montevideo es, sin duda, el mejor cantor de toda la familia. Pero el más vistoso de todos es el Cardenal de Virginia: de mayor tamaño que los otros y de hermosas plumas rojas, tiene un hábito? negro que lo asemeja a ciertas extrañas figuras de algunas sectas medievales. Pero su aspecto, por inquietante que sea, no le impide ser un amable compañero. Siempre alegre, canta sin perder el aliento; se lo estima por su buen humor y por su decorativa presencia.

El nido de los cardenales tiene una armoniosa forma redonda, semejante a una copa, y está hecho de ramillas, hierbas secas y paja. La hembra pone cuatro o cinco huevos, de color azul claro casi blanco, salpicados con manchitas pardas. Los pequeños nacen en octubre (primavera).A la edad de tres meses emprenden el vuelo y se despiden de sus padres que nunca se se paran antes de que sus hijos hayan alcanzado su mayoría de edad, es decir, hasta que puedan volar y bastarse a sí mismos.

Los cardenales no son aves migratorias. Como los gorriones, viven en el mismo lugar en invierno y en verano. Y también como los gorriones adquieren fácilmente hábitos urbanos. No es raro ver asomar sus cabecillas rojas entre las hojas de los árboles de Buenos Aires o de Montevideo.
Son aves mansas y dulces que se encariñan con el hombre. Se les puede abrir la puerta de su jaula, pues siempre volverán a ella por su propia voluntad. Finalmente diremos que estas aves nunca contraen enfermedades que puedan representar algún peligro para el .ser humano, como sucede con los loros y otras especies

CARDENAL AMARILLO

Fuente Consultada: Revista ECOLÓGICA Naturaleza-Conservación y Sociedad  Nro. 4 Año 4 - Autor: Martín de la Peña

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