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La de
los Borbones es un familia nobiliaria francesa, cuyas distinta ramas han
proporcionado dinastías soberanas en los reinos de Francia, España (donde siguen
reinando), Nápoles-Dos Sicilias y en el ducado de Parma
Origen de la familia: El
nombre procede del señorío familiar de Bourbon-I'Archambault en Francia, solar
del linaje. Algunas tradiciones remontan el señorío a Childebrando, hermano del
mayordomo franco Carlos Martel (siglo VIII), pero los primeros señores de Borbón
documentados se remontan al siglo X, en que el señorío pasa del vasallaje de los
Condes de Bourges a depender directamente de los reyes Capeto.
A principios del
siglo XIII, el señorío de Borbón pasó a la rama secundaria de Borbón-Dampierre,
que también se extinguió en 1283. El título fue heredado por Beatriz de Borbón,
descendiente de la rama pr¡ncipal, casada desde 1278 con Roberto de Clermont,
sexto hijo de Luis IX de Su hijo Luis I el Grande fue nombrado duque de Borbón y
par del reino por Carlos IV (1327). Para entonces, los estados de los Borbón en
el centro de Francia consuno de los principados feudales más importantes del
reino.
De esta casa ducal saldrían dos ramas. La principal se extinguió en 1527,
con la ante las murallas de Roma del duque Carlos III, condestable de Borbón,
que se había pasado al servicio del emperador Carlos V contra su rey, Francisco
I de Valois. Sus y títulos pasaron, junto con el ducado de Vendóme, a la rama
Borbón-Marche-Vendome, también descendiente de Luis I el Grande.
En
1548, Antonio de Borbón, heredero de la casa, se casó con Juana III de Albret
reina de Navarra, y asimismo una Valois. El hijo de ambos, Enrique III de
Navarra (1553-1610), accedería en 1589 al trono de Francia como Enrique IV, tras
el asede Enrique III, el último Valois, en el transcurso de las guerras de
religión.
Los
Reyes Borbones de Francia
Enrique IV de Francia (1589-1610) logró la pacificación de Francia, superando
los enfrenamientos religiosos (Edicto de Nantes, 1598), y dedicó sus energías a
fortalecer el debilitado poder monárquico, en la línea del absolutismo del que
el reinado de su Luis XIV, el Rey Sol (1638-1715), sería la máxima expresión. Su
dinastía reinó de interrumpida en Francia hasta Luis XVI (1774-92), depuesto y
guillotinado durante la Revolución Francesa. La restauración borbónica tras la
caída de Napoleón sentó sucesivamente en el trono a Luis XVIII (1814-1824) y
Carlos X (1824-30), hermanos de Luis XVI (su hijo, Luis XVII, no llegó a reinar,
y desapareció oscuramente tras la muerte de sus padres).
Otras
importantes ramas nobiliarias procedentes del tronco principal fueron la de
Borbón-Busset, Borbón-Montpensier, Condé, Conti y Borbón-Orleans. Esta última
llegó a dar un rey a Francia, Luis Felipe 1(1830-48), encumbrado y destronado
por sendas revoluciones burguesas. El conde de París, actual pretendiente a la
corona francesa, pertenece a esta rama.
Los
Borbones españoles
Con
la muerte de Carlos 11(1700) sin hijos, se extinguió la casa de Austria en
España. El testamento del difunto nombraba heredero a Felipe de Anjou, nieto de
Luis XIV de Francia, pero el temor a la formación de un bloque borbónico que
podría resultar hegemónico tanto en Europa como en las colonias, movió a las
demás potencias a disputar esta sucesión, apoyando a otros candidatos. Los
tratados de Utrecht (1 713) y Rastadt (1714) daban fin a la guerra de Sucesión
española. Felipe V de España (1700-1746) se convertía en el primer rey de la
nueva dinastía, previa renuncia a sus derechos al trono francés, a la vez que
reconocía la pérdida de casi todas sus posesiones europeas.
La
nueva dinastía procuró unificar y centralizar la administración de sus reinos
según modelo francés (Decretos de Nueva Planta, 1707-16), a la vez que impulsaba
la aplicación de reformas y medidas de fomento destinadas a superar el atraso y
los la grave crisis económica y social que había sufrido España durante el
siglos III (1759-88), tercer hijo de Felipe V (tanto Luis I como Fernando VI
murieron sin herederos), fue el máximo exponente de este reformismo ilustrado.
Paralelamente la monarquía española desarrolló una política exterior marcada por
las alianzas rientes franceses (Pactos de Familia de 1734, 1743 y 1761), la
salvaguarda colonial, codiciado y acosado principalmente por Gran Bretana, y las
intervenciones en Italia, pues la ambiciosa Isabel de Farnesio, segunda esposa
de Felipe y, no hasta lograr para sus hijos tronos en Italia. Así, Carlos
(futuro Carlos III de España se convirtió en rey de Nápoles y Sicilia (1734-59),
y Felipe, en duque de Parma, Piasenstalla (1765-1802).
La
Revolución Francesa y el ascenso de Napoleón tuvieron graves consecuencias
también para los borbones españoles. Aunque en un
primer momento declararon la guerra a la Convención (1793), tres años más
tarde se plegaron a una alianza con Napoleón. En 1808, Carlos IV y su hijo Fernando VII obligados a
abdicar en Bayona,
y Napoleón entronizó a su hermano José I Bonaparte
(1808-13). Sin embargo, tras la guerra de independencia española, Fernando VII fue
restablecido
trono (1814). Absolutista convencido, derogó disposiciones liberales Cortes de Cádiz
(1812) durante el Trienio Liberal (1820-1823) la intervención francesa de los
Cien Mil Hijos de San Luis le permitieron tomar el poder absoluto (1823-33).
Carente de
hijos varones, en 1830 publicó la Pragmática Sanción que derogaba la Ley Sálica de Felipe V (1713),
en
la cual las mujeres no
podían acceder al trono. Sin embargo, su viuda María Cristina, regente de su
hija lsabel II, tuvo que enfrentarse a una guerra civil (1833-40), pues los
sectores más tradicionalistas y partidarios del absolutismo no admitieron la
Pragmática Sanción y
apoyaron las pretensiones al trono de Carlos María Isidro, hermano de Fernando
VII A
pesar del fracaso final sus reiterados levantamientos, la rama carlista de los
Borbones mantuvo sus pretensiones dinásticas hasta 1980.
Para
oponerse a los carlistas, la regente y luego Isabel II se apoyaron en los
sectores liberales (cristinos o isabelinos), estableciendo una monarquía
Constitucional Sin embargo las luchas entre progresistas y moderados, y la
ineptitud con-,o gobernante dé Isabel II, desembocaron en la revolución de 1868,
que derrocó a la monarquía.
Tras
el llamado Sexenio Revolucionario que incluyó el breve reinado de Amadeo I de
Saboya (1871 -73) y la Primera República (1873-74), la monarquía fue restaurada
en la persona de Alfonso XII de Borbón (1874-85), hijo de Isabel II, que logró
Poner fin a la tercera y última guerra carlista (1875). Se inauguraba el periodo
Conocido como la Restauración, caracterizado por la alternancia en el gobierno (turnismo)
de conservadores y liberales. Pero tos vicios del sistema generaron una
corrupción generalizada (caciquismo), que se complicó con el desastre colonial
de 1898 y las luchas sociales de principios del siglo XIX (Semana Trágica de
Barcelona, 1909), para conducir a la quiebra del sistema. Alfonso XIII (1886-31)
apoyó a la dictadura de Miguel Primo de Rivera (1923-30), cuya caída trajo
consiga la de la monarquía, y el advenimiento de la Segunda República (1931).
Entre
1931 y 1975, la dinastía borbónica mantuvo sus, pretensiones al trono español,
frente a los regímenes republicano y franquista. En 1969, el general Franco
designó príncipe Juan Carlos de Borbón como su sucesor en la jefatura del
Estado, a título de rey. A partir de la muerte de Franco (1975), el rey Juan Carlos I
puso en marcha eso democratizador que culminaría en la proclamación de la
Constitución de que instituía en España una monarquía parlamentaria, al tiempo
que su padre, don Juan de Borbón, conde de Barcelona, abdicaba en él sus
derechos dinásticos(1977). De la rama española de los Borbones proceden las
ramas italianas de Borbón, descendientes del duque Felipe I (1720-1765) hijo de Felipe
V de España, y de Borbón-Dos Sicilias, procedentes de Fernando IV de Nápoles (1759-1825),
hijo de III de España. Ambas dinastías perdieron sus Estados con la unificación
de Italia en 1860.
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